<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541</id><updated>2012-02-09T02:31:11.114-08:00</updated><title type='text'>El mirador de Gonzalo Zaldivar (Tremebundia)</title><subtitle type='html'>Una mirada distinta y en ocasiones caústica de la realidad.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-7164426030538126738</id><published>2012-01-09T12:08:00.000-08:00</published><updated>2012-01-10T04:20:59.347-08:00</updated><title type='text'>El fin del mundo profetizado por el calendario Maya éramos nosotros.</title><content type='html'>&lt;A href="http://3.bp.blogspot.com/-RdLOTRrI6t4/TwwigXlPlBI/AAAAAAAAAGo/2y0yfeIMz-8/s1600/palenque.gif"&gt;&lt;IMG style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 228px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id=BLOGGER_PHOTO_ID_5695965568198218770 border=0 alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-RdLOTRrI6t4/TwwigXlPlBI/AAAAAAAAAGo/2y0yfeIMz-8/s400/palenque.gif"&gt;&lt;/A&gt; Desde que tengo uso de razón vengo escuchando que el teatro está en crisis; de seguir así creo que serán nuestros hijos los que el día de mañana puedan decir esto mismo, pero no del teatro, sino del todo que es la economía y que en definitiva somos los hombres y mujeres que comprendemos esta sociedad. Hoy, creo, es más correcto decir que vivimos en economía que el clásico "vivimos en sociedad". También he escuchado infinidad de veces a infinidad de necios potenciales repetir el mismo mantra de que en japonés, o en chino, o en malayo, la palabra "crisis" es sinónimo de oportunidad. Oportunidad, dicen, para "reciclarse", formarse más y mejor, crecer... Que le digan estos visionarios a cualquiera de los 5 millones de parados que hay en España que están viviendo una gran oportunidad. Esos mismos gurús también dicen que si hacemos las cosas bien saldremos fortalecidos de la crisis, que es "la forma dinámica y proactiva de moverse en estos escenarios". Mentecatos. Sí, es una de esas sandeces que aparecen una y otra vez en esos manuales de autoayuda supuestamente ingeniosos, aunque perfectamente pueden aparecer también en manuales de excelencia empresarial de un master de ESADE de a 40.000 €. Cuántas veces habrán repetido esta frase en sus simposium, ponencias, charlas, debates, clases magistrales y conferencias ese ejército de neo predicadores con traje de 2000€ y corbata de color chillón desde sus laureados púlpitos. Y peor aún, el borreguil ejército de lechuguinos que pagan por ver una presentación en power point que ha hecho la secretaria -o el becario de turno- del pícaro en cuestión en una mala tarde domingo. Antes los charlatanes iban de feria en feria en un carromato, vendían las excelencias de tal o cuál producto milagroso y anudaban el atillo hacia una nueva plaza. Hoy van armados con un puntero láser e igual te sacuden una prédica sobre las bondades de tener una actitud proactiva en tu puesto de trabajo, del desempeño en equipo o de las habilidades sociales del alto directivo que te ofrecen un fondo de inversión capital riesgo que nunca puede perder dinero. Y así nos va. Nadie ha elegido vivir esta crisis, como nadie en su sano juicio elige vivir una guerra, una hambruna o una epidemia de cólera, pero ya que nos ha tocado padecerla sí es verdad que hay unas cuantas cosas que podemos aprender de lo mal que lo hemos hecho en las últimas décadas y qué podemos hacer a partir de ahora, más que nada porque en muchos casos no va a haber elección. Pueden pasar varios lustros hasta que volvamos a ver una época de alegría consumista, de expansión del crédito y desde luego, es altamente improbable que volvamos a vivir una explosión inmobiliaria, lo cual es todo un alivio. Los horizontes de gruas primero y de tejados de adosados después hicieron equivocarse a la paloma. Y a los promotores, y a los constructores, y a los consultores, y a los banqueros, y a las inmobiliarias, y a los particulares, desde luego. De resaca de las Navidades veo una casa donde ya no caben más dispositivos electrónicos, ni cargadores, ni mandos a distancia. Hago recuento de los juguetes y de los regalos en general que nos han traído sus Majestades y mis sospechas se hacen carne. De todos los nuevos artículos que han entrado en casa, ni uno está fabricado, producido o elaborado en España, salvo el jamón, pero de ese poco queda ya. Absolutamente todo está hecho en la PRC, la República Popular de China, todo excepto un sonajero que viene de la CE, sin concretar el país de origen. Y aquí viene el meollo del asunto que quiero proponeros con este post; Es inveitable que yo tenga mi TV, mi ordenador, mi movil etc etc etc y mi vecino, y el vecino de mi vecino, tenga los suyos, claro. Pero si pienso en otro tipo de artículos de uso menos exhaustivo o sencillamente personal, miremos por ejemplo al jardín, me encuentro con lo siguiente... Dos segadoras, una de gasolina y otra eléctrica, desbrozadoras, recortadoras, podadoras, -ojo que alguno de estas herramientas son también de batería y por tanto también se recargan-, una escarificadora, una trituradora, una sierra eléctrica, una sopladora/aspiradora, una hidrolimpiadora, una biomezcladora de compost... y así hasta el infinito y más allá, sin olvidar las herramientas menos sofisticadas, como palas, picos, rastrillos, pinzas etc etc etc. Si miramos hacia la piscina, más de lo mismo. Si miramos dentro de casa, más cacharros aún... Y mientras, naturalmente, las grandes superficies, tiendas especializadas o comercios de todo pelaje, frotándose las manos, porque todos tenemos de todo, y aún queremos tener más. Y queremos tener más porque nos lo ofrecen, porque existe, y porque además de existir resulta que lo tiene nuestro vecino. Pues yo más. Os aseguro que de todos los útiles del jardín sólo las segadoras tienen un uso intensivo -y sólo en verano-. Todo lo demás podría perfectamente compartirlo con otra gente que tenga necesidad de esas herramientas y con ello los beneficios que obtendríamos serían innumerables y muy visibles. Puede que esta no sea la solución definitiva a todos nuestros problemas, pero no me cabe ninguna duda de que esta forma de enfocar la disyuntiva "posesión Vs utilización compartida", se va a revelar como muy necesaria en un futuro inmediato. Os dejo con este muy didáctico video de Rachel Botsman donde nos glosa las excelencias de esta práctica, merece la pena. Aunque el inevitable formato americano tipo Barrio Sésamo nos haga pensar que se está dirigiendo a lactantes, quedémonos con la idéa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.youtube.com/watch?v=AQa3kUJPEko&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-7164426030538126738?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/7164426030538126738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=7164426030538126738' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/7164426030538126738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/7164426030538126738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2012/01/el-fin-del-mundo-profetizado-por-el.html' title='El fin del mundo profetizado por el calendario Maya éramos nosotros.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-RdLOTRrI6t4/TwwigXlPlBI/AAAAAAAAAGo/2y0yfeIMz-8/s72-c/palenque.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-3244972226755938992</id><published>2011-09-06T02:11:00.000-07:00</published><updated>2011-09-06T03:00:45.003-07:00</updated><title type='text'>La piel que quiero habitar</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-_5vNeVE5J2w/TmXou5RioHI/AAAAAAAAAGU/Xvq9TzrLWBM/s1600/bg1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 323px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-_5vNeVE5J2w/TmXou5RioHI/AAAAAAAAAGU/Xvq9TzrLWBM/s400/bg1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5649177199952175218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una de las premisas necesarias para llevar una vida sarisfactoria, decía un joven estagirita, es que debemos aprender a envejecer y a gobernarnos en consonancia a nuestra edad y circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, Almodovar dejó de teñirse el pelo y la factura del estilista desde entonces no va más allá del cardado y la permamente.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Almodovar no pudo soportar hacer un tipo de cine que a él mismo le parecía poco para todo su talento. Un filósofo, un genio metafísico no hace reir; hace pensar, reflexionar, explorar nuevos territorios, descubrir nuevas parcelas del ser y del haber. A Almodovar le resultaba hiriente que Los Morancos, Tonetti o los hermanos Calatrava alcanzaran los mismos resultados que él; el entretenimiento y la risotada, y decidió entonces que el mundo debía asistir genuflexo al nacimiento de un nuevo gran intelectual que llevara todo su mundo interior, cargado de metáforas inteligentísimas, a la gran pantalla. &lt;br /&gt;Un universo onírico, elevado, repleto de imágenes hipertranscendentales, cercano al éxtasis espiritual. Hasta que le veamos en una cala de sitges después de darse un atracón de sardinas y sangría en un chiringo. Zampabollos, Narciso.&lt;br /&gt;Y se visulmbra el problema: El Almodovar que comprende la gente que va al cine es el de "Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" y el resto de cintas donde las chanzas tienen que ver con las putillas estridentes y los chaperos de ocasión, las pastis y los polvazos. Chascarrillos ocurrentes, personajes supuestamente transgresores, situaciones procaces, lenguaje atrevido y todo muy progre y muy "modelno". Chabacano pero acorde con el momento de alivio post generacional.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Así, ahora nos alcanzan a traición tales retortijones intelectualoides y sus emanaciones, y el gran público le da la espalda -mientras van en hordas millonarias a ver a Torrente y su "¿Nos hacemos unas pajillas?" - en esta última etapa que él mismo ha definido muy sesudamente "noir". &lt;br /&gt;Y bien, había mucha más inteligencia en un sketch de nochevieja de Gila o de Tip y Coll que en la escena más "inquietante y perturbadora" de toda la filmografía "noir" del último émulo Fassbinderiano manchego. &lt;br /&gt;Y mucho más cine y mucha más verdad en cualquier plano de "Cateto a babor" -fíjense los lectores que no tengo que recurrir a Azcona ni a Ferreri- que en toda esta última andanada de "cine" pretendidamente oscurantista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sinceramente, "La mala educación", "los abrazos rotos" y éste último estertor esofágico llamado "la piel que habito" no son más que películas aburridas y agonizantes. Y que sea aburrida es lo peor que le puede suceder a una película. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el aburrimiento no le interesa a nadie, más que al protagonista del trance y a su espejo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-3244972226755938992?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/3244972226755938992/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=3244972226755938992' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3244972226755938992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3244972226755938992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2011/09/la-piel-que-quiero-habitar.html' title='La piel que quiero habitar'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-_5vNeVE5J2w/TmXou5RioHI/AAAAAAAAAGU/Xvq9TzrLWBM/s72-c/bg1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-334397211355569356</id><published>2011-02-27T00:43:00.000-08:00</published><updated>2011-03-02T01:17:20.071-08:00</updated><title type='text'>De cómo el elegido se transmuta en tu asesino</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Xb0E8BnVS24/TWw96eJLS2I/AAAAAAAAAGI/qGK0BBuneJ0/s1600/1233603526852gadafi2dn.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 261px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Xb0E8BnVS24/TWw96eJLS2I/AAAAAAAAAGI/qGK0BBuneJ0/s400/1233603526852gadafi2dn.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578902113138461538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A petición de uno de mis 10 lectores de cabecera, mi buen amigo Nano -por cierto, solteras de Madrid y provincias, busca pareja y dependiendo de la perspectiva, aún está de buen ver; interesadas pulsar &lt;a href="http://http://www.facebook.com/update_security_info.php?wizard=1#!/profile.php?id=1415757713"&gt;&lt;a href="http://es-la.facebook.com/people/Nano-Valcarce-De-Pedro/1415757713"&gt;AQUI&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;- voy a escribir en esta entrada sobre los dictadorzuelos que asolan y exterminan a sus propios pueblos, a los que tanto aman. &lt;br /&gt;La lista de genocidas es desgraciadamente amplia; comienza por Stalin -por número de asesinados-, continúa por la mismísima encarnación del maligno, Hitler, y en estos días de zozobra alcanza a un histrión al que hasta hace muy poco Europa bailaba el agua, muy posiblemente en pos de su petroleo, qué paradoja. &lt;br /&gt;Muammar Al-Gaddafi -a partir de ahora, Gadafi a secas- ha acampado en su jaima en los jardines de La Moncloa, rodeado de sus huríes embadurnadas en óleos de higo y dátil; sus camellos han defecado a modo por esos mismos jardines donde Felipe Gonzalez cultivaba con esmero y paciencia benedictina sus bonsais y su ejército particular de jenízaros se ha emborrachado y proferido blasfemias entre las hojas caídas y las sombras de los rododendros por donde paseaban su Majestad el Rey y Adolfo Suarez hablando pausadamente sobre esta España invertebrada que tanto nos duele en ocasiones. &lt;br /&gt;Y su numerosa prole se ha enriquecido hasta el paroxismmo haciendo negocios con las mayores empresas del mundo, han sido recibidos con loas y sobre alfombra de pétalos de tamarindo en el Carnegie Hall de nueva York y en el Afonso XIII de Sevilla. &lt;br /&gt;Y de pronto Occidente descubre que este hombrecillo es malo; todos exigen su inmediata comparecencia ante los tribunales internacionales y exhortan a los banqueros suizos a que congelen sus cuentas. Y mientras esos mismos esfuerzos diplomáticos occidentales intentan ponerse a bien con los irredentos, no vaya a ser que sean éstos quienes a partir de ahora controlen los generosos pozos de gas y petroleo libios. Pero no hay por qué preocuparse, porque si los irredentos fracasan esos mismos esfuerzos diplomáticos actuarán en sentido inverso y todo regresará a su orden anterior. Y la gasolina a los surtidores. ¿No es precioso? &lt;br /&gt;Así son los ogros que aman a sus pueblos; el amor dura hasta que el pueblo no desea ser por más tiempo amado, y es entonces cuando el amado pueblo es asesinado.&lt;br /&gt;Gadafi ama a su país en tanto el país es suyo; no es que él sea libio, es que él es Libia, y no puede soportar que Libia ya no le ame. Antes destruir a Libia que soportar su displicencia. &lt;br /&gt;Y esto mismo se podría decir del descendiente del profeta Mahoma-rey-jefe de estado Mohamed VI -18º rey de la dinastía alahuí que reina en Marruecos desde 1666, nada menos- y otros tantos sacamantecas que aman a sus pueblos a fuerza de beberse su sangre. Vampiros.&lt;br /&gt;Todos son la encarnación de dios, la encarnación del estado, de la justicia, del bien, la encarnación misma del pueblo... hasta que el pueblo decide apartarse de ese abrazo tan fraternal que le asfixia. &lt;br /&gt;O como Mauricio le dice a Lula en la célebre novela &lt;a href="http://http://www.yoescribo.com/publica/comunidad/obra.aspx?cod=14037"&gt;"Lula, Mauricio o donde reside la memoria"... &lt;/a&gt; &lt;br /&gt;"Son aquellos abrazos que nos unen, nos aprietan y finalmente nos ahogan, aquellos de los que mejor nos debemos guardar".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-334397211355569356?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/334397211355569356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=334397211355569356' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/334397211355569356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/334397211355569356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2011/02/de-como-el-elegido-se-transmuta-en-tu.html' title='De cómo el elegido se transmuta en tu asesino'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Xb0E8BnVS24/TWw96eJLS2I/AAAAAAAAAGI/qGK0BBuneJ0/s72-c/1233603526852gadafi2dn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-2144929086955162618</id><published>2011-02-20T12:32:00.000-08:00</published><updated>2011-02-20T16:32:12.734-08:00</updated><title type='text'>Otra memez más por la que enloquecer</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-8wZyBc0_-yE/TWGHxHu90jI/AAAAAAAAAGA/C5hcETRV2zo/s1600/solowheel1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 219px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-8wZyBc0_-yE/TWGHxHu90jI/AAAAAAAAAGA/C5hcETRV2zo/s400/solowheel1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5575887091620762162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En este enlace podéis encontrar un ejemplo perfecto de aquello de lo que he hablado tantas veces, acerca de la tecnología, el tiempo y el dinero a raudales invertido en desarrollos que técnicamente son primorosos, electrónicamente ultranovedosos, estéticamente incluso elegantes pero que... no sirven para nada en la vida real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.coolhunting.com/design/solowheel.php&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo en esta rueda una paradoja tan atemporal como hiriente; por una parte la rueda es uno de los inventos más celebrados de la historia de la humanidad; sus primeros vestigios datan del 5º milenio antes de Cristo y los podemos situar en Mesopotamia, pudiendo encontrar ruedas verdaderamente evolucionadas e incluso sofisticadas ya en el siglo XX antes de Cristo. Lo que significó la invención de este ingenio para aquellas civilizacíones fue definitivo para el impulso de las comunicaciones, el comercio, la difusión del conocimiento etc. Hubo un antes y un después en la historia de la humanidad a partir de la invención de la rueda, sólo comparable al impactto que supuso el dominio del fuego.&lt;br /&gt;A diferencia de aquel hito, esta otra "invención" que me deja perplejo no aporta NADA a la humanidad. Pero con tal de comercializarlo con éxito todas sus carencias y limitaciones intentarán ser corregidas por una musculosa campaña de marketing y comunicación. Lo que el ingenio no ha conseguido que lo logre el marketing. Si no es útil, si no aporta nada novedoso de valor, da igual. Basta que sea "chic" y que resulte carísimo. Seguro que alguien pica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dichosa "solowheel" resulta incómoda y dificil de utilizar -en 5 días que el futuro distribuidor me la ha dejado a prueba sólo he sido capaz de recorrer una recta de 5 metros haciendo equilibrios funambulares con los brazos-, apenas te ofrece más velocidad de desplazamiento que caminar -y mejor que así sea a la vista de la precaria estabilidad que ofrece- y sus limitaciones son todas; para utilizarla debes estar en bastante buena forma -en cuyo caso caminar parece ser una mucho mejor alternativa-, gozar de un sentido del equilibrio propio de un trabajador del Circo del Sol y por supesto, contar con una situación económica más que desahogada. Diantres, no cumplo ninguna de estas premisas, ni siquiera cuento con unas pantorrilas suficientemente robustas. &lt;br /&gt;Y más inconvenientes; soporta mal las pendientes y peor las irregularidades del terreno, siendo incapaz del todo de salvar un sencillo escalón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, es uno de esos cacharros tecnológicamente ultraavanzados, en el que se han invertido cantidades ingentes de horas de trabajo, de recursos de todo tipo y no me cabe ninguna duda que también de un intengible que yo personalmente valoro y admiro; el empeño y la ilusión. &lt;br /&gt;Y sin embargo, a pesar de todos estos mimbres, no vale para nada, ni aporta nada nuevo, ni mejora ninguna otra función o utilidad, ni suple ninguna carencia ni nada de nada de nada. &lt;br /&gt;Un patinete eléctrico es mucho más cómodo, más versátil, más útil e infinitamente más barato. Quizá ésto último sea el mayor defecto del viejuno patinete para este sistema nuestro de cada día, que devora novedades a velocidad de vértigo y necesita de artefactos cada vez más absurdos y más caros. El frenesí consumista nos necesita para seguir exitiendo, para finalmente devorarnos cuando ya no somos capaces de seguir su ritmo o sencillamente no perseguimos estar siempre a la última. Como Saturno devora a sus hijos, igual.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pese a todo, yo no atrevería a asegurar que vaya a ser un fracaso en toda regla, porque entre otras cosas, lo que el marketing de diseño mejor sabe explotar son los complejos y las necesidades de autoafirmación de aquellos que tienen más dinerito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, que siempre habrá un snob o un imbecil -y quien dice uno dice un millón- dispuesto a revalidar la vieja máxima a la que Buhigas dio una acertada vuelta de tuerca; "Que hablen de uno aunque sea bien".&lt;br /&gt;Que asi sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-2144929086955162618?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/2144929086955162618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=2144929086955162618' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/2144929086955162618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/2144929086955162618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2011/02/en-este-enlace-podeis-encontrar-un.html' title='Otra memez más por la que enloquecer'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-8wZyBc0_-yE/TWGHxHu90jI/AAAAAAAAAGA/C5hcETRV2zo/s72-c/solowheel1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-1099741534910078191</id><published>2011-02-03T12:28:00.000-08:00</published><updated>2011-02-03T15:54:35.215-08:00</updated><title type='text'>Todo es mentira</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TUtADGeyfBI/AAAAAAAAAFI/JbfFqoTUQmY/s1600/Agricultor_recogiendo_azafran_Consuegra.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TUtADGeyfBI/AAAAAAAAAFI/JbfFqoTUQmY/s320/Agricultor_recogiendo_azafran_Consuegra.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5569615786197285906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;España es un país curioso, posiblemente fruto del crisol de culturas y civilizaciones que han pasado por aquí. En algún momento del devenir de la historia algún pueblo diseminó generosamente el gen de la picardía, o mejor dicho, de la picaresca, o quizá fue sencillamente la necesidad, el hambre. Dicen que esa misma necesidad agudiza el ingenio. Puede ser, pero media una gran distancia entre la picardía y la inmoralidad, y el delito. &lt;br /&gt;Lo terrible es que en España parece que seguimos mostrando cierta empatía con según qué tipo de delincuente, como seguramente a muchos les parecen simpáticos los pícaros. Pero detrás de los pícaros están los raterillos, y después los hampones, los chorizos, los ladronzuelos, los buscavidas, los proxenetas, los descuideros, los trileros... Y muchos de ellos, como decía, despiertan cierta simpatía entre nosotros. De no ser así no se entendería de ninguna otra manera que personajes como el Lute, el Dioni o Mario Conde susciten admiración entre el gran público. El Lute robaba gallinas para comer, reza la leyenda, y seguramente será verdad, lo malo es que en sus correrías y escapadas quitó la vida a una persona. Con el Dioni no voy a extenderme demasiado porque el desgraciado ya debió recibir lo suyo -literalmente- en los pestilentes presidios brasileños. Y Mario Conde triunfa hoy día como escritor y contertulio; conozco a muchas mujeres que matarían por cenar una noche con él; seguramente ninguna de esas mujeres fue nunca accionista de Banesto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mario Conde americano de nuestros días se llama Madoff y ya nunca saldrá de la cárcel salvo para ser enterrado. Quiero decir con esto que no sólamente el gran público es condescenciente con estos delicuentes; también las propias leyes son laxas y permisivas en exceso. &lt;br /&gt;Como en otras tantas facetas, España ha pasado de ser un país severo con los criminales a padecer una leyes garantistas en exceso, siguiendo siempre la máxima socialista de aborrcer el delito y compadecer al deliencuente. En este sentido, tantos años de gobiernos "progresistas" en España han dejado demasiados lastres difíciles de superar -iba a decir demasiadas "hipotecas", pero me pareció demsiado cruel-. Una es la educación basada en el igualitarismo, la mediocridad y el "todo vale", erradicando los valores del esfuerzo individual, el sacrificio, el mérito y la superación personal, por considerarse estos valores "franquistas". Y otra, por no extenderme en demasía, seguramente sea un sistema judicial muy permeable a las presiones políticas y sujeto a una leyes definitivamente blandas. Siempre se les ha llenado la boca presumiendo de separación de poderes, ejecutivo, legislativo y juicial, pero trístemente es sólo eso, de boquilla. De bocazas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todas estas reflexiones previas para tratar uno de los últimos fraudes destapados en nuestra piel de toro. Esta vez no se trata de chiringuitos financieros, ni de turbias redes empresariales de estructura piramidal, ni de complejos entramados para no tributar el IVA. No, esta vez se trata del Azafrán de La Mancha. &lt;br /&gt;Un ataque a la línea de flotación del sentimiento patrio, como si se tratara de los ajos morados de Las Pedroñeras o de las anchoas de Santoña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tierras de secano se cultiva oro. Es rojo, de aroma intenso y no se vende en lingotes, sino en hebras. No es barato: el precio de un kilo de azafrán con denominación de origen La Mancha ronda los 3.000 euros. España produjo en 2010 unos 1.500 kilos; en cambio, se exportaron bajo marca española casi 190.000, según el Ministerio de Industria. ¿Cómo se explica esa diferencia? Por la dudosa elaboración del producto y las anomalías en el etiquetado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El producto bueno tiñe despacio y tiene un olor fuerte y agradable&lt;br /&gt;Un kilo requiere unas 250.000 rosas del azafrán. De toda la flor violeta, apenas sirven tres hebras, los pequeños filamentos que recogen el polen (estigmas). Un producto rentable en el mercado, pero costoso de elaborar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En España las cifras chirrían. Hasta el año pasado el flujo era claro: las empresas españolas vendían como español lo que habían comprado en otros países -sobre todo Irán, y también Marruecos, India y Grecia-. No basta este razonamiento para justificar las cuentas de 2010. España importó lo mismo, produjo lo mismo, pero se han disparado las exportaciones. ¿De dónde sale este azafrán? Nadie lo explica. Hasta un 90% de las exportaciones de azafrán español son fraudulentas, según el sindicato agrario ASAJA. Un exportador, que pide anonimato, critica: "Son vergonzosos los precios a los que vende la gente, más aún sabiendo que es mierda".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El negocio es rentable: el año pasado supuso 47 millones de euros. El azafrán iraní tiene un precio más barato -entre 1.000 y 1.500 euros el kilo-, pero la calidad es muy inferior, según Antonio García, presidente del consejo regulador de la denominación manchega. "Proviene de explotaciones intensivas que no dejan descansar a la tierra. Las hebras son más finas", afirma. Estas prácticas suponen una amenaza para los agricultores manchegos. La producción en Irán es, actualmente, más intensiva, más barata. El consumidor paga cinco euros por un gramo de Irán. La misma cantidad con denominación de origen La Mancha -la única permitida- cuesta casi el doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias empresas iraníes se han establecido en la Península para aprovechar la ambigüedad del etiquetado. "No es ilegal, el producto ha sido tratado en España", se defiende el dueño de una conocida exportadora española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, el truco entra dentro de lo permitido, aunque sea engañoso para el consumidor. España solo exige que conste el nombre de la empresa envasadora o exportadora. En cambio, el reglamento ISO -que, sin ser obligatorio, marca lo correcto- especifica que figure el país de producción en los casos en que "su omisión pudiera inducir a error al consumidor sobre el origen real del producto". Ahora que el Ministerio de Industria plantea aprobar una nueva regulación, el consejo regulador lucha porque España obligue a incluir esa especificación. El organismo afirma que esto protegería al consumidor y la producción manchega. Las grandes empresas exportadoras, en cambio, temen que el cambio afecte negativamente al negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conflicto de intereses entre la denominación y las grandes exportadoras es sencillo. La producción española goza de gran prestigio, pero no es suficiente para sustentar los grandes volúmenes de exportación. Una empresa fuerte del sector vende más de 7.000 kilos. Toda la producción actual de la meseta no bastaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la sede del consejo regulador, García, su presidente, guarda muestras de azafrán comprado como manchego. Debe añadirse que solo unos 700 kilos se certifican como tales, puesto que las únicas marcas que pueden etiquetar como de La Mancha son las seis de la denominación -una apenas produce y otras dos están en conversaciones para adscribirse. Los casi 800 kilos restantes son de cosechas antiguas o de empresas ajenas a la denominación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última muestra que enseña García fue comprada en un bazar turco como española. "Esta no es ni azafrán, es cardamomo". El auténtico se distingue porque tarda en colorear la comida, pero la tiñe de amarillo intenso. ¿Cómo saber cuándo es bueno? García, que también es gerente de la envasadora Ceffran, contesta: "Por el olor. Si son falsas,. la gente pone cara de asco". Para quienes no se fíen del olfato, la garantía es el dibujo de la rosa del azafrán en el logotipo, la etiqueta oficial de la denominación manchega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un secreto a voces entre los comerciantes de azafrán es la venta de productos adulterados. Un reportaje publicado en The Independent afirmaba que el análisis de unas muestras de azafrán español evidenciaba que entre un 40% y un 90% del producto no eran hebras de azafrán, sino otros residuos de la planta en el mejor de los casos (la normativa exige que no superen el 0,6%).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Industria afirma que no tienen constancia de esos análisis, pero no informa de las denuncias hechas desde España. Se escudan en que exportaciones dentro de la UE (el 98% en 2010) no están sujetas a controles. El Ministerio pasa la pelota a las autonomías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Administración solo admite que se trata de un "presunto fraude" mientras no haya sanción. Los reguladores no dan datos oficiales de sanciones. Francisco Martínez Arroyo, director general de Producción Agropecuaria en La Mancha, subraya que hay inspecciones a las empresas y que los sistemas de control son "garantistas". Martínez reconoce que existe constancia de "intentos de fraude", pero que "no es en La Mancha donde más se producen". La Comunidad Valenciana y Murcia, que no producen azafrán, son las que más exportan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Desde hace años suceden prácticas fraudulentas", afirma José María Fresneda, de ASAJA en La Mancha. El sindicato propone "aranceles disuasorios o cuotas a la importación como con los ajos chinos". Lo primordial para él es que no se perjudique a los agricultores, quienes "hacen un azafrán para que la paella esté de muerte". Uno de estos agricultores manchegos es Vidal Escribano, de 78 años. "Cuando me hice novio hice como todos: plantar un azafranar", cuenta. Desde entonces han pasado muchos años de historias de compradores con pesas huecas y romanas torcidas, aunque los agricultores no eran inocentes: "Algunos humedecían el azafrán a fin de que engordase". Vidal habla de tiempos en los que el precio de la especia oscilaba entre un 50% y un 60% en el mismo año de cosecha. Los agricultores guardaban las reservas hasta que subiera el precio o no hubiera más remedio que vender: "Llegaban gastos y a veces tenías algún dinero, otras solo azafrán. Entonces vendías". El azafrán era el banco de los agricultores. Y como al resto del mercado bancario, le ha llegado su crisis de las subprime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Da igual con lo que estén jugando los agricultores y mercaderes, intermediarios y especuladores. Da igual si se trata del arroz con que se alimentan cientos de millones de parias en el mundo, del sorgo, de los cereales, de la leche... Da igual si se trata de la gasolina que alimenta nuestros vehículos o los tipos de interés que fluctúan como nuestras emociones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede ser cualquier cosa con la que se pueda comerciar, especular y engañar, porque al fín y al cabo apela a aquello que iguala a todos los hombres; la insorportable miserabilidad de la condición humana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-1099741534910078191?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/1099741534910078191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=1099741534910078191' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/1099741534910078191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/1099741534910078191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2011/02/todo-es-mentira.html' title='Todo es mentira'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TUtADGeyfBI/AAAAAAAAAFI/JbfFqoTUQmY/s72-c/Agricultor_recogiendo_azafran_Consuegra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-5265202471919534669</id><published>2010-11-16T15:01:00.000-08:00</published><updated>2010-11-16T15:51:45.482-08:00</updated><title type='text'>Paris, Texas.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TOMXrJDEogI/AAAAAAAAAEo/B51rG702YEQ/s1600/1183921844_3594.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TOMXrJDEogI/AAAAAAAAAEo/B51rG702YEQ/s320/1183921844_3594.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540297996526461442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TOMV6R8mzHI/AAAAAAAAAEg/yPy67QsDQks/s1600/QuefuedeNastassjaKinskiParisTexas.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 180px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TOMV6R8mzHI/AAAAAAAAAEg/yPy67QsDQks/s320/QuefuedeNastassjaKinskiParisTexas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540296057590041714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ha estado esperando en un cajón durante años, no sé cuántos, ni idéa, pero es cierto que la espera ha merecido la pena. Sólo confío en no volver a dejar pasar una eternidad antes de ver una película como esta, como confío en mis sueños que algún día, tal vez mañana, Travis regrese de nuevo, y esta vez sea para quedarse.&lt;br /&gt;Son 150 minutos de auténtico cine, de arte en estado puro, de poesía hecha imágenes y diálogo. Y sentimientos y emociones. &lt;br /&gt;No sé cuál es el espíritu de Texas, ni siquiera sé si lo tiene, pero de tenerlo, debe de ser sin duda éste que Win Wenders ha retratado majestuosamente. &lt;br /&gt;Sólamente la banda sonora, de Ry Cooder, merece la pena aunque la película no contara absolutamente nada, pero lo cuenta, lo cuenta todo, tanto que en ocasiones es demasiado y hace visible el alma humana desgarrada y rota, entregada a un destino aún por ignorar.&lt;br /&gt;Las interpretaciones de Harry Dean, Natassia Kinsky y de Hunter Carson no son tales; rezuman verdad por los cuatro costados, autenticidad, realidad. La más terrible y la más hermosa de las realidades, el gozo y el dolor de estar vivos.   &lt;br /&gt;Al fín y al cabo, esta también es &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Una Historia Verdadera&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-5265202471919534669?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/5265202471919534669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=5265202471919534669' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/5265202471919534669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/5265202471919534669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2010/11/paris-texas.html' title='Paris, Texas.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TOMXrJDEogI/AAAAAAAAAEo/B51rG702YEQ/s72-c/1183921844_3594.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-8634154884140013375</id><published>2010-09-28T03:15:00.000-07:00</published><updated>2010-10-13T15:00:26.695-07:00</updated><title type='text'>Vivir en el escaparate</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TLS-Zz_gOdI/AAAAAAAAAEY/O6F_RNVd-S0/s1600/tibur%C3%B3n.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TLS-Zz_gOdI/AAAAAAAAAEY/O6F_RNVd-S0/s320/tibur%C3%B3n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5527251993353009618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Uno de los signos más evidentes de nuestro tiempo es la sacralización de la opulencia;  de nada vale ser rico si no lo puedes hacer groseramente evidente, y hoy contamos con innumerables herramientas para ello. Hace 4 siglos los pobretones de solemnidad iban por la calle hurgándose entre los dientes con un palillo para hacer ver a sus convecinos que acababan de pegarse una comilona de aúpa. Hoy el palillo es un reloj king size que deslumbra, un ipad, un descapotable o un bolso con las enormes iniciales de su diseñadora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Hoy el hortera desea y necesita también epatar con las obras de arte, que gracias a ferias como Arco se han convertido en nuevas fomas de exaltación de la riqueza. Claro que estos mequetrefes relamidos de zapatos marrones de punta y corbatas de colores insufriblemente chillones dificilmente podrían querer presumir de tener un Delacroix o un Mantegna en su baño, lleno de jacuzzis y mármoles, griferías doradas con leds multicolores y rociadores de ducha efecto lluvia monzónica.  Este ejército de soplapollas lo que quiere es exhibir en el garaje de casa, al lado de los ferraris, un enorme de tanque de formol en el que se halla suspendido un tiburón. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Sus visitas, presumiblemente, nunca hubieran podido reconocer el valor económico de un prerafaelita en su casa, pero sí el de un tiburón tigre en un enorme tanque de formol o uno de los sofisticados perritos inflables de Jeff Koons. &lt;br /&gt;Los relojes ya no están bajo las mangas de la camisa, están donde sean muy visibles, en una zona donde molesta mucho a la muñeca pero donde la marca queda al alcance las miradas.&lt;br /&gt;Las gafas jamás deben ser discretas y cumplir sencillamente su cometido, ni las de ver ni las de sol. Cuanto más grandes y con el logo más obscenamente llamativo, mejor.&lt;br /&gt;Hasta los calzoncillos han dejado de ser parte de la ropa interior, siempre y cuando lo que asoma sea una marca carísima y así todos los demás puedan advertirlo.&lt;br /&gt;Las camisas lucían hasta ahora sus logos de forma más o menos discreta, hasta que llegó La Martina en una ofensiva por ver quién se atrevía a más. Ataque al que el cocodrilo respondió creciendo hasta alcanzar el over size que lo haga bien hortera, como el jugador de polo, el arbolito, la ardillita y así hasta el fín.  El citius, altius, fortius de los maestros griegos en versión Don Juán de freiduría.&lt;br /&gt;Son todo signos claros de vacuidad, de banalidad, de estulticia hortera y chusca, signos todos de nuestro tiempo. Nada nuevo bajo el sol, porque toda la estupidez del mundo, toda su arrogancia, su vanidad y su memez son tan antiguos como el propio hombre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Aunque al hortera habría que estudiarlo aparte, no creo que Arsuaga haya encontrado aún en Atapuerca a un &lt;em&gt;hommo antecessor&lt;/em&gt; con una camisa de La Martina pegada a sus huesos.&lt;br /&gt;Esos mismos horteras y otros millones de personas más han encontrado una herramienta fantástica en las redes sociales para ver y sobre todo, hacer ver lo guapos que son, lo bien que les va, los viajes que se han pegado y el coche que se han comprado. Hay quien incluso las utiliza para escribir "aterrizando en el JFK, alguna turbulencia en el vuelo pero todo bien", con la esperanza de que en ese momento alguna alma cándida y generosa lo lea y sobre la marcha le conteste... "¿Pero otra vez en NY? ¡Eres genial, qué vida tan interesante la tuya!". El otro día leí algo bastante más prosaico... "Encadenado al retrete, esta gastroenteritis va a acabar conmigo, seguiré informando". Me hizo reflexionar... Encadenado al inodoro, sí, pero por lo visto también al portatil -bueno, también puede ser al movil, el iphone, el notebook, el ipad, el ebook, el...- &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Sí, el arsenal de dispotivos con que contamos para estar permanentemente online es cada día más amplio; nos ofrecen todo tipo de artilugios que nos permitan estar conectados al segundo y que todos los demás sepan qué extrañas circunstancias concurren en nuestros intestinos, a qué adversidades se enfrentan nuestros esfínteres.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Así, miles de lustros  en busca de la privacidad, del anonimato deseable y de la intimidad necesaria para que ahora seamos nosotros mismos los que gustosos y hasta babeantes nos encadenemos a la camisa de fuerza de hacer pública nuestra vida hasta los detalles más nimios. ¡Qué paradoja! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La vida de un conocido mío es el verdadero paradigma de la paradoja a la que me refiero; Su vida era extremadamente transparente, toda expuesta en su escaparate de facebook. Tan transparente como el tanque de formol del avispado Damien Hirst. Transparente para todos excepto para su propia mujer a la que resultó ser infiel con una antigua compañera de la facultad cuyo contacto había recuperado gracias a Facebook. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Para su mujer tal opacidad resultó del todo intolerable, tanto que a día de hoy este conocido mío tiene noticias de su hijo a través de esa misma red social. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¡Tan cerca y tan lejos, diablos!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-8634154884140013375?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/8634154884140013375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=8634154884140013375' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/8634154884140013375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/8634154884140013375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2010/09/vivir-en-el-escaparate.html' title='Vivir en el escaparate'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/TLS-Zz_gOdI/AAAAAAAAAEY/O6F_RNVd-S0/s72-c/tibur%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-3853806743891510511</id><published>2010-05-12T07:12:00.000-07:00</published><updated>2010-05-12T07:59:30.017-07:00</updated><title type='text'>Insert coin to continue</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S-rCJ51CTMI/AAAAAAAAACg/jhn0Q4mMQsQ/s1600/3210068573_2e92d56e35.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 254px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S-rCJ51CTMI/AAAAAAAAACg/jhn0Q4mMQsQ/s320/3210068573_2e92d56e35.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470398172792769730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Game over. Insert coin to continue.&lt;br /&gt;Así rezaban las máquinas de marcianitos cuando la partida había acabado; la moon lander, el come cocos... Todas. Esta también.  &lt;br /&gt;Sé finí, kaput, San Seacabó. The dream is over, diría Ringo. &lt;br /&gt;Trás la larguísima y en ocasiones aparentemente fructífera borrachera llega la resaca. ¡Y qué resaca! Y todavía tenemos que dar gracias a los de afuera -léase Obama, Merkel etc- por haber cantado las 40 a nuestro presi, haberle dado un pescozón, un sopapo, un soplamocos y un capón. &lt;br /&gt;Todo al tiempo. Memo, más que memo. &lt;br /&gt;Eres un mequetrefe, un mentecato. Presi, eres un necio y un incapaz. Presi, eres un mamón. Eres un tipo muy pequeño, un alfeñique de la política, un androcoplásico -para que los enanos no se enfaden apelando a la correción política- mental. Un resentido, un andrajoso intelectual. &lt;br /&gt;Tu nos has llevado a esto. Tu y tu "ya aprenderé economía en un par de tardes". Tu y tu sectarismo, tu "ideología" que nos ha llevado al hoyo. Tu buenísmo de salón que pagamos todos. Tu y yu camarilla de actorzuelos de pantomima de fiestas del pueblo venidos a más a costa del estupor, el trabajo y el sufrimiento de todos los españoles. Y de nuestro dinero. &lt;br /&gt;Tu y tu ceja, diablos.&lt;br /&gt;Si no es por esos de afuera nos hubiéramos seguido desangrando trimestre a trimestre, PIB a PIB, parado a parado. Tu no hubieras hecho nada, me temo, más que otro discurso tan vacuo como esteril. Pero te han obligado, y no te ha quedado más remedio más que sacar la tijera. &lt;br /&gt;Y todo por esa globalización por la que tantas veces has brindado. &lt;br /&gt;De no ser por la hipercacareada y archimanoseada globalización, hubieras devaluado la peseta y punto pelota. Hubieras devaluado a cada uno de los españoles a la categoría de reginal be. Y prou. Pero ahora eso no valía, sacamantecas, porque estamos dentro de Europa y la globalidad nos arrastra. Y antes de que fuéramos nosotros los que arrastráramos a la globalidad al apeadero, te han leído la cartilla, te han sacado los colores, de espaldas a la clase y con el capirote en vez de la chistera. &lt;br /&gt;Porque se acabó hacer juegos malabares y decir mucho sin hacer nada. Has vivido del ilusionismo -y de otras muchas cosas, bribón- durante estos años. &lt;br /&gt;Hs vivido de decir que cambiábamos el modelo productivo hacia una economía sostenible, productiva y socialmente justa. De decir que se acabó el ladrillo y empezaba la gloriosa década del microchip y el microscopio, la bata blanca y la corbata diseño de Barceló. De la investigadión y el desarrollo, de la inovación. ¡Ay mentirosuelo! Que después de decir todo esto llegó el plan E, y después de éste, otro más... ¿Y dónde se iba todo? Sorpréndanse ¡Al ladrillo! ¿Y después? ¡Al paro!&lt;br /&gt;A recortar el gasto, porque es justo y necesario, has dicho hoy en el Congreso. Y al recortar el gasto vaya usté a saber cuándo saldremos de la recesión y empezaremos a crear empleo. Porque durante todo este tiempo te has dedicado a untar a los sindicatos, a esos privilegiados -no digamos ya los "liberados"- y a los subsidiados de siempre. Hasta que ya no quedaban más cazos que repatir y no llegaban más fondos de cohesión de Europa, hasta que no cabía un sólo paniaguado más en el pesebre y el castillo adosado a pagar en cómodas mensualidades se te venía abajo delante de tus cejas, mercachifle. &lt;br /&gt;Y ahora toca acabar la legislatura. Dos años más arrastrando los pantalones por Europa, intentando esquivar el pim pam pum que se te viene encima, con las vergüenzas al aire, botarate. &lt;br /&gt;Que pase pronto y que el Gran Hacedor, sea quien sea, te ilumine durante esta condena que aún nos resta. &lt;br /&gt;Dos años y un día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-3853806743891510511?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/3853806743891510511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=3853806743891510511' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3853806743891510511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3853806743891510511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2010/05/insert-coin-to-continue.html' title='Insert coin to continue'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S-rCJ51CTMI/AAAAAAAAACg/jhn0Q4mMQsQ/s72-c/3210068573_2e92d56e35.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-8351879357565726220</id><published>2010-02-05T08:46:00.000-08:00</published><updated>2010-04-29T00:41:02.863-07:00</updated><title type='text'>Déjame en paz amor tirano, déjame en paz.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S2xWThtkYSI/AAAAAAAAACQ/qUpsjHkdNNY/s1600-h/bala.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 307px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S2xWThtkYSI/AAAAAAAAACQ/qUpsjHkdNNY/s320/bala.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434813743796347170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ya desde el comienzo de su primer mandato nuestro presidente del "Gobierno" dio claras muestras de su gusto por las situaciones ridículas y grotescas. Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que él mismo se mete en la boca del lobo prestándose sin sonrojo al esperpento. Y va a más. &lt;br /&gt;No puedo imaginar cuál hubiera sido la reacción del presidente y de todo el "ejecutivo" ante una eventual invitación de una organización como el Opus Dei para acudir a una merienda de oración. Suizos a la plancha, caracolas, medias noches y trinaranjus. Posiblemente hubiera emprendido una nueva cruzada laicista como respuesta. &lt;br /&gt;Pero en este caso ha sido la administración Obama la que le ha invitado, y como era de esperar le ha faltado tiempo para disfrazarse de estrella circense en un nuevo salto mortal triple con tirabuzón final, cita del deuteronomio incluido. Si le hubieran pedido que se disfrazara de pastor redentor de la rama adventista del 7º día, no me cabe duda que lo hubiera hecho igual, con una mueca irreal entre circunspecto y profundamente reflexivo, cuasi levitante. Pero siempre risible. &lt;br /&gt;Y si el menester hubiera sido presentarse ante Obama como hombre-bala, es casi del todo seguro que se hubiera enfundado un traje ajustado y de colores chillones al uso. Leire Pajín prende la mecha previa soflama milenarista y nuestro bien amado presidente sale proyectado hacia el estrellato de los tiempos, hacia la gloria de la memoria histórica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No va más señores, no va más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido una semana nefanda para todo el "Gobierno", con ZP al frente. La descomposición resulta ya imparable y huele a carne tumefacta y a metano. La hemorragia no encuentra presa que la contenga ni trapo que la disimule. La imparable riada de declaraciones "gubernamentales" y posteriores matizaciones, enmiendas o contradicciones dejan en mal lugar a unos y a otros. Las contrareformas suceden a las reformas en cuestión de horas, de minutos; los ministros se esconden y sólo asoman el rostro allende madriguera si es estricamente necesario, y siempre para aumentar la confusión y dar nuevas e imprevisibles vueltas a la madeja del sinsentido. &lt;br /&gt;De La Vega es ya más momia que ser vivo, pese a lo cual acierta a convocar a los medios de comunicación para, con gesto estreñido, afirmar que "el Gobierno se mantiene firme en su compromiso con los ciudadanos -esta vez no añadió "y ciudadanas"- y tiene fuerza y energía para mantener el timón". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es aquí cuando cunde el pánico. Comprobado que De La Vega tiende a decir exactamente lo contrario de lo que piensa y conoce -"El Gobierno actúa de forma coordinada", "No ha habido improvisación en ningún momento", "Nada hace pensar que España vaya a entrar en recesión", "No manejamos en estos momentos -sic- un escenario como el que usted plantea" etc etc etc- uno recuerda aquellos versos de Luis de Góngora y Argote...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Amadores desdichados &lt;br /&gt;que seguís milicia tal,&lt;br /&gt;decidme qué buena guía&lt;br /&gt;podéis de un ciego sacar,&lt;br /&gt;de un pájaro qué firmeza,&lt;br /&gt;qué esperanza de un rapaz,&lt;br /&gt;qué galardón de un desnudo,&lt;br /&gt;de un tirano ¿Qué piedad?&lt;br /&gt;Déjame en paz, Amor tirano, &lt;br /&gt;déjame en paz. "&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, que Dios nos coja confesados, pues hasta los más recalcitrantes laicistas podrán siempre recurrir al deuteronomio cuando quien maneja con una mano el hisopo, alza con la otra una chistera.&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=1uSYDnSzrkY&amp;feature=related"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://http://www.youtube.com/watch?v=1uSYDnSzrkY"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-8351879357565726220?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/8351879357565726220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=8351879357565726220' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/8351879357565726220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/8351879357565726220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2010/02/dejame-en-paz-amor-tirano-dejame-en-paz.html' title='Déjame en paz amor tirano, déjame en paz.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S2xWThtkYSI/AAAAAAAAACQ/qUpsjHkdNNY/s72-c/bala.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-3863172852501763271</id><published>2010-01-27T12:42:00.000-08:00</published><updated>2010-02-09T15:15:08.728-08:00</updated><title type='text'>La escombrera</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S3HOu3jR7_I/AAAAAAAAACY/9wNSCeY3RQs/s1600-h/marujita01.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 244px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S3HOu3jR7_I/AAAAAAAAACY/9wNSCeY3RQs/s320/marujita01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436353529794129906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano mayor estuvo a punto de objetar; en aquella época ser objetor hubiera sido algo así como declararse en rebeldía y hubiera sido motivo suficiente para dar con tus huesos en un calabozo, vaya usté a saber por cuanto tiempo. Al Final mi hermano mayor hizo la mili, se licenció en Cartagena y se compró una lambretta, con la que se pegó una piña sin mayores consecuencias en Hellín, provincia de Albacete.&lt;br /&gt;Hoy día a los niños no se les ponen supositorios y mucho menos inyecciones, se les exige muchísimo menos en el colegio y ay de aquel docente que ose ponerles una mano encima. Yo recibí algún que otro guantazo, varios capones y collejas por doquier, más por parte de compañeros de clase que de profesores, todo sea dicho. Tampoco los propios progenitores te pueden "aconsejar" físicamente, porque lalmas al teléfono del menor y les denuncias. Y punto pelota. &lt;br /&gt;Hoy un navegador-GPS te lleva al sitio deseado dando más o menos rodeos, pero te acaba llevando y ni te pierdes ni te desesperas preguntando a los viandantes o a otros conductores que te indican la dirección equivocada, pero sonriéndote.&lt;br /&gt;Hoy si te interesa algo o quieres satisfacer una curiosidad, no tienes porque ahorrar para comprarte un libro y creer que así vas a librarte de tu horfandad intelectual; basta acudir a San Google y San se acabó. Se acabó el romanticismo de acudir a las librerías, a las librerías o a las hemerotecas, se acabó también la necesidad de ahorrar -o la posibilidad-. Y se acabó frente a la inmediatez y la inabarcable montaña de sabiduría a que a ahora podemos acudir en pos del conocimiento.&lt;br /&gt;Hoy no pasas frío cuando te vas de acampada, porque los sacos de dormir y la ropa de abrigo con su inagotable variedad de tejidos térmicos, son infinitamente mejores y más baratos que los jerseis de cuello vuelto que picaban un rato y los anoraks de poliester con capucha. &lt;br /&gt;Hoy no te calas los piés haciendo una excursión aunque no lleves catiuscas. &lt;br /&gt;Hoy te puedes comunicar con quién desees de forma inmediata y a un coste asumible, aunque medie un océano entre los comunicandos.&lt;br /&gt;Hoy ligar es infinitamente más fácil porque las tías que se acuestan con tíos no son putis, ni si quiera son unas guarras; simplemente se lo quieren pasar igual de bien que los tíso y disfrutar del sexo, sin mayores complicaciones.&lt;br /&gt;Hoy puedes encontrar condones aunque no los busques, porque te los regalan en los colegios -antes se te caía la cara de vergüenza cuando ibas a una farmacia y pedías preservativos-. Y si el condón falla o sencillamente has pasado de ponértelo, no hay que plantearse grandes dilemas existencias, porque vas a la farmacia y con gran soltura pides la píldora del día después y nadie te mira raro.&lt;br /&gt;Tampoco te miran raro si eres homosexual, lesbiana, lesbiano, transformer, transexual o lo que quieras ser. Al revés; es guay presumir de haber probado de todo y ser super tolerante -vamos, que lo mismo toleras un higo que un plátano de canarias-.&lt;br /&gt;En fín, todo es mucho más fácil, infinitamente más fácil. Y mi infancia y mi adolescencia fueron a su vez infinitamente más fácil que la que tuvieron mis padres, unos reaccionarios de centro derecha que creían en Dios y todo lo que querían era ver a sus hijos felices y vivir tranquilos, y si se puede vivir bien, miel sobre hojuelas. &lt;br /&gt;Ni yo ni ninguno de mis hermanos, ni nadie en realidad que conozca de forma cercana, ha pasado hambre, ni frío -a no ser que estuvieras de caminata en la sierra.&lt;br /&gt;Mi padre sí que pasó hambre alguna que otra vez. Y miedo en la guerra civil, siendo un niño. &lt;br /&gt;Y en fín, hoy todo es mucho más fácil y probablemente más seguro.&lt;br /&gt;Y sin embargo... ¿Es mejor?&lt;br /&gt;Hay dos aspectos clave en lo que esta sociedad es mucho más dificil que la de nuestros padres. Y que yo encuentre, sólo son dos factores, pero tan relevantes y tan necesarios que convierten todas las demás -supuestas o no- facilidades en sencillamente espúreas. &lt;br /&gt;Un factor es el trabajo y por consiguiente, tu posibilidad de ganarte la vida suficiente y honradamente, con todo lo que esto supone.  Aquí no es necesario dedicarle muchas más líneas; todos sabemos cómo están las cosas y lo complicado que es hoy día crecer en una empresa y desarrollar una carrera profesional dentro de ella, en parte, no lo discuto, por culpa del propio empleado y sus veleidades, limitaciones o sencillamente pasotismo. &lt;br /&gt;El segundo factor está directamente relacionado con el anterior, y es la dificultad para acceder a una vivienda digna y de forma también honrada; dejemos por ahora las fórmulas alternativas de "okupación" para esa minoría antisistema y antifilvit que básicamente y resumiendo mucho, no quiere pegar ni palo.&lt;br /&gt;Y resulta una paradoja que sea tan complicado alquilar o comprar una vivienda cuando hay un stock tan alarmante en el parque inmobiliario español; se calcula que hay más de un millón de viviendas listas para dar cobijo y alguna satisfacción mayor pero por las que nadie parece estar interesado -ya sea por el precio o por la imposibilidad de quienes pudieran estar interesados en acceder a ellas dadas las enormes restricciones al crédito que se vienen produciendo desde hace un par de años, aunque su precio fuera razonable-. &lt;br /&gt;Hemos pasado de la barra libre en el crédito a cortar el grifo del todo aún para aquellas empresas que pudiendo ser rentables se van al garete -con todos sus empleados detrás- porque sencillamente ningún banco u organismo oficial -ICO- les abre una línea de crédito que alimente su circulante básico. Y no sólamente se van a la calle los empleados, sino que aquellas empresas que eran proveedoras de la anterior sufren directamente las consecuencias del cierre de ésta. Y así en cadena, en una espiral vertiginosa, en un endiablado efecto dominó que amenaza con dejar pocas fichas en pié sobre el tablero.&lt;a href="http://http://www.youtube.com/watch?v=1uSYDnSzrkY"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-3863172852501763271?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/3863172852501763271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=3863172852501763271' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3863172852501763271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3863172852501763271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2010/01/la-escombrera.html' title='La escombrera'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/S3HOu3jR7_I/AAAAAAAAACY/9wNSCeY3RQs/s72-c/marujita01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-228782617208870847</id><published>2009-11-04T10:03:00.000-08:00</published><updated>2009-11-04T10:32:07.719-08:00</updated><title type='text'>¡Aturdido estoy!</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/SvHIQfXkNYI/AAAAAAAAABo/fOHwpRt6o0g/s1600-h/mariano.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 296px; height: 220px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/SvHIQfXkNYI/AAAAAAAAABo/fOHwpRt6o0g/s320/mariano.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400317613817738626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No acabo de cogerle al aire a este Gobierno; en ocasiones me intento convencer de que quizá sea lo bisoño de mis planteamientos los que me separan de las tesis y de las iniciativas impulsadas por el ejecutivo, hasta que me doy cuenta de que aquello de lo que se le acusa y reprueba es, para desgracia de todos, cierto. &lt;br /&gt;Nuestro presidente gusta de los discursos grandilocuentes y de las medidas irreflexivas e improvisadas; de los objetivos ambiciosos y de los adjetivos eufónicos e hiperbólicos sin medida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, si se dejara examinar por un discípulo de Freud, llegaríamos a la conclusión de que su subconsciente se encuentra atormentado -dejémoslo mejor en acomplejado-, sintiéndose culpable por llegar a gobernar un país "sin saber idiomas", o sin haber recibido mayor instrucción que la de cualquier individuo que no encuentra mejor cobijo que la política y la vida pública, pues a los ojos de las empresas no resulta apetecible, bien por su currículo anodino o por cualquier otra circunstancia de la que no me corresponde a mi opinar. &lt;br /&gt;Así, apremiado por una necesidad furibunda de emulación -Chuchill, Kenedy, Obama etc, de quienes ha fusilado multitud de frases y pensamientos- y de reconocimiento por parte de sus paisanos de León pero también por los de Pernambuco, se la lanzado a empresas de las que sale una y otra vez trasquilado -proceso de paz (en realidad de rendición ante ETA), alianza de las civilizaciones, lucha contra el cambio climático, desarrollo de un nuevo modelo productivo y de un nuevo orden económico mundial-. De ninguna de todas esas iniciativas cósmicas es él precursor ni adalid, sino mera caja de resonancia, pero eso a él le da igual con tal de figurar como un nuevo Nelson Mandela o un Ghandi posmoderno. Y mientras, su pléyade de acólitos le hacen las voces del coro -Pajín, Blanco, Aido...-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es aquí donde chirrían todas las propuestas, todos los planes y todas las supuestas estrategias... Nos promete liderar la lucha contra el cambio climático pero se sigue subvencionando a espuertas el carísimo carbón que se extrae de las cuencas mineras de León y Asturias. Y con ese carbón caro y de mala calidad -cuya obligatoriedad de empleo en las industrias nacionales data ya de 1895- poder alimentar así las centrales termoeléctricas del país. En este mismo sentido, chocan también los planes de ayuda al sector del automovil para que se vendan más y más coches -sí, esos coches que consumen gasolinas y gasoleos, esos coches que lanzan a la sufrida atmósfera millones de toneladas de CO2 y que para su fabricación son necesarias las emisiones de otras tantas toneladas de ese matarratas que parece nos está contribuyendo a achicharrar a todos. Y mientras, el esperado coche eléctrico aguarda una mejor ocasión, claro que, cuando llegue, si para recargar sus baterías vamos a seguir quemando carbón caro y contaminante, vamos mal. Por cierto que ese carbón que se extrae de las cuencas asturleonesas, sale más caro que importarlo de otros países siendo además de peor calidad, por lo que contamina más. ¿No chirría un poco? &lt;br /&gt;Pero no se vayan todavía, que aún hay más... Vamos a ser referencia mudial y acaso superior en innovación, desarrollo y tecnología, pero la cantidad destinada a esta partida disminuye sangrantemente en los presupuestos de 2010. Y para innovar, primamos la industría del automovil, como decía antes. Me pregunta mi amigo Pepe, que regenta un negocio de pantallas -no de LCD´s ni de plasma, sino de pantallas para lámparas- que porqué no se subvenciona a este sector, tan respetuoso con el medio ambiente, ya que en cada pantalla pega una leyenda recomendado el uso de bombillas de bajo consumo. &lt;br /&gt;Y para seguir innovando atizamos la caldera con unas cuantas paladas más de carbón y ponemos una pistol en la sien de los bancos para que concedan créditos al consumo e hipotecarios con mayor alergía. Vamos, que abran el grifo... ¿Pero no fue ese precisamente el origen de las subprime y todas sus derivadas económico financieras que nos han llevado donde estamos? Créame, señor Presidente, estoy aturdido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a todo esto, Mariano da un golpe sobre la mesa para volver a sestear después y ver cómo el "Gobierno" más absurdo e inconsistente de la historia reciente española se frota las manos al comprobar que su más feroz enemigo va a seguir siendo el mismo, el hombre tranquilo, el Santo Job, Mariano Rajoy Brey.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-228782617208870847?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/228782617208870847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=228782617208870847' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/228782617208870847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/228782617208870847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2009/11/aturdido-estoy.html' title='¡Aturdido estoy!'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oylJIlO63WM/SvHIQfXkNYI/AAAAAAAAABo/fOHwpRt6o0g/s72-c/mariano.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-5770421136705449334</id><published>2008-12-04T04:07:00.000-08:00</published><updated>2008-12-04T06:52:19.740-08:00</updated><title type='text'>Cabezas de gambas y pipos de aceituna</title><content type='html'>Parece que en estos momentos de zozobra es cuando uno empieza a ver las cosas más claras. Vivimos en un “tinglao” que ya no se sostiene. El soporte, la base misma de este sistema que ahora hace aguas es, sencillamente, el consumismo. Algunos dirán que para llegar a tan resuelta conclusión no hacía falta pasar por una crisis; ni de éstas ni de ninguna otra dimensión, pero como decía antes, es en estos momentos cuando la situación se hace más evidente. La industria automovilística como todo lo que ello implica –agencias de publicidad, industria accesoria, componentes, transportes y logística- a un trís de desaparecer porque llevamos varios meses en los que se vende la mitad de coches que hacía sólo un año. Paralelamente me pregunto qué pasaría si la sociedad en su conjunto, las familias, los individuos en última instancia, consumiéramos un 20% menos de todo. -Yo creo que no seríamos más desgraciados por consumir un 20% menos de todo-. ¿Se iría todo al carajo? ¿Desaparecerían los restaurantes de comida y precios ultracretivos y con ellos los nuevos popes de la gastronomía? ¿Seguirían intentando cobrarnos 1,40 € por una caña en un bar con el suelo lleno de cabezas de gambas, servilletas y pipos de aceituna? ¿La SGAE seguiría con el palo y la hucha detrás de todo el mundo? ¿Los porteros de discoteca se seguirían llamando “selectores de ambiente”? ¿Seguirían los chalets clónico-individuales sobre parcela de 450m2 a la venta de Ciudalgolf a 1.600.000 €? ¿Seguiría Terelu Campus luchando por perder unos kilos de panceta? ¿Despegarían atestados los aviones con rumbo a paraísos de pulsera y todo incluido? ¿Se incrementaría el número de consultas al dermatólogo de alopécicos interesados en un injerto de cabello? ¿Se venderían más o menos toneladas de antidepresivos? ¿Desaparecería la profesión de “shopper”? ¿Las transferencias a las comunidades autónomas seguirían en aumento? ¿Habría menos ejecutivos sueltos por la calle vociferando por su blackberry con trajes oscuros y zapatos marrones de punta cuadrada? ¿Se mantendría el precio del gasóleo de automoción por debajo del eurito? ¿Se incrementaría el número de vocaciones religiosas? ¿Descendería el número de incendios “fortuitos” en nuestros pastos y bosques? ¿Seguiría el dueño de la Bruja de Oro en lista de espera de Virgin Galactic para hacer su primer vuelo suborbital? ¿La gente seguiría comprando masivamente bestsellers del tipo “Quién se ha llevado mi queso” aún sin saber quién fue Luis de Góngora y Argote? Y un poco más lejos todavía… ¿Escritoras del tipo de Almudena Grandes o Lucia Echevarría seguirían produciendo género? ¿Una noche en una casa rural miserable pero con área de relajación zen y spa seguiría costando 145 €? ¿Seguiríamos diciendo “NO” a la energía nuclear? ¿Seguiría teniendo el blogg de Pepiño Blanco más visitas que el mío? ¿Seguiría habiendo tantas y tan inútiles cadenas de televisión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento adelantaros que no tengo ni una sola respuesta para ninguna de todas estas preguntas –no todas baladíes-.&lt;br /&gt;Sólo tengo deseos, pero como bien sabe mi mujer, una cosa es lo que queremos creer y otra cosa a veces muy distinta es la realidad en sí misma. Todas las noches al acostarnos me dice… “Creo que esta noche el peque nos va a dejar dormir de un tirón”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, una excelente ración de creatividad, originalidad y metafísica aplicada a entornos econométricos turbulentos, de todo eso que precisamente no abunda por estos lares…&lt;br /&gt;http://www.wikio.es/video/588583&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-5770421136705449334?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/5770421136705449334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=5770421136705449334' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/5770421136705449334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/5770421136705449334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/12/cabezas-de-gambas-y-pipos-de-aceituna.html' title='Cabezas de gambas y pipos de aceituna'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-3759509954745480546</id><published>2008-10-11T08:46:00.000-07:00</published><updated>2008-10-14T06:29:40.332-07:00</updated><title type='text'>El apocalipsis según San Chêz Dragó</title><content type='html'>Que todo el sistema social, político y hasta cultural de esta sociedad tal cual la conocemos, disfrutamos y sufrimos hoy día, está basada en el el consumo, es algo que no resulta novedoso. Todo funciona -o parece funcionar, o funcionaba- porque todos consumimos todo, cada vez más, cada vez más vorazmente. Consumimos productos y servicios básicos, alimentos, vestido, transporte, educación, sanidad etc etc, y consumimos también productos mucho más elaborados y sofisticados; entretenimiento, emociones, ocio, placer, sexo, cultura, amor y desamor. Sea lo que fuere lo que alguien pueda demandar, sea cual sea la motivación, la necesidad o la razón, allí habrá algún eslabón de este sistema de mercado dispuesto a ofrecérselo. Si de viajar al espacio se trata, también. Si tiene usted dinero, puede hacerlo. Usted lo merece, usted lo vale, usted tiene derecho.&lt;br /&gt;La maquinaria funciona porque está engrasada por las sustancias que mejor lubrican, son viscosas y untuosas, grasientas y simples. Son las bilis del sistema mismo, son nuestras entrañas, nuestra propia naturaleza.&lt;br /&gt;La apariencia, la ostentación, la opulencia, la exaltación de lo suplerfuo y lo inneceario, siempre que sean vistosos y atraigan miradas y envidias. La codicia, la ambición desmedida... ¡La catedral del dinero! ¡Pero si es lo mismo de siempre, desde que el hombre es hombre! Sólo que ahora todos hemos creído a acariciar el carnero. Y casi hemos podido hacer nuestro el sueño de tantos siglos, convertir el plomo en oro. Y la mayoría sin saber si quiera que tan altos secretos quedan sólo al alcance de los más altos alquimistas. La Arcadia, el Potosí, el vellocino de oro, ¡Todo ha sido posible! Y en esta última ocasión ¡lo hemos tenido tan cerca! Pero una vez más ha sido un espejismo, el racimo de uvas delante de la boca del asno, un trapo al que todos hemos entrado y del que la mayoría ha salido desplumado. Otra vez ha sido la maldita burbuja, tecnológica, financiera, inmobiliaria... ¡Qué más da de qué se haya colmado esta vez la pompa de jabón! Lo que de verdad está siempre sobrevalorado es el ego, la ambición y las ganas de hacer ver que tu eres más porque tienes más, un coche más grande, una casa mejor, unas vacaciones más caras. Y los que se enriquecen sean cuales sean las circunstancias, crisis o periodos de bonanza, son lo que bien conocen de la verdadera burbuja es el alma humana y en su transfiguración material, su inclinación por tener más y hacerlo ver mejor, más visible y más conspicuo.&lt;br /&gt;Esa es la verdadera burbuja, la de siempre, la inmutable, la humana.&lt;br /&gt;Y escucho no sin cierto sonrojo la adhesión de Sanchez Dragó a las tesis milenaristas del genial Arrabal. Esta puerta traumática que atraviesa hoy Occidente nos conduce inexorablemente a una nueva dimensión, catárquica y reparadora, en la que el orden mundial habrá sufrido un notable bamboleo en favor de las economías que saben producir mejor a menor coste, esto es básicamente China y quizá India. Ese será el final de los tiempos conocidos, el advenimiento del anticristo, el juicio final, la caída última de Sodoma y Gomorra. Joder qué fuerte.&lt;br /&gt;Lo supe hace algo menos de un mes, era aún septiembre y me dirigía a la gasolinera de Carrefour a repostar y vi las enormes farolas ya engalanadas de luces y cadenetas de colores, como presagio de la Navidad aún en verano. Este año la Navidad debe comenzar antes que ningún otro; todo lo que no se ha vendido hasta ahora hay que venderlo en estos meses. Si hace falta, este año habrá dos Nochebuenas, dos días de Navidad, dos 31 de Diciembre y por supuesto, dos 6 de Enero. Lo que sea menester. Los hombres, los ciudadanos, los contribuyentes esquilmados por sus propios mentores. Como gallinas ponedoras; ¡Si hace falta que amanezca tres y 4 veces al día para que pongan más huevos, hágase! Si son necesarias más Navidades al año, sea, con tal de mantener vivo el espejismo y que la maquina pueda seguir carburando.&lt;br /&gt;Así, el hombre és cada vez menos hombre y está más lejos de lo que realmente importa y trasciende, lo esencial, que ni es tangible ni brilla, porque sencillamente resulta invisible a los ojos. (Antoine dixit)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-3759509954745480546?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/3759509954745480546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=3759509954745480546' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3759509954745480546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3759509954745480546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/10/el-apocalipsis-segn-san-chez-drag.html' title='El apocalipsis según San Chêz Dragó'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-497829683382078799</id><published>2008-07-30T03:12:00.000-07:00</published><updated>2008-07-30T07:22:46.043-07:00</updated><title type='text'>Por un calentamiento global, suave y progresivo.</title><content type='html'>La industria del calentamiento global avanza imparable; Al Gore y su séquito de augures catastrofistas, oenegés y demás organismos adalides de la verdad incómoda, con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático a la cabeza, han invertido miles de millones de monedas y lanzado a la atmósfera miles de millones de toneladas de CO2 y porquerías aún mayores en pro de la difusión y general aceptación de una verdad innegable e incuestionable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El planeta se abrasa y en 10 años seremos todos carbonilla. Y el que ose siquiera discutirlo, es condenado en juicio sumarísimo a galeras. Se nos acusa de irredentos, de infieles, de negacionistas.&lt;br /&gt;Hoy día en el ascensor cualquier desconocido te atiza una prédica sobre el calentamiento global que te sume en un estado de perplejidad y confusión mental del que no es fácil salir. Ayer mismo el portero de casa volvió a la carga...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya nochecita hemos pasado, mi señora no paraba de dar vueltas en la cama toda sudada, y yo me he tenido que refrescar las axilas varias veces... Esto del cambio climático va muy en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero Pepe, por Dios, que todos los veranos son así, lo que tienes que hacer el escender el ventilador, tío roña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Si hombre, para consumir más recursos limitados y contribuir al calentamiento global! ¡Tu es que eres un incrédulo, que estamos matando al planeta y éste se rebela y se defiende con huracanes, volcanes, terremotos y viruses de todo tipo! ¿Qué te crees que es el sida? ¿Y la salmonela de la mayonesa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se las gastan estos abanderados del cambio climático, este ejército de zombies que repiten una y otra vez el mismo mantra hasta que consiguen sumar un adepto más. O un millón.&lt;br /&gt;Cada vez que se publica un estudio "científico" que va en esta dirección todos los medios de comunicación, hasta la hoja parroquial, se hacen eco, lo difunden y magnifican. Cuando lo que se publica es contrario a estas tésis, las redacciones se van pasando la información de mano en mano, cual moneda falsa y lo miran de soslayo recelosamente. El grosor del hielo en el polo sur aumenta en los últimos años y sus temperaturas bajan mostrando una tendencia opuesta a las teorías impuestas por este ejército de salvación, redentores y papanatas varios, y ningún medio de comunicación ofrece la noticia, que podría causar estupefacción generalizadas y mermar los ingresos de las arcas del sin fín de empresas-organismos-instituciones que viven de esta historia.&lt;br /&gt;Fíjese el lector que la he llamado historia, y no pamema o pamplina, porque intentando ser riguroso y medianamente científico en el análisis, sí parece claro que salvo casos puntuales donde se da el efecto contrario, en general se puede afirmar que en los últimos 50 años, la temperatura media del planeta ha aumentado en varias décimas de grado, y esta tendencia parece más acusada en los últimos 10 años de la serie. Pese a lo cual, sigue habiendo lugares de la tierra donde avanza la extensión de los glaciares y el grosor de la capa de hielo y donde en defintiva, bajan las temperaturas de forma sensible. Aún no sabemos de forma incotrovertible cómo afectan las emisiones del dióxido de carbono, de ese mismo CO2 que el jet privado de Al Gore emite con profusión cada vez que viaja en pos de un nuevo talón millonario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, no niego la evidencia, que salvo manipulación y fraude masivo de registros y datos, parece que apunta en la dirección de un calentamiento más o menos global. A lo que me niego es a aceptar que el único responsable del supuesto calentamiento -esta noche hemos dormido con una colcha, en plena canícula- sea el malvado ser humano que emite más y más CO2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El clima no ha sido constante a lo largo de la historia conocida, y aunque sólo se tienen registros fiables desde los últimos 100 años, hay otras formas de conocer cómo fue el clima en la antiguedad; a esta ciencia la llamamos paleontoclimatología, y lo que nos dice es que, por ejemplo, la edad media fue en Europa un periodo relativamente cálido, más aún que el actual, y entonces poco CO2 emitíamos a la atmósfera, hasta el punto que la actual Groenlandia era entonces una isla verde repleta de pastos y ganado -Greenland, tierra verde- frente a la actual costra de hielo que la cubre en su mayor parte.&lt;br /&gt;Tendremos que ver en qué medida el hombre y sus deplorables emisiones de CO2 y otros gases llamados de efecto invernadero somos responsables del actual calentamiento, o si éste responde a un ciclo más en el devenir climático del planeta, o si obedece no al CO2 sino al metano que lanzamos con generosidad a la atmósfera muchos de los seres vivos que habitamos el planeta, y que somos, por definición, flatulentos, o si por el contrario responde a un cambio en la física del sol y sus ciclos más o menos regulares, con periodos de mayor y menor actividad termonuclear, que se traducen en mayor o menor presencia de manchas solares en su fotosfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bien, si al fin y a la postre fuera cierto que nos calentamos -yo aún no noto nada- ¿Qué habría de espantoso en que subiera una décimas la temperatura media del planeta?&lt;br /&gt;Sí, ya sé, los sesudos ecologistas como mi portero Pepe y su mujer Marcela nos han advertido una y mil veces sobre sus posibles efectos adversos, como la desparición de miles de especies de animales y plantas por la destrucción de su hábitat, o la multiplicación de fenómenos meteorológicos devastadores, como tifones, tornados, gotas frías por doquier, sequías de proporciones bíblicas y todo tipo de plagas. Inundaciones, subida del nivel del mar en varias decenas de metros, desaparición de islas, arrecifes de coral y atolones etc etc. Sin olvidar los terremotos, tsunamis y hasta lluvias de meteoritos candentes. Toda una panoplia de infortunios y calamidades que acabaría con todo rastro de vida sobre la faz de la tierra en un satiamén. Y digo de vida, que no de vida inteligente, porque parece que esa se despidió hace tiempo. Sinceramente, yo no me creo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, los posibles efectos positivos de una suave y gradual subida de la temperatura media del planeta, son más visibles, y de ellos nadie se atreve a hablar...&lt;br /&gt;Tiraríamos mucho menos de la calefacción, con un empleo de combustibles fósiles, altamente contamientes, y de electricidad considerablemente inferior. Aquí mis porteros, que son los que se encargan de alimentar la caldera de carbón no me pueden negar que las ventaja son evidentes. Menos trabajo para ellos y menos toneladas de CO2 a la atmósfera. Los seres humanos tendríamos menos necesidad de abrigo; menos animales que sacrificar para utilizar sus cálidas pieles, menos tejidos plásticos y en general menos industria química tan contaminante. Y por supuesto, menos uso del transporte, público y privado, ya que una parte importante de nuestros desplazamientos los podríamos hacer a pie disfrutando de una temperatura más suave y un clima más benigno.&lt;br /&gt;Las cosechas podrían ser mucho mejores y determinados cultivos podrían dar varias veces fruto al año; se acabó la escasez, los precios de las materias primas y los productos agrícolas disminuirían y mucha menos gente moriría de hambre. Y aún más, los excedentes podrían destinarse a la producción de biocombustibles. Hasta podríamos difrutar de vinos tintos cultivados en zonas ahora impensables, ¡y quién sabe si de aceitunas inglesas! Una vez más, todos contentos.&lt;br /&gt;En los países de inviernos más rigurosos moriría menos gente de frío. ¿Sabéis cuántos hombres y mujeres mueren de frío en Rusia trás darse al vodka para combatir el frío y caer desvanecidos en cualquier parque o cualquier acera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fín, éstas son sólo algunos de los posibles efectos benéficos, no todos baladíes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más en serio, lo único que pido al común de los ciudadanos es que no den por bueno todo lo que nos digan desde los altavoces mediáticos y oficialistas, por mucho que nos den la matraca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es mucho más rica y desde luego, mucho más compleja. Pocas veces nos encontraremos ante hechos del todo incontrovertibles; pongamos en marcha la reflexión, el siempre sano escepticismo, la apertura de mentes y la lucha contra el pensamiento único y granítico, por mucho que esto de la reflexión y el disenso "incomode" a los abanderados de la verdad única, a estos augures de la catástrofe que viven de la subvención y de las conciencias confusas y culpables de quienes ofrecen donaciones a todo este tipo de asociaciones que supuestamente trata de alertar y luchar contra el cambio climático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabemos con el borreguismo institucionalizado, dudemos, cuando menos, de quienes no quieren ni pueden escuchar más voz que la suya, y pongamos en cuarentena a esa pléyade de arúspices de la debacle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que yo nunca fui amigo de rebaños, y mucho menos de pastores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-497829683382078799?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/497829683382078799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=497829683382078799' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/497829683382078799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/497829683382078799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/07/por-un-calentamiento-globa-suave-y.html' title='Por un calentamiento global, suave y progresivo.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-8170043848722499351</id><published>2008-06-16T09:34:00.000-07:00</published><updated>2008-06-16T11:51:51.406-07:00</updated><title type='text'>¡Viva la crisis!</title><content type='html'>Ayer Domingo almorcé con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Mauricio&lt;/span&gt;, un amigo acaudalado del que hacía meses no tenía noticia y al que suponía disfrutando de alguno de sus idílicos viajes, descubriendo lugares remotos todo vestido de Coronel Tapioca o tumbado a la bartola servicialmente atendido por bellas damiselas en cualquier playa de las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Seychelles&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Nada más lejos de la realidad... &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Mauricio&lt;/span&gt; está aquí mismo, en Madrid, en este Madrid que sufre los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;envites&lt;/span&gt; de la crisis y las huelgas de los nunca suficientemente bien ponderados vigilantes de la ORA. Este Madrid que lleva viendo llover dos meses y sobre el que toda la gente malhumorada vuelca sus iras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En Madrid? ¿Y qué haces tu aquí, no ves que ésto se cae?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Precisamente chato, quiero vivir la crisis a cuerpo de rey; desde el 92 no había otra igual y hay que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;aprovecharlas&lt;/span&gt;. Además, parece que ésta es de verdad, por muy en Europa que estemos -aunque no lo seamos- todo apunta a que nos va a atizar fuerte, no tienes más que mirar a tu alrededor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y miré a mi &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;alrededor&lt;/span&gt;; mesas vacías y pocos comensales, así que tocábamos a dos camareros y medio por cliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace sólo unos meses para comer aquí tenías que reservar mesa con semanas de antelación, aguantar voceríos y paletos que venían a comer sólo para contarlo... ¡A cuántos he visto dándole al palillo! Por no hablar del servicio, que no daba abasto. Mira ahora; no tienes más que levantar la mirada y viene el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;maitre&lt;/span&gt; para preguntar si todo está a nuestro gusto, todo en su punto, en su justo momento, bien preparado y mejor presentado. Y encima me invitan al puro...&lt;br /&gt;Además, han vuelto a los camareros de toda la vida, a los que nos conocen y saben nuestros gustos. No veas qué &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;coñazo&lt;/span&gt; antes, que muchos no hablaban ni español en condiciones, y de vinos, ni aceites, ni puros, ni cafés, ni de comida ni nada de nada. Ni puta &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;idea&lt;/span&gt;. Y lo más normal es que a tu lado -&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;joder&lt;/span&gt;, si es que ya ni se cabía de lo apretadas que estaban las mesas- te tocara lo que te decía, un nuevo rico que habla a gritos y que se cree que sabe algo de vinos porque ha hecho el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;coleccionable&lt;/span&gt; de algún periódico. Pero coño, si es que no tienes más que pedirte una caña en la barra; ahora te ponen una tapa de aúpa y te ofrecen el Marca y El Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y la hipoteca, a ti no te afecta la constante subida del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;euribor&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Yoooooooo&lt;/span&gt;, hipoteca? ¿&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Euribor&lt;/span&gt;? Nada de eso, todo lo contrario, ya sabes que tengo dos casas en Madrid y otra más en la costa, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;ah&lt;/span&gt;, y un par de plazas de garaje que no veas lo que me están dando ahora... Todo heredado, así que nada de hipotecas. Al revés... mira, hace un año en el banco no me daban nada por mis ahorros, ahora que el precio del dinero ha subido por la inflación y no sé qué zarandajas más, me saco todos los meses casi mil &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;euritos&lt;/span&gt; por tener los ahorros en una cuenta corriente. Y como soy cliente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;preferencial&lt;/span&gt;, me dan medio puntito más que a los demás... Cosas de ser rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más cosas; como ahora no compra un coche ni el tato, la semana pasada &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;fui a&lt;/span&gt; darme un garbeo por el concesionario de Jaguar, por curiosidad, más que nada, es que me dijo mi primo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Angel&lt;/span&gt; que habían sacado un modelo nuevo, más deportivo, nada para carrozas... Pues bien, no les faltó más que extenderme una alfombra roja según avanzaba y lanzarme loas y pétalos de amapola. Al final les saqué un montón de extras, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;joder&lt;/span&gt;, casi por valor de 3.000 Euros, y por pagar al contado otros 1.800 Euros de descuento. ¡Les hacían los ojos chiribitas contando la pasta! Así que nada, ahí se lo he dejado al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;aparcacoches&lt;/span&gt;, porque ahora ya no hay que hacer cola ni rogar. ¡Te abren la puerta y te sonríen!&lt;br /&gt;¿Quieres que te cuente más ventajas de vivir una crisis teniendo pelas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Las hay?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu verás... antes las carreteras iban atestadas y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;cualquier&lt;/span&gt; pardillo te adelantaba con un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Seat&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Ibiza&lt;/span&gt; tuneado, atascos hasta para echar gasolina... Y ves, mira qué bien se circula ahora, menos congestión, menos tráfico, menos contaminación, menos muertos en las carreteras, menos cabreos, menos horas de desesperación perdidas en el coche por culpa de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;sempiternos&lt;/span&gt; atascos. ¡Los de los peajes van &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;jodidos&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Caramba, pues así visto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y si has sobrevivido al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;crack&lt;/span&gt; inmobiliario con un mínimo de solvencia, ahora puedes darte verdaderos caprichos por la mitad de precio. Sabes que tengo un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;barquito&lt;/span&gt; en Altea, pues bien, por primera vez en todo estos años el amarre me lo han bajado y me han ofrecido la casa que me gustaba casi por la mitad que hace 2 años. Pero lo mejor de todo es que las terrazas, los restaurantes y hasta el club &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;naútico&lt;/span&gt; ya no están llenos de tíos cutres. Sí, ahora la verdad es que es una gozada. ¡El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;pantalán&lt;/span&gt; está vacío!&lt;br /&gt;Y de viajes ya te hablaré otro día, que he quedado dentro de un rato con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Laurita&lt;/span&gt;, pero imagínate las ofertas que hay ahora, viajas en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;business&lt;/span&gt; a precio de risa y además... ¡sólo¡.&lt;br /&gt;En &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;fin&lt;/span&gt;, ahora ya en serio, no quiero que pienses que soy un desalmado; lamento como todo el mundo que estemos pasando por estas estrecheces, pero hay que hacerle frente de la mejor manera posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye chato, ¿tu qué quieres de postre? Yo me voy a pedir mi flan con nata, verás como ahora me lo ponen con una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;ramita&lt;/span&gt; de canela...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-8170043848722499351?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/8170043848722499351/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=8170043848722499351' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/8170043848722499351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/8170043848722499351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/06/viva-la-crisis.html' title='¡Viva la crisis!'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-696375119538198751</id><published>2008-06-09T09:49:00.000-07:00</published><updated>2008-06-09T15:49:37.667-07:00</updated><title type='text'>No a Madrid 2016</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Que la celebración de unos JJOO en Madrid tendría unas ventajas claras para la ciudad, es una obviedad, pero yo estoy convencido de que a la inmensa mayoría de los madrileños nos traería más perjuicios -daños colaterales, Bush padre dixit- que beneficios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Siendo niño, fiel seguidor de un buen número de deportes por televisión, -recuerdo que dejé de ir a misa los domingos a la una por ver baloncesto en TV2- entre los que se encontraban el fútbol, el baloncesto, el tenis, el esquí, las motos y la fórmula uno, que ahora recuerde, un partido me dejó profundamente marcado en el fuego liberador del relativismo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ojo, se trataba de un primer contacto con el relativismo pragmático y enriquecedor, nada que ver con el relativismo vacuo que hoy día invade todas las instancias de la vida y que iguala al zopenco con el ilustrado que comenté en la anterior entrada, ese relativismo que Houllebecq describe y critica -a mi sano juicio, muy acertadamente- en sus partículas elementales. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Al grano; con el crono a cero, era la final de una copa de Europa contra el Maccabi de Tel Aviv del año catapúm, y Prada disponía de dos tiros libres para ganar el partido y la copa. Bastaba uno para obrar el milagro, pero -como diría a la mañana siguiente la portada del ABC- "no pudo ser". No entró ni uno ni otro y el Real Madrid se quedó sin copa de Europa y yo con la miel en los labios. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Me subió velozmente la sangre a la cabeza, sentí una terrible congestión y un enfado mayúsculo; un berrinche sin parangón se apoderó de mi. Los gritos guturales e histéricos se entremezclaban con llantinas ridículas y patadas al aire -y a algún mueble-, y en tan vergonzante estado sorprendióme mi padre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No me recondujo por el camino de la serenidad y la contención de un sopapo, ni siquiera un pescozón, tan sólo me preguntó... "¿Y a ti qué más te da que gane o pierda tu equipo?" "¿Es que vas a ser mejor, más alto, más guapo o más rico porque gane un equipo u otro?"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¡Cojones, pues tenía razón mi padre! Si hubiera apostado un millón de las antiguas :-) pesetas a que ganaba el Madrid, el enfado tenía una más que clara justificación. Si yo hubiera sido jugador, entrenador o directivo del Madrid y me hubiera llevado un maletín por ganar, el berrinche tendría una explicación razonable. Pero ninguna de esas situaciones era la mía. Yo era un púber de 10 ó 12 años lleno de granos y vacío de certezas que se daba de bruces con un planteamiento básicamente relativista. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Y sí, mi padre tenía razón. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Perdí algunas cosas por el camino, como la pasión a la hora de seguir a equipo alguno de ningún deporte; pero gané otras más importantes, porque al domingo siguiente que había deportes en la dos, tampoco bajé a misa de una, pero a cambio me leí "La Colmena" del bueno de Cela, y después vendrían otros tantos libros y otros tantos autores. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Y a mi que más me da que se celebren en Madrid o en Pernambuco -ignoro si esta noble villa brasileña es candidata- las olimpiadas de 2016? ¿Y a mi en qué me afecta?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;En nada bueno. Si tuviera un hotel, una cafetería estratégicamente situada, una tienda de recuerdos y soplapolleces por el estilo, pues sí, a lo mejor en algo me beneficiaría. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Pero como yo no tengo ni por asomo negocio parecido, lo único que notaré caso de celebrarse en esta ciudad las olimpiadas, es que los precios subirán -más. Si, más, mucho más-, que habrá más atascos -más. Sí, más, muchos más- provocados entre otras cosas por muchas más obras -más. Sí, más, muchas más- y que habrá más carteristas y descuideros de falcata en mano por cada una de las esquinas de esta sufrida ciudad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Aún recuerdo que la anterior vez que Madrid pasó este primer corte que hace un par de días acabamos de volver a superar, los barrios cercanos a las supuestas sedes olímpicas y dónde se celebrarían las mil y una disciplinas comenzaron a hervir de felicidad. ¿Por qué? En aquella ocasión porque el precio de sus viviendas se había disparado inmediatamente, y sus vecinos saltaban de alegría y caminaban ufanos por las aceras pensándose más ricos y más guapos. Sólo les faltaba descorchar una de champaña. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Pero claro, como sabemos que trás la borrachera suele sobrevenir la resaca, mirémonos ahora cómo y dónde estamos. Y ya entonces me prometí...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¡No vuelvo a beber! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Pero no lo cumplí.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-696375119538198751?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/696375119538198751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=696375119538198751' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/696375119538198751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/696375119538198751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/06/no-madrid-2016.html' title='No a Madrid 2016'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-89333611410714905</id><published>2008-05-18T09:51:00.000-07:00</published><updated>2008-06-09T16:02:16.958-07:00</updated><title type='text'>Entre la futilidad, el eclecticismo y la nada.</title><content type='html'>Leve, muy leve se me antoja la actualidad musical española, y no por lo etéreo, sino por lo efímero e insustancial…&lt;br /&gt;Esta tarde mi mujer me ha tenido que dejar su coche –por cierto, cariño, te he llenado el depósito, para que luego me digas que no te hago ningún regalo- y al arrancarlo se ha encendido la radio. Da igual la emisora, era una radiofórmula más de la Frecuencia Modulada; Me he hecho mayor, porque toda la música que me he encontrado le ha parecido intolerable a mis pabellones auditivos.&lt;br /&gt;Es posible que a quien tenga 10 años más que yo también le pareciera una basurilla la música que yo escuchaba cuando era un adolescente repleto de testosterona y sediento de vida, y por cierto, sigo escuchando la misma música. ¿Es que hay otra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es un problema de medios, de tecnología o de tiempo; es de creatividad, de talento y de esfuerzo. Lejos quedaron los tiempos en que los cantantes o grupos españoles para dar más bombo a sus long plays presumían de haberlos grabado en los mejores estudios del mundo, que entonces estaban en Los Angeles, Londres o Nassau. Ahora cualquiera un poco pizpireto y apañado puede grabar en su casa con unas ayudas técnicas que ya hubieran querido los que como Nano, grababan en su casa maquetas y maquetas con un radio casete de dos pistas y un micro comprado en un baratillo.&lt;br /&gt;El problema, la carencia más bien, es de creatividad. Las letras de hoy día, como los guiones de cine en su mayoría, son auténtica nadería, que dejan al más ñoño de los temas de los 80´s a la altura de un maestro letrista. Y los grandes grupos de hoy día, o por lo menos los que más venden, tampoco ayudan mucho en este sentido; una vez más insustancialidad, frugalidad, escasez; nada. Mucho gorgorito, mucho engolamiento, mucha imagen de chicos y chicas malas que pareciera pretender indigencia, eso sí, descansando sus cuerpos sobre colchones armados de millones de euros. Así cualquiera viste ropas andrajosas. No veo nada de originalidad, de fuerza, de ganas –y mucho menos necesidad- de transmitir algo. Para decir que el único al que veo con garra y con mopa es Bisbal podemos imaginar qué turbio se me antoja todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Témome que esto que ocurre con la música, fútil e insustancial, no es más que un reflejo de lo que ocurre en el conjunto de la sociedad española. Nada. No ocurre nada. Anestesia general, ni escepticismo siquiera; televisión pestilente a mansalva, videojuegos, drogas de diseño, trajes de marca y móviles. Y tortillas de patatas deconstruidas. Y vapores de lentejas del pago del marqués de putufuá sobre evocaciones de anís al aroma de humus cristalizado, con notas retronasales de madera y rumores caramelizados de nada. Los cocineros elevados a la categoría de gurús a los que todos reverenciamos, aunque sólo sea porque sentarnos a sus mesas cuesta 500 euros el cubierto -de diseño, eso sí-. Aparcacoches que se llaman “consultores de estacionamiento”, papanatas que visten trajes de marca con zapatos marrón claro. Apariencias, ostentación, lo quiero todo y lo quiero ahora…&lt;br /&gt;Galanes de freiduría conduciendo deportivos de muchas campanillas aupados a lomos del más feroz eclecticismo. Dichoso todo vale, dichoso relativismo… Doncellas de saldo y esquina –Sabina dixit- que salen en el “Semana” vendiendo su alma al euribor. “Me compro esa casa en la playa y lo dejo”, proclama una… Lo mismo da un pollino que un barbado profesor, ya lo decía el tango, "...que este mundo es y será una porquería, ya lo sé, en el 510, y en el 2000 también…"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el pinchazo inmobiliario, la caída del ladrillo y el castillo de naipes se desmorona. Cuatro golpes de mar y la barcaza hace aguas, y los que eran alcaldes pasan a ser reclusos y los que se hacían de oro transformando cuchitriles en lofts de lujo a su alcance tienen que llamar a Cofidis para poder mantener la pamema un mes más y así el Mercedes siga luciendo en la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque sólo sea un mes más, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y encima este Gobierno, que parece habernos tomado a todos por tontos, y lo peor es que quizá éste haya sido su mayor su acierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero… ¿Estábamos hablando de música? ¿De qué música?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-89333611410714905?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/89333611410714905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=89333611410714905' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/89333611410714905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/89333611410714905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/05/entre-la-futilidad-el-eclecticismo-y-la.html' title='Entre la futilidad, el eclecticismo y la nada.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-722782491173413082</id><published>2008-05-10T02:58:00.000-07:00</published><updated>2008-06-09T16:05:02.864-07:00</updated><title type='text'>¡Mariano, coño!</title><content type='html'>Perplejo quedo, Mariano. Ahora dices tener el coraje, las ganas y la ilusión suficientes para ganar las próximas elecciones... ¿Pero de verdad crees que eso te convierte en el mejor candidato de los posibles para desbancar a Zapatero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también tengo ganas -muchas, créeme- coraje e ilusión para desalojar a este zopilote y a toda su cohorte de satélites estultos del Gobierno de la Nación. Pero sé que yo no soy el mejor de los candidatos posibles para hacerlo, por eso confío en otros para esta tarea. ¿Porqué no haces tu lo mismo?&lt;br /&gt;A estas alturas deberías tener la certeza de tu incapacidad para ganar a Zapatero, como la tenemos casi todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoro si de verdad crees que eres el candidato idoneo, pero si en verdad lo consideras así, debes ser apartado de inmediato, por infeliz y por pesado.&lt;br /&gt;En esta vida se pueden ser muchas cosas, pero lo que es imperdonable es ser un coñazo, y tu te estás convirtiendo en uno muy grande. Quizá me estoy precipitando y es que lo tienes todo pensado para abirir las puertas a tu sucesión en el próximo congreso del partido, me da que no, pero en fín, cada día que pasa y sigues sin hacer oposición atendiendo a los asuntos internos que te reclaman por tu propia situación de fragilidad, es un día perdido en el que dejamos equivocarse al Gobierno una y otra vez -playa de Bakio, Justicia, Solbes y Sebastián, el Lehendakari y su permanente órdago al conjunto de la Nación, Montilla, el trasvase del Ebro y un largo etcétera de despropósitos que pasan inadvertidos para el común de los votantes gracias a tu inacción- sin que encuentre oposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que ahora vengas y digas que sabes lo que haces y que te encuentras con ganas, coraje, e ilusión... ¡Vamos ya hombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Con el cariño y simpatía que yo te profesaba y ahora te me antojas un tostón incomprensible! Ya no te puedo pedir que recapacites porque veo que no lo haces ni lo vas a hacer, así que tengo que pedirte, a las claras, que te marches y facilites así la imprescindible renovación del partido, marcado aún por la gestión de la tragedia del 11M. Como se han ido Zaplana y Acebes, comprendiendo que hacen lo mejor para el futuro del PP. Haz tu lo mismo y escucha:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mariano, vete a paseo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-722782491173413082?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/722782491173413082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=722782491173413082' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/722782491173413082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/722782491173413082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/05/perplejo-quedo-mariano.html' title='¡Mariano, coño!'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-6868616007039113323</id><published>2008-03-12T08:15:00.001-07:00</published><updated>2008-03-12T09:16:08.148-07:00</updated><title type='text'>Mariano, que te pierdes.</title><content type='html'>Recapacita Mariano, que te pierdes...&lt;br /&gt;Estoy seguro que hubieras sido un excelente presidente de Gobierno; Aznar te eligió digitalmente para continuarle, y todo hubiera seguido por los cauces naturales de no haber sido por Iraq y la dichosa foto de las Azores primero y por el terrible 11M 2004 después...&lt;br /&gt;No voy a entrar en profundidad en ninguno de los dos asuntos. Si Aznar tuvo sus razones para apoyar a Bush y mandar a nuestro ejército a Iraq frente a la muy mayoritaria opinión de la sociedad española, muy sensible al nefando asunto de las guerras, las desconozco, como imagino que las desconoce el más silvestre de los mortales. Aznar, contra el viento y la marea de la opinión pública española insistió hasta la estulticia en acompañar a Bush en semejante empresa, desafiando a las voces que se alzaban en su contra, tímidamente primero y a gritos después, incluso dentro de su propio partido. Me temo que nunca sabré porqué actuó de esta manera... Más adelante llegó el 11M, y con la tragedia, todo el movimiento mediático del grupo PRISA, con la cadena SER y el diario El País a la cabeza provocando una desbordante corriente de animadversión violenta y odio hacia el Partido Popular. Ataques a sus sedes y a sus dirigentes espoleados directamente por los periodistas más renombrados de esos medios afines al PSOE y, seguramente, alimentados por los propios errores cometidos por el Partido Popular durante esos tres días hasta las elecciones generales. Errores en su política de comunicación, equivocaciones bien o malintencionadas con fines partidistas, tampoco lo sé; de lo que no me cabe duda es que muchos de esos errores fueron propiciados por sus propios servicios de inteligencia y en definitiva, las más altas instancias de sus cuerpos de seguridad y fuerzas del Estado. El hecho innegable es que las elecciones finalmente se celebraron en el día previsto, en medio de un clima de estupefacción y dolor generalizados. Y sucedió lo que pretendían los islamistas con su brutal atentado y que hasta ese momento ninguna encuesta podía siquiera intuir. Aún con la guerra de Iraq en marcha y nuestras tropas allí, Marian hubiera ganado las elecciones, pero el 11M provocó, con la agresiva e inestimable ayuda del grupo PRISA, un vuelco electoral.&lt;br /&gt;Y entonces ganó Zapatero, ZP, zapatitos...&lt;br /&gt;Mariano estaba preparado para ser Presidente del Gobierno, no para ser el líder del principal partido de la oposición. Y creo sinceramente que hubiera sido un excelente Presidente de Gobierno, pero en el papel que el destino le llevó a interpretar no había ni un sparring de tercera.&lt;br /&gt;Mariano, creo, es un tipo honesto, trabajor, leal, humano... tiene valores, corazón y sentimientos -esto no lo digo por lo de la "niña", ya lo creía antes-, pero para opositor, aparte de ser registrador de la propiedad, no ha valido. Le falta bilis, mala sangre, verborrea, dialéctica, imagen -no "da bien" en cámara, dicen los más avezados-. Hay en su partido, bien cerca de él mismo, personas que se conducen y expresan con mucha mayor brillantez además de ser más telegénicos...  casi cualquiera, la verdad.&lt;br /&gt;Y ahora, Mariano, has perdido las elecciones. Las segundas.&lt;br /&gt;No es ninguna deshonra, ningún desdoro.&lt;br /&gt;Pero por favor, no digas que Felipe Gonzalez primero y Aznar después perdieron también dos elecciones antes de llegar a ser Presidentes de Gobierno. Porque escudarse en ese dato del todo anecdótico ya sí que tiene algo de bochornoso que en nada te favorece.&lt;br /&gt;Mariano, no te presentes por tercera vez, que sé cómo acabaría esto, y nos plantaríamos ya en 2016.&lt;br /&gt;Y te voy a dar una razón de peso. Si nos has sido capaz de vencer en las urnas al peor Presidente del Gobierno que ha tenido España en democracia, al peor de los posibles, es que nos has sabido o no has podido hacerlo mejor. Cualquiera, insisto, sí lo hubiera podido hacer mejor. Deja que sean las bases del partido, su militancia y simpatizantes, quienes hablen, escúchales a ellos y no dejes querer y adular por la complaciente y edulcorada  diagnosis de quienes tienes cerca.&lt;br /&gt;Es posible incluso que hubieras podido ganar las elecciones de haber llevado como número dos a Gallardón, por la mínima, pero creo que hubieras ganado. No sé tampoco qué te llevó cerrilmente a apartar a este hombre de tu lado. A mi no es que me caiga bien ni mal, pero te hubiera ayudado mucho, es infinitamente más brillante que tu, tiene mejor imagen y presencia, mejor oratoria, hubiera arrebatado muchos miles de votos de indecisos que finalmente se decantaron por el PSOE, pica de aquí y de allá -ningún posible votante del PP hubiera dejado de votarte aún no comulgando del todo con Gallardón y a cambio, insisto, muchos votantes potenciales del PSOE, centrados y moderados, se hubieran inclinado decisivamente por el PP-. En fín, han sido muchos errores, muchas cagadas, muchos despropósitos que han llevado a este sujeto llamado Zapatero al poder por otros... 4 años. Y Zapatitos es un tipo del que ya sabemos que debemos desconfiar, es necio y es falso. Es ignorante y ufano. Es un idiota al que vosotros, empezando por Aznar, nos habéis condenado por otros 4 años. Pero no más por favor.&lt;br /&gt;Te lo ruego Mariano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-6868616007039113323?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/6868616007039113323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=6868616007039113323' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/6868616007039113323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/6868616007039113323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2008/03/mariano-que-te-pierdes.html' title='Mariano, que te pierdes.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-4479492354373079569</id><published>2007-12-06T10:46:00.000-08:00</published><updated>2007-12-06T10:47:37.846-08:00</updated><title type='text'>Chronos o el ansia de morir.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Una&lt;/span&gt; pesadilla molesta me despertó a media noche. Soñaba que había olvidado dar cuerda a mi querido reloj de pulsera antes de elevar al cielo las consabidas oraciones; tres aves marías y un padre nuestro. Las necesarias plegarias para rogar por un nuevo día pleno de trabajo y de cumplimiento. En el sueño, mi venerado “Tempus Fugit”, herencia de mi padre, dejaba para siempre de latir víctima de un fatal olvido. A la vez, mi despertador electrónico, una joya moderna e inviolable de la técnica, se veía privado del necesario impulso eléctrico y sus alegres y vistosos dígitos dejaban lugar a una pantalla simplemente oscura. Soñé por último que el carillón se rompía en mil pedazos cayendo una y otra vez, como a cámara lenta, por unas interminables escaleras que finalmente desembocaban en un prado salpicado de colores. Apenas alcanzaba a ver  lo que había escaleras arriba, pues éstas jugueteaban promiscuamente con un mar de nubes, también de colores, aunque algo más apagados. Excitado y titubeante abrí a toda prisa el cajoncito de la mesilla y comprobé con gran descanso que el “Tempus Fugit” se encontraba en perfectas condiciones. Estaba a oscuras, pero podía escuchar su mágica cadencia, con lo que el alivio fue completo. Lo acerqué al oído derecho, lo acaricié y sonreí. Aún conservaba en los extremos de sus manillas algo de ese brillo fosfórico que acabó por iluminar mi rostro y mi espíritu. Encendí unos instantes la lamparilla, comprendí que todo se encontraba en perfecto orden y juzgué conveniente intentar reconciliar el sueño, que por fuerza debía ser ya algo más placentero. El descanso aún habría de durar unas horas más...&lt;br /&gt;                       Lo hago todas las mañanas, aún en verano. El despertador, en forma de música más o menos clásica, me aleja sin demasiadas estridencias, suavemente, del gran paraíso, a veces refugio, a veces infierno, a las seis treinta. Es una puntualidad electrónica que no deja lugar a la duda. Incluso tiene un pequeño dispositivo que permite al ingenio seguir funcionando sin falla aún cuando ha habido un corte en el suministro eléctrico, por lo que aquella primera pesadilla me pareció terriblemente innecesaria y absurda. El querido “Tempus Fugit” sólo lo utilizo algunos días de fiesta, muy señalados, lo que no quiere decir que no le dedique también todas las mañanas unos cuantos segundos para alimentar sus desnutridas entrañas y dar lustre a esfera, cuerpo y correa. Para la época del año en que nos encontrábamos, finales del verano, demasiada poca luz entraba en la habitación. Los objetos no parecían estar muy seguros de querer despertar, su condición no era todavía lo suficientemente sólida, eran inconcretos y de aspecto difuso. -Déjanos un ratito más, susurraban-.  Mala señal, pensé. Hay nubes en el cielo. Para verificarlo hube de revolverme en el interior de mi lecho y despojarme con gran arrojo de la colcha que cubría mi cuerpo, a su vez enfundado en un chandal con el que jamás practiqué deporte alguno. Me senté sobre el borde de la cama e intenté poner en orden mis pensamientos, y en tal postura resultó imposible no recordar aquel sueño, que cualquiera juzgaría como desasosegador. Me sentí triste, extraño y jodido. Malditas pastillas para dormir. Mis sueños ya no son lo que eran...&lt;br /&gt;   Algo reconfortado al culpar de mis pesadillas a los responsables de algún laboratorio farmacéutico, tomé fuerzas y me acerqué a la ventana, ante la que mis sospechas alcanzaron grado de evidencia. Llovía, y curiosamente no escuchaba nada anormal en el falso tejadillo. Llovía con fuerza y delicadamente al tiempo. Los cristales no estaban salpicados, no soplaba el viento y desde luego no había rastro de tormenta. Pero había algo indudable; los charcos estaban ahí, sobre la acera y sobre el asfalto, y al ponerme las gafas no tuve dificultad en advertir las señales que las pesadas gotas dejaban, al caer, sobre ellos.&lt;br /&gt;   Bueno, bueno, bueno, no hay duda. Tampoco hay porqué preocuparse demasiado. Llueve. Ya me he levantado. Son las seis treinta y dos, las seis treinta y cinco todo lo más. Está lloviendo, sólo es lluvia.&lt;br /&gt;   Todos los días cumplo el mismo protocolo porque, de llover, lo que sucede con intolerable frecuencia, en el mismo instante que me levanto debo ir a toda prisa y cumplimentar todas las rutinas de aseo y orden hasta poder salir de casa camino de la parada del autobús.&lt;br /&gt;   Si no llueve, aún puedo rezongar en la cama otra media hora, que es, desde luego, la más placentera de cuantas tiene un día completo, veinticuatro. No acabo de reconciliar el sueño, pero tampoco estoy despierto, lo que hace a este rato tan apetecible. Si no llueve puedo ir a la planta donde trabajo en mi propio ciclomotor, acortándose más que notablemente el tiempo empleado en recorrer el mismo kilometraje. Más hoy no era el caso y debía comenzar con agilidad las tareas de costumbre. Así, treinta y cinco minutos después, ya estaba esperando en la parada de los números once y ciento treinta y cuatro el colectivo que habría de llevarme, como todas las mañanas que llueve, a la periferia de la ciudad, donde se encuentra la empresa de tratamiento de residuos plásticos y polímeros especiales para la que trabajo como cronometrador de tiempos muertos y de actividad efectiva. Es impresionante lo que se puede llegar a saber después de dieciocho años desarrollando la misma tarea. Lo sé todo de esos perezosos de cuello azul; cualquier excusa es buena para ausentarse del puesto y dejar a la compañía en una situación comprometida. En una ocasión, durante los primeros años en la planta, descubrí a un holgazán que pasaba, de media, una hora y cincuenta y seis minutos al día sentado en la taza. Inadmisible, desde luego. Mi informe no dejaba lugar a errores o las acostumbradas diarreas crónicas; el dictamen fue concluyente y el parásito fue apartado de la compañía al día siguiente. Gracias a mis sesudos y eficaces informes, la empresa se deshace todos los meses de los dos peores empleados, que son, naturalmente, aquellos que producen menos y que por tanto en menor medida contribuyen a la generación del beneficio empresarial. Sé que decir "cronometrador de tiempos" es una redundancia, yo también di dos o tres años de griego -o latín, qué más da- en el colegio, pero así es como figura en mi carné del sindicato. Ni que decir tengo que siempre como solo, pues el otro cronometrador de tiempos que quedaba en plantilla fue también despedido tras mi último informe. Nadie me habla en el trabajo, excepto mis superiores, casi siempre a gritos.  En una ocasión estuve sin decir y recibir palabra durante sesenta y dos horas y cuarenta y un minutos seguidos. Todo un logro que luego tiene su prolongación en el silencio de la habitación alquilada que intento convertir en mi hogar. La renta no es muy alta y la soledad en su interior es inmensa. Quizá mis vecinos también sepan que soy cronometrador de tiempos en la fábrica y por eso no me hablen, todo es posible en una sociedad multimedia.&lt;br /&gt;   Como quiera que fuera, la espera en la parada del autobús se estaba prolongando más de lo habitual, pasaban ya cinco minutos de su peor retraso, hace ahora seis años y medio, debido entonces a una manifestación contra la subida del pescado en salazón. Hoy sería la lluvia, que con ser pesada, no era suficiente excusa.&lt;br /&gt;   ¡Dios, voy a llegar tarde, voy a llegar tarde al trabajo! ¡Todos mis compañeros se van a reír de mí! ¡Mis superiores van a humillarme y quien sabe si incluso pudieran pegarme! ¡Un cronometrador de tiempos llegando tarde al trabajo!&lt;br /&gt;   Hice unos rápidos cálculos mentales, lo suficientemente ligeros como para no tener que emplear más material que mi cerebro... Si ahora regreso corriendo a casa a coger el ciclomotor, esto me llevaría siete minutos más, que podría ahorrarme al hacer el trayecto un treinta por ciento más rápido que en transporte público, o incluso un cuarenta, dado lo pertinaz de la lluvia... No, no lo comprendo... Ayer la mujer del tiempo pronosticó chubascos dispersos por el área de la sierrita, pero esto no es un chubasco disperso, el cielo está decididamente encapotado y en el mejor de los casos muy probablemente siga lloviendo al menos un par de horas más. Sólo si el autobús llega con un retraso superior a veintidós minutos podría empezar a resultarme conveniente ir por mis propios medios, aún a riesgo de llegar empapado del todo. No sé...&lt;br /&gt;   Entretenido en tan elevados pensamientos, el autobús que cubre la linea La Conchita, Cruz Santa, La Quinta, Avenida de Maipú, Punta Alta, Valeria, Cariló y finalmente Polígono Ortigosa, llegó con algún estrépito. Mala suerte de nuevo. Mi autobús es el otro, el que cubre la línea Padre Sifón, Santa Teresita, La Costalera, Avenida del Eterno Descanso, San Bernardino, Mar de Fondo, Centro Comercial Los Tubos y finalmente Parque Industrial San Frutos -mi parada-. Al abrir la puerta para dar entrada a los numerosos pasajeros que ante ella se agolpaban visiblemente irritados, pregunté al conductor si sabía con qué demora habría de llegar su compañero, el del ciento treinta y cuatro, pero naturalmente no obtuve respuesta. Y si me oyó o no, es lo de menos, porque estos conductores suelen tener todos el mismo mal humor. Hay que reconocer que si los países vecinos tienen algo bueno es que allí los conductores de autobuses están obligados por ley a sonreír cada vez que se dirigen a un ciudadano que paga sus impuestos.&lt;br /&gt;  "Buenos días, haga usted el favor de sonreírme al darme el cambio y el billete o le denuncio". Y el infeliz va y te sonríe, aunque tenga los huevos a punto de estallar, y es que un trabajo por mantener exige mucho... Pero aquí tales refinamientos no han llegado, y te debes dar por satisfecho si no quedas aprisionado entre las dos puertas mecánicas o si ya una vez dentro, nadie te escupe y te arruina el lustre de los zapatos. O si no pierdes la cartera en un tonto descuido, vaya y vaya con los carteristas y descuideros. La semana pasada tuvimos que linchar a un revisor muy pillo que mientras cumplía con sus obligaciones de comprobar el billete y su importe en relación al trayecto efectivamente seguido, se sacaba un dinerito extra revisando las carteras de los desprevenidos viajeros. Ese no volverá a robar.&lt;br /&gt;   Decidí esperar; en la parada apenas quedábamos la mitad de los que estábamos en el momento de mi llegada. Unos tomaron el once, otros se pelearon por los pocos taxis que circulaban libres, otros optaron por volver a casa, como si el día no hubiera comenzado aún y dar así por perdida toda una jornada de trabajo, lo cual es bastante habitual aquí, pero yo no podía permitirme tales lujos, aparte del sufrimiento moral que aquello pudiera conllevar. Me esperaban muchas horas, libreta, boli y crono en mano, y silbato en el bolsillo. No podía fallarle a mi empresa. Era el último cronometrador realmente eficaz que les quedaba, y ahora no podía volverles la espalda. Me necesitan. Y además, gracias a la compañía, que retribuye justamente los esfuerzos de sus empleados, puedo permitirme vivir más que holgadamente en una habitación alquilada de un barrio coqueto en el que rara vez se producen disturbios. Y por si esto fuera poco, incluso estoy pensando en comprarme una mascota, un hámster, posiblemente, aunque prefiero no aventurar nada, pues estos dispendios necesitan de la planificación previa y el ahorro concienzudo. A fin de cuentas sólo llevo trabajando dieciocho años para Plastidor y de todos es sabido que el mejor ahorro es el que se consigue con esfuerzo y trabajo bien hecho. El dinero fácil, fácilmente se malgasta, y yo no soy de esos. No me gusta derrochar, ni jugar a nada, ni perder el tiempo charlando delante de un vasito de vino, ni hacer concebir infundadas esperanzas a las mujeres que buscan un matrimonio rápido y conveniente que las permita malvivir con desahogo. Si estudié leyes durante once años fue para trabajar para Plastidor, y no para perder el tiempo. Valoro demasiado mi trabajo y mi vida como para tirarlo todo por la borda, ahora que tan cerca estoy del triunfo personal, a cambio de una confusa promesa de felicidad. Felicidad, felicidad... Eso es todo lo que nuestros profesores y padres nos enseñaron a buscar y a amar, pero... ¿Quién nos enseñó a amar a nuestra empresa? ¿Quién nos habló de la lealtad a la compañía? Si los demás pensaran como yo, no habría tanto absentismo laboral ni tanto borracho, ni tanto desbarajuste.&lt;br /&gt;   ¡Ay Dios, que llego tarde! Recuerdo tirar entonces el cigarrillo, con la esperanza de que al haberlo encendido, al momento haría acto de presencia el ciento once. Pero ni con esas. Pasaba un minuto del instante a partir del cual mi puesto de trabajo corría verdadero peligro. En Plastidor no se andaban por las ramas, a la mínima te despedían, y es lógico, pues si tu no estás dispuesto a desarrollar tu función con solvente presteza y gran ánimo, ellos se encargan de buscar a otro que posiblemente si lo esté, o que al menos necesite con mayor urgencia el dinero.&lt;br /&gt;   ¡Salvado! A unos ciento cuarenta metros aparecía a lo lejos, aguardando al verde, el autobús que habría de llevarme a mi destino.&lt;br /&gt;   Oiga, usted que parece tener buena vista... ¿Es el once? Mire usted bien, por favor... ¿Verdad que es el once?&lt;br /&gt;   No sé... no sé... Puede que sí, aún no se ve muy bien. Yo estoy esperando al ciento treinta y cuatro, ¿Y usted?&lt;br /&gt;   !Huy el ciento treinta y cuatro! Pues ya puede tener paciencia, pasó justo antes de que usted llegara, y bien podría faltar para el próximo otra media hora. Yo voy a trabajar a mi empresa; me están esperando y no debo fallarles. El año pasado falté dos días por baja médica. Me operaron de un riñón, me lo extirparon, ¿Sabe? Los del hospital querían dejarme al menos quince días más en cama, pero mi empresa no puede permitirse una baja tan prolongada... ¿Y usted adónde va?  &lt;br /&gt;   A dar una vueltecita, nada especial. Me gusta salir un poco de casa a ver cómo llueve. Yo no hago nada importante, me gusta ver llover. ¿Y usted?&lt;br /&gt;   Yo tengo un puesto de trabajo, y no me dedico a ver llover o a observar cómo el resto de los ciudadanos se afanan por llegar puntuales a la cita con su ocupación. Usted debe ser de los que se ríen cuando a alguien le pasa alguna desgracia. Pero en algo tiene razón: !Este país es desesperante¡  Aquí nada funciona ni nada llega a tiempo. Pruebe usted a mandarse una carta a sí mismo. Le garantizo que en el mejor de los casos nunca le llegará antes de una semana. Yo lo hago a menudo, simplemente para ver si mejora el servicio. La primera vez que me mandé una carta acababa de alcanzar la mayoría de edad. Tardó entonces quince días, y eso que llevaba un pequeño extra de timbre. No me importó mucho la tardanza; por aquel entonces no tenía grandes cosas que contarme y no esperé con demasiada inquietud recibirla. Eso sí; ahora las cosas han cambiado y las misivas son mucho más fluidas e interesantes. Las recibo a montones. ¿Sabe usted de lo que le hablo? Sólo hay que cogerle el truco al tiempo de retraso. Dependiendo del día que la eches, los días de retraso respecto del retraso medio pueden ser uno, dos y hasta tres. ¿No le parece a usted interesante? La relación epistolar es una muy sana costumbre que va perdiendo fuerza... ¡Ahora la gente se muere por tener un teléfono en casa!&lt;br /&gt;   Efectivamente era el once, que ahora abría sus puertas. Estaba atestado.&lt;br /&gt;   Este demonio es capaz de no dejarme subir, pensé con gran preocupación... Le miré con la expresión más triste y necesitada que mis músculos faciales fueron capaces de ofrecer. Sólo faltaban un par de lagrimitas, pero no había tiempo...&lt;br /&gt;  Aquí los conductores de autobús no llevan uniforme y cada cual va vestido como le da la real gana, dando una imagen de descuido y falta de previsión muy desalentadora. La mayoría son jóvenes, algunos no tienen ni carné de conducir y seguramente, también la mayoría, echa de menos un pequeño televisor en casa. La compañía de transportes no tiene ninguna vergüenza, carecen por completo de visión a largo plazo, no existen los objetivos y mucho menos la misión y la cultura empresarial, y lo único que les interesa son los dividendos inmediatos. El dinerito fresco, contante y sonante. Así les irá.&lt;br /&gt;   Como pude me hice un hueco entre la muchedumbre y los gritos maleducados de cuantos intentamos entrar. El colectivo reemprendió la marcha con las puertas a medio cerrar y, naturalmente, medio cuerpo mío fuera.&lt;br /&gt;   ¡Dios! ¡Me estás ensuciando el traje, imbécil! ¡Para, para te digo!&lt;br /&gt;   Pero con el gran alboroto nadie se había percatado de mi difícil situación, y además el conductor nunca hubiera podido verme, por el gran número de cuerpos retorcidos y aprisionados que había entre ambos. Pasados unos angustiosos segundos, unos treinta y cinco o cuarenta, no recuerdo con total exactitud, me las ingenié para acabar de meter el cuerpo en el interior del vehículo; tenía las dos perneras llenas de grasa. Aquello no era lo más importante, pues en la taquilla de la fábrica me esperaba un reluciente mono blanco que me distinguía con elegancia de los trabajadores menos cualificados, los "blue collar".&lt;br /&gt;   Sin embargo, había algo en todo ello que me fastidiaba. Es el retraso. No, no ya el retraso con el que iba a llegar a mi destino, sino los muchos años que nos separaban de las naciones verdaderamente civilizadas, aquellas donde la gente muere libremente de un empacho por las calles. Queramos o no, estamos todavía muy lejos de ellos. No hay más que viajar un poquito o, en su defecto, encender la televisión, si la tienes. Yo no tengo.&lt;br /&gt;   Fueron pasando las paradas, y con ellas, la situación en el autobús se fue desahogando lo suficiente, hasta que me llegó el turno de sentarme. Las banquetas son de madera, no visten siquiera un mísero acolchado que libre a las asentaderas de los continuos baches, que salpican por todas partes el asfalto cuando lo hay, y si no, los caminos de tierra, que ahora son un auténtico barrizal. Cada vez que llueve es tremendo cómo se pone todo, y la frágil infraestructura del país luce su peor cara. Intenté olvidar que llegaba tarde al trabajo, pensando que no podía hacer nada por evitarlo, de manera que me dediqué a observar a las personas que aún quedaban en el autobús. Y el primero que vi fue precisamente el que no debía estar, aquel señor de la parada que estaba esperando el ciento treinta y cuatro y no el once, y que simplemente salía a la calle a ver llover un poquito. Estaba cómodamente repanchingado sobre el asiento, dando una sensación de placidez que lo distanciaba de todo. De vez en cuando miraba por la ventana, comprobaba que aún seguía lloviendo y que aquello no tenía pinta de parar, lo cual parecía reconfortarle. Para más inri, estaba fumando un enorme cigarro, justo debajo de un cartel que decía "Prohibido fumar. Prohibido escupir". Abría su bocaza y dejaba salir con delectación el espeso humo del veguero, que invariablemente iba a estrellarse contra la ventana de socorro. Al chocar, el humo se expandía y perdía gran parte de su inicial consistencia, creando alrededor del sujeto una atmósfera extraña, como de cierta ingravidez. Por vez primera en dieciocho años, al ver a aquel individuo que tan sólo salía de casa a ver llover un poquito, pensé que la vida... No, no, que estupideces... Me esperaban en el trabajo y no había razón siquiera para llegar tarde. Pero ya estaba demorándome. Seis minutos por detrás del peor horario previsto, y para acabar de estropear la situación, el irresponsable del conductor estacionó el vehículo frente a una sala de videojuegos y bajó a comprar un paquete de tabaco y tomar un café. Hasta tuvo el descaro de anunciarlo...&lt;br /&gt;   ¡Son un par de minutitos, señores!&lt;br /&gt;  ¡Esto ya no hay quien lo aguante! ¡Pero qué mierda es esta! Hecho un manojo de nervios, agarré mi bolsita de deportes, la de Montreal 76, me puse el abrigo, que ahora resultó inexplicablemente pesado, me dirigí a todo correr a la cabina del conductor, que incluso había apagado el motor, tome mi dinero de la cajita verde y salí de la mierda de colectivo echando pestes. Ahora la lluvia no sólo era persistente, sino que también era intensa, más fuerte que de costumbre.&lt;br /&gt;   Si uno quiere abrirse paso en este mundo, está claro que es mejor que lo haga por sus propios medios... Ponerse en manos del transporte público es colgarse una piedra de molino al cuello...&lt;br /&gt;  Seguí el camino -aún faltaban unos tres kilómetros para la fábrica- intentando sortear los innumerables charcos, lo que ya resultaba más difícil de evitar era la lluvia, y aún así no me libré de meter varias veces ambos pies en algún hoyo lleno de barro. Cuando llevaba caminando diez minutos me adelantó el autobús, al que no hice señal alguna para que me volviera a dejar subir. Iba a trabajar, llegaría tarde, pero no sería por culpa de algún imbécil, ahora ya era mi culpa, y posiblemente habría de cargar con ella el resto de mis días. Durante la hora entera que me llevaría llegar caminando al Polígono San Frutos tendría tiempo de pensar en la gran cantidad de cosas fuera de lo normal que me estaban pasando esa mañana, o al menos, en la gran cantidad de cosas extrañas que habían pasado por mi imaginación. De pronto me preocupé por algo más que llegar tarde al trabajo, o llegar mojado, o qué excusa daría a mis superiores, a veces tan intransigentes. Recordé de nuevo al señor que tan sólo había salido de casa con la intención de dar una vueltecita y ver llover, e inmediatamente vino a mi cabeza el cartel que decía "Prohibido fumar. Prohibido escupir". Era como haber despertado otra vez con la sensación incomoda de haber pasado toda la noche inmerso en una pesadilla, pues no en vano aquella mañana había amanecido sintiéndome confuso y jodido. A veces las mañanas son las prolongaciones de las pesadillas nocturnas, pero sólo porque a lo largo de ellas vas recordando retazos inconexos y absurdos de todo el mundo onírico que has abandonado. Mas esta vez era de todo punto diferente. La conexión era real, o al menos así la sentía, como los cojos o los mancos aún pueden sentir sus miembros tiempo después de haberlos perdido. Saben que ya no están ahí y sin embargo sus cerebros perciben el perfecto recuerdo de haber manejado a voluntad tales prolongaciones, y a su vez las falanges, inexistentes, reciben órdenes que nunca podrán ejecutar. Así es encontrarse dentro de un mal sueño y no poder hacer nada por salir de él, pues ya no depende de ti, y el que haya sucedido o no ya deja de ser relevante.&lt;br /&gt;   Como quiera que fuera, ahora sólo había una cosa cierta; el retraso acumulado era ya de una hora y doce minutos. Mis jefes estarían preguntándose dónde me había metido esta vez. Habrían llamado a la dueña de la pensión, me habrían puesto una falta, la primera en siete años. Pero ya no estaba lejos del polígono. Podía ver la espesa columna de humo que salía de su única chimenea. Al principio había dos más, pero el ayuntamiento, por falta de la pertinente licencia, nos obligó a derribarlas. Una pena, porque resultaba verdaderamente sobrecogedor acercarse a la planta, viendo cómo las columnas de humo iban creciendo, decididas y orgullosas, como una nave que avista tierra y se dirige a puerto tras una larga singladura, con sus enormes velas al viento, llenas de fuerza. Eran realmente hermosas. Aceleré el paso al ver que se cumpliría pronto mi deseo de trabajar. Por poco pierdo en la carrera mi bolsita de deportes, ya sólo me importaba llegar cuanto antes al trabajo y ofrecer una explicación convincente a mi superior directo. Ahora venía la gran duda... ¿Me creería si le contara la verdad? No era demasiado inverosímil, antes al contrario, resultaría vulgar, propia de un cretino que tiene por costumbre levantarse tarde y esgrimir siempre el mismo subterfugio. Podría inventarme algo, algo novedoso, enrevesado, ante lo que mis superiores no pudieran más que sentir lástima por mí. Pero... ¿El qué? Lo que fuera debería ocurrírseme pronto, pues en tres minutos tendría que tener preparada mi mentira más grande. ¿Un accidente? ¿Un colapso circulatorio? ¿Un ataque al corazón? Surgía entonces una nueva duda, mayor aún que la anterior... ¿Merecía la pena mentir para conservar el trabajo? A dónde me llevaría todo esto, Dios mío... Me veía caer en una espiral de intolerables mentiras y delitos menores de la que con un poco de la acostumbrada mala suerte ya no podría salir nunca. Se empieza contando una pequeña mentirijilla para salvar la situación laboral, luego viene otra para tapar la anterior, luego otra y, finalmente, el crimen. Llegar al crimen, al asesinato, sin haber pasado antes por las drogas blandas, las borracheras, los ajustes de cuentas, las drogas duras, la expulsión de algún club o asociación de vecinos, la extorsión, las amenazas, las armas blancas y... al final está siempre la sangre, incontenible, abundante y espesa. La sangre siempre se acaba desbordando y corriendo lenta pero incontenible como la miel.&lt;br /&gt;   Ya estaba hecho, ya todo había pasado, me había saltado todos los pasos previos pero no quedaba la menor duda, ni el más leve resquicio para la esperanza hacia la salvación. Me convertiría en un asesino, a sueldo, letal. Estaba dispuesto a mentir al jefe y, posiblemente, aquello no habría de ser sino el comienzo de una larga lista de crímenes horrendos y fechorías. Mi suerte estaba echada. En cierto modo sentí gran lástima por mi propia vida, sentí que tantos años de esfuerzos y de continuos madrugones hubieran culminado en un gran crimen que emborronaría para siempre mi hoja de servicios, hasta entonces inmaculada. Me reconfortó pensar que mis padres ya no vivían y que así no había manera de que pudieran avergonzarse de mí, ni ellos ni nadie, pues a nadie tuve nunca que dar cuenta de nada, ni mujer ni amigos. Únicamente podría defraudar a mi casera y si acaso, a Martita, la vecina de abajo con la que hasta entonces había mantenido una relación más que correcta. ¿Porqué entonces lamenté no haber tenido una vida social más agitada? Justo cuando sabía que ya nunca podría disfrutar de una conversación agradable o de una cena en compañía de una dama vi claramente que nada de malo había en llevarse razonablemente bien, sin estridencias, con algunas personas bien escogidas, un grupo selecto de amigos con los que practicar en la intimidad un idioma distinto al propio. Una mujer con la que dar cortos paseos disfrutando de largos atardeceres, estudiando los colores de las nubes y los caprichos del viento en las ramas, aguardando una tormenta. Jamás había oído a esas horas las chicharras, jamás había pintado un cuadro, nadie tenía nada de mí en su habitación, y yo nada tenía de nadie en la mía, excepto un pequeño retrato en el que aparecían mis padres paseándome en cochecito por el parque de Bruin. ¿Me iba a poner melancólico? Tonterías. Había vivido muy bien sin ninguna de aquellas bobaliconadas. Yo era el rey del crono, de la carpetita, de la mirada inquisitoria y del soplo. A mi todos me temían y a mi nadie se acercaba más que a insultarme, alguna vez, un despedido, pero esto no ocurría tan a menudo como yo hubiese deseado, y es que a veces estos infortunados y maleantes tienen amigos y padrinos entre las influyentes esferas de la dirección de la empresa.&lt;br /&gt; Nada más llegar a la planta, como de costumbre, pasé el control de entrada; observé alarmado que aún quedaban un buen montón de fichas en sus respectivas casillas. No era yo el único que se había retrasado esa mañana. La máquina perforadora agujereó precisa mi tarjeta, marcándome vergonzosamente para siempre. Las nueve horas treinta y siete minutos antes del medio día. Una hora y treinta y siete minutos tarde. Dieciocho años de trabajos y de esfuerzo tirados por la borda. Esfumados, volatilizados, vaposizados.  Me presenté de forma inmediata ante mi más directo superior, el señor Varado, que se encontraba rellenando unas cartulinas con lápices de colores.&lt;br /&gt;   ¡Mazzuchelli, usted tarde! Buena excusa debe tener.&lt;br /&gt;   No, no tengo ni excusa ni perdón. Lo siento, hoy ha fallado todo. No me diga nada, no me denuncie todavía. Bueno, sí. Hágalo, y rápido; me he convertido en un asesino, cruel y sanguinario. Estoy sediento de muerte, hoy voy a acabar con unos cuantos, así que haga el favor de detenerme y le ruego que disculpe mi retraso. No fue culpa mía, lo juro. La lluvia, la lluvia suave que caía y mojaba la calle, el colectivo, aquel señor que salía de casa a dar una vueltecita. Una concatenación de sucesos imprevisibles que han acabado con mi carrera, una fatal conjunción de circunstancias que me alejan para siempre de mi soñado puesto de controlador jefe. Ya ve usted, señor Varado... El día que menos se lo espera se levanta usted, cuatro malas casualidades seguidas y ya está, todo terminó, jodido para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                    Todos podemos ser un asesino de verdad. Créame, la realidad es la más sugerente de todas las ficciones. El lobo feroz al que se ha pasado la vida intentado acallar a palos y llevando al cine alguna noche da un aullido inacabable y se lo traga todo. Un animal que luché por amordazar y que acabó por volverse loco. Yo soy un lobo y no he querido verlo hasta ahora, pero hoy me ha podido. Estoy sediento de aventuras, de orgías mortales, de correrías, quiero vivir en una lobera y no en una pensión, no quiero aguantar a mi casera por más tiempo. Quiero bajar a la ciudad por las noches y ocultarme entre sus sombras y sus humos, entre sus pesares, entre sus escombros, entre los cubos de basura, y asaltar a los paseantes, a los borrachos, a las fulanas, ejercitar sobre sus cuerpos mis mandíbulas inéditas y poner a prueba luego mis extremidades. Y aullar. ¿Comprende usted que debe denunciarme? Ya no soy un ser humano; tengo su apariencia, sí, pero todo por dentro es bien distinto. Ya no quiero volver a trabajar, ya no quiero tener un jefe al que contar cada tarde a qué se dedican los empleados cuando no están sobre la máquina. ¡Y todo por llegar tarde a trabajar, qué injusto! Nada tiene sentido en este mundo cuando finalmente el lobo ha ganado la partida, me he convertido en un monstruo al que tendréis que matar entre todos y luego quemarme, pues de lo contrario mis dentelladas serán terribles. Quiero probar la sangre, su olor, quiero entrar en el cuerpo recién muerto de un hombre y refugiarme en su calor fugaz, para luego alimentarme de sus entrañas. Y volver entonces a aullar para siempre. Denúncieme, se lo suplico, aún me queda algo de ser humano y comprendo que debo pasar el resto de mi vida confinado en una prisión. O en una perrera, no lo sé.&lt;br /&gt;   Amigo Pablo, donde usted debe ir, y de forma inmediata, es al dispensario. Germán sabrá qué darle para que se le vayan esas ideas absurdas de la cabeza. No es el primero que me viene con las estupideces esas del lobo y la sangre y yo qué sé cuantas zarandajas más. Pero no es importante, nada grave, se lo aseguro. Y ahora perdóneme pero tengo que hacer un par de visitas. Diga en enfermería que le he mandado yo y olvídese de más.&lt;br /&gt;   ¡No, no, yo soy un lobo y quiero probar la sangre! No quiero a nadie a mi lado, sólo deseo correr, esconderme, dar zarpazos y dentelladas, hacer trizas un cuerpo cualquiera... ¡Ya se lo he dicho antes, tiene que detenerme antes que algo de esto ocurra! Yo soy un lobo loco y... Yo soy un lobo y...&lt;br /&gt;   Y tiene que trabajar para seguir adelante. Pablo, coja usted su carpeta, su bolígrafo y su crono y póngase manos a la obra. Bastante ha hecho llegando tarde; intente recuperar el tiempo perdido sorprendiendo a algún haragán. La compañía sabrá agradecérselo y su higiene mental también.&lt;br /&gt;   ¡Yo soy un lobo y estoy sólo, como yo quiero! ¡Yo he elegido mi soledad! ¡Soy un lobo que siempre ha estado sólo! Lo he dicho ya antes. Quiero subir a las montañas, construirme mi cubil, lamer mis heridas, hacerme fuerte, escuchar a los árboles y al cielo, sentir la tierra correr bajo mis patas, volver la cabeza un instante y olvidar ese camino, restregar mi lomo contra la corteza de las encinas, esperar cada noche a la luna para salir de caza y humedecer mis fauces en los acantilados que preceden a la muerte.&lt;br /&gt;   Vaya usted a ver al médico inmediatamente. También los lobos enferman.&lt;br /&gt;   Cuénteme, Señor Mazzuchelli, usted jamás había venido a mi consulta. Porqué ahora.&lt;br /&gt;   Eso no es exacto del todo; una vez me graduó usted la vista y me recetó lentes correctoras de dos dioptrías y media. Las llevo puestas. ¿No lo ve?&lt;br /&gt;   Si, es cierto, están ya muy pasadas. Pero apuesto a que ahora no viene a graduarse la vista.&lt;br /&gt;   Tiene usted razón, no vengo a graduarme la vista. Vengo a verle porque el Señor Varado así me lo ha pedido. Y porque ya no quiero seguir siendo Pablo Mazzuchelli.&lt;br /&gt;   Ya. Y qué quiere ser ahora... ¿Un lobo solitario, por casualidad?&lt;br /&gt;   Eso es; exacto. Usted lo ha dicho, doctor. Un lobo que no necesita nada de nadie y que de nadie espera nada. Nada podría definirme mejor, un lobo estepario...&lt;br /&gt;   Y apuesto a que le gustaría vivir en absoluta soledad escondido en las montañas y no bajar a la ciudad más que para matar a bocados a algún desgraciado, probar su sangre y aullar.&lt;br /&gt;   Sí; matar primero y después aullar. Vivir entre los riscos, saltar de peña en peña...&lt;br /&gt;   ¿Me permite que le llame Pablo a secas?&lt;br /&gt;   Claro. ¿Pero porqué sabe usted tantas cosas de mí?&lt;br /&gt;   Pues... Pablo... No es el primer cronometrador que me encuentro así. No deberían ustedes trabajar en el mismo puesto durante más de cinco o seis años. Muchos acaban enloqueciendo, y todos acaban solos.&lt;br /&gt;   Yo estoy muy solo, pero hasta hoy me había gustado mi trabajo y creía que merecía la pena seguir levantándome todas las mañanas para preparar las hojas del día y desempeñar mi tarea con absoluta eficacia. Sin embargo esta mañana...&lt;br /&gt;   ¿Qué cenó usted anoche, Pablo?&lt;br /&gt;   Anoche, anoche... Sí; huevos revueltos, unas hojas de lechuga y dos piezas de fruta. ¿Ayer fue Martes, verdad?&lt;br /&gt;   Exactamente, Martes.&lt;br /&gt;   Si, pues entonces eso fue lo que cené. Fueron dos peritas. ¿Es grave, doctor?&lt;br /&gt;   Verá, Pablo... Lo que usted sufre es una patología laboral clásica que suele afectar a cronometradores, cajeros de banca, monitores de tiempo libre, subinspectores de hacienda y, en menor medida, guarda-agujas de ferrocarril y agentes de seguros y reaseguros. Usted sufre lo que los doctores hemos dado en llamar Síndrome del Lobo Estepario o si lo prefiere S.W.S., del inglés "Steppary Wolf Syndrom". Como le digo es una patología clásica que ya quedó perfectamente descrita por la eminente pareja sudafricana Shoemaker-Humboldt en su tratado "Centros de trabajo y salud mental". En cuanto entró por esa puerta sabía de sobra lo que le traía aquí. De hecho le llevo esperando algún tiempo. ¿Trabajó usted para alguna otra empresa antes de pertenecer a Plastidor?&lt;br /&gt;   ¡No, por supuesto que no! ¿Cómo puede usted dudar de mí? ¡Ser un lobo no significa ser un traidor!&lt;br /&gt;   Haga usted memoria. No es eso lo que mis informes dicen.&lt;br /&gt;   Bueno, puede ser... Con doce años trabajé en un taller clandestino de reparación de calzado nacional, pero creí que aquello estaría ya olvidado...&lt;br /&gt;   Aquí no olvidamos nada, Mazzuchelli. ¿Y cómo era el ambiente en aquella fábrica? ¿Era húmedo?&lt;br /&gt;   No era exactamente una fábrica. Era la portería de la casa donde viví primeramente con mis padres, en el barrio de La Conchita.&lt;br /&gt;   ¡Ah, La Conchita! Yo también viví unos años allí. Era un barrio encantador, aunque muy ruidoso. Lo peor era el edor que llegaba del puerto cuando soplaba el dichoso San Sito... esa maldita brisa traía el humo de las chimeneas de los enormes mercantes. A veces no se podía ni respirar... Bien, ¿Y qué recuerda de aquel primer trabajo? Dichoso olor a gasoil...&lt;br /&gt; Pues que no me gustaba mucho estar todo el día sentado claveteando suelas y medias suelas. Era muy aburrido; lo peor era el pegado, el olor de la cola lo llevo todavía en mis pulmones, no lo aguanto. Y fíjese, señor Psicólogo, dónde he ido a acabar... Pero mis padres necesitaban el dinero y por suerte aquello me permitió continuar mis estudios, gracias a lo cual, en parte, pude entrar en Plastidor por la puerta grande. Ahora todo eso da igual. Ahora quiero correr y saltar, como hacen los lobos verdaderos; nada de plásticos y polímeros, ni siquiera bolis de cuatro colores, reglas y cuadrículas, ni cronógrafos tampoco; sólo saltar y dar bocados a las viejecitas y los niños.&lt;br /&gt;   Bueno, dejemos eso para luego. Ahora sígame contando lo de aquel taller clandestino...&lt;br /&gt;   Qué quiere que le diga, si apenas recuerdo nada... No sé... Eramos unos diez o doce chavales, todos juntos sentados en el suelo. Hasta nos dábamos codazos sin querer de lo cerca que estábamos. A ninguno nos gustaba aquello, pero supongo que todos necesitábamos el dinero, o nuestros padres. Era muy caluroso en verano, caluroso y húmedo. La sensación de tener los pantalones pegados al suelo era desagradable, lo mismo que la camisetita de tirantes. Yo tenía dos; una roja y otra azul celeste. Iba descalzo. Creo que eso es todo lo que recuerdo. ¿No es mucho, verdad? Descalzo en un taller de reparación de calzado...&lt;br /&gt;   Cualquier memoria, por lejana e irrelevante que parezca, tiene su transcendencia... No sé qué hacer con usted... es aún demasiado joven. Déjeme pensar y vuelva mañana. ¿Lo hará usted?&lt;br /&gt;   Supongo que sí. He estado esperando toda mi vida para ser un lobo; qué más da un sólo día más. Pero si lo que pretende usted es hacerme cambiar de opinión, ya le digo que ni lo intente, todo será en vano.&lt;br /&gt;   Yo no pretendo más que ayudarle. Vuelva mañana, haga el favor.&lt;br /&gt;   ¿Y ahora, qué hago ahora? ¿Debo incorporarme a mi puesto de trabajo?&lt;br /&gt;   Eso es ya del todo irrelevante, ahora la cuestión es recuperarse y volver a ser un hombre útil para la sociedad. Tal como está ahora mismo usted no vale para nada. Quién iba a quererle así, todo el día diciendo sinsentidos... Claro, que a mí no me sorprende nada, y menos lo que a usted le pasa, amigo Pablo. Ya le dije que no es el primero en venir a mi consulta con éstos síntomas; a decir verdad, estoy harto de escuchar las mismas soplapolleces. Sólo faltaría que yo también acabara creyéndome un lobo estepario. Dichoso trabajo... ¿Qué cree, que a mí me hace gracia venir a trabajar un día de lluvia? Pues no señor, no estoy loco. También a mí me hubiera gustado quedarme en la cama escuchando el transistor todo el día, pero las cosas no son así, ya nos vamos haciendo mayorcitos y llega el momento de asumir ciertas responsabilidades. ¿Qué es hacerse mayor más que resolver problemas? ¿Quién iba si no a sacar adelante a mi familia? Claro que usted de esto no sabe nada. Los malditos lobos esteparios no tienen que dar cuenta a nadie de nada, ni explicaciones ni gaitas. ¿No es así, Pablo?&lt;br /&gt;   Ya he decidido, doctor. Ahora que sé lo que quiero hacer, resulta que trabajar ya no me apetece. No me gustan los cronómetros, ni las carpetillas que ustedes me dan, ni el papel en que escribo, es todo muy acartonado y asqueroso. Usted mismo es asqueroso, ¿Se da cuenta? Le he llamado asqueroso y como si tal cosa. Creo que ahora sí que me siento mejor. Es más, creo que va a ser usted mi primera víctima.&lt;br /&gt;   ¡Pablo, salga inmediatamente de mi gabinete! Te prohíbo que vuelvas a dirigirte a mí en esos términos; tu patología no es lo suficientemente grave como para que puedas ofenderme de esta forma y quedar impune. ¡Largo! ¡Voy a proponer que se te abra un expediente disciplinario!&lt;br /&gt;   Poco más recuerdo de aquella, mi primera víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                        Sé que me lancé sobre él, le quité el fonendoscopio y con el rodeé su cuello. Apenas intentó defenderse, mi fuerza resultó ser muy superior a la suya, muy superior a lo que yo jamás había pensado. Le reduje de dos o tres golpes, tiré fuerte de los extremos del fonendoscopio y se escuchó un leve crujido que me indicó que había acabado con su vida. Quedó sentado en la butaca de su despacho, con la mirada ligeramente perdida y un rictus definitivamente extraño. La bata abierta, las manos agarradas aún al fonendoscopio, el pelo revuelto. Me detuve en su contemplación, paseé extasiado alrededor del cadáver largos minutos, descubriendo que había algo mágico y excitante en todo aquello. Una vida que de pronto se interrumpe. Un hombre que al levantarse jamás había sospechado que ese iba a ser su última mañana. Una muerte absurda que sin embargo me produjo cierta sensación de bienestar y sosiego. Me sentí poderoso por unos momentos... Era como si de una vez por todas hubiera hecho algo realmente grande, algo que sin ser hermoso era grande, tremendo. No había creado nada, al contrario, me había llevado por delante la vida de un ser humano, de una persona que en absoluto era responsable de mi situación y cuya relación conmigo era poco menos que casual. Pero un lobo estepario y asesino se cruzó en su vida y se la arrebató, la aniquiló, sin saber porqué, absolutamente para nada, por el mero placer de saberse capaz de hacer algo irremediable y tremendo, por gusto, por medir sus fuerzas, por poner a prueba sus garras, por verse capaz de acabar para siempre con una vida que sin ser nada especial, jamás antes había sido humillada y violada de esa brutal manera. Ahí quedaba un cuerpo malogrado, quedaba el continente de una vida, el envoltorio que ahora parecía no ser nada. La contemplación de un cuerpo inanimado es inquietante y majestuoso al tiempo. La mínima distancia entre el todo y la nada, el sí y el no, la frágil mirada de la vida, lo absurdo y enorme de la diferencia entre un cuerpo vivo y otro muerto. Un ser que ya no se vale por sí mismo, un saco de piel que va perdiendo el calor de la vida y que necesita de una fuerza extraña para imprimirle movimiento, una forma perfecta y desmadejada del todo. Esto es lo que me sugería su contemplación, una suerte de escalofrío placentero. Un éxtasis en el que parecía encontrar compensación a tantos años de tedio y tibieza de sensaciones, a la ausencia total de placer. Un solo momento me convertía en un ser verdaderamente especial, y en un solo momento pasé de ser un genuflexo y servil lacayo de los patronos y del reloj a un alma libre y cruel.&lt;br /&gt;   No debía dejar que pasara mucho tiempo, antes o después alguien llegaría a la consulta y nos encontraría a ambos, un vivo y un muerto, una víctima y un verdugo, pero me resultaba difícil abandonarle, salir de aquella habitación que olía ligeramente a hospital y dejar así a mi primera presa. Matarle resultó extrañamente sencillo, no tuve que otear el horizonte, no seguí el rastro de un animal perdido y asustado, no tuve que agazaparme entre las peñas y los matorrales para luego dar el salto que hubiera de conducirme a su carne, ni siquiera tuve que correr un poco. Nada más fácil y rápido que tirar de los extremos de un fonendoscopio durante unos segundos y escuchar un leve crujido para ver cómo el infeliz se desmaya absurdamente, como su bata impecable se arruga y la cabeza se ladea inanimada, dejando un buen montón de músculos, huesos y grasa sentados sobre una estupenda butaca acolchada. Más no había tiempo que perder. Me despedí de él juntando mi mejilla a la suya y volví a sentir cierto deleite, quise agradecerle que fuera él mi primer trofeo y que apenas hubiera ofrecido resistencia, acaricié su cara y salí corriendo por la puerta. Creo que no aullé.&lt;br /&gt;   Miré hacia atrás para comprobar que no había dejado rastro alguno, nada me delataba, y aunque así fuera, tenía un mundo entero por recorrer y en el que esconderme. No podía dejar de pensar en los cientos de orgías de bramidos y sangre que me esperaban, en convertirme definitivamente en ese ogro que se oculta bajo una apariencia de hombre en nada singular. Matar me había animado, me había abierto el apetito de ser algo más que el espantajo que hasta entonces había vivido entre tinieblas, confinado en un cuerpo de hombrecillo y dormitando en un nicho profundo. Siempre aferrado a un único tesoro, su reloj de pulsera. Venerado Tempus Fugit, de ti también he de desprenderme, ya no me vales de nada. ¡Qué excitante era la idea de hacer daño a este mundo y que él mismo, sin saberlo, me sirviera de escondrijo! Darle un enorme mordisco y luego hallar refugio en su carne maltrecha, la misma carne que me sirve de disfraz.&lt;br /&gt;   Ahí quedaba la fábrica con su gran columna de humo que se hacía ahora cada vez más pequeña, se quedaba para siempre en el mismo lugar, tumefacta y con un cadáver en su interior, y mientras ella quedaba ahí para siempre yo me disponía a no detenerme jamás. Pero no sólo quedaba atrás la fábrica; con ella debía romper todo vínculo con un pasado que resultaba dolorosamente cercano. En realidad, y echando un rápido vistazo a todo aquello que no podía llevar conmigo en mis atroces correrías, pocas cosas eran de valor, ni cosas ni personas, quizá la casera de la pensión y desde luego mi amado reloj, aunque de el ya me había despedido para siempre. Ya me debían estar buscando, la voz de alarma habría saltado en la fábrica y mi nombre estaría en boca de todos...&lt;br /&gt;   ¡Mazzuchelli, ha sido Mazzuchelli, le ha dado un hachazo y se ha merendado un brazo del doctor! ¡Había sangre por todas partes! ¡Todo estaba salpicado de rojo!&lt;br /&gt;   Pobres infelices, tristes mortales  atados a un horario y a unos jefes deleznables, voluntades doblegadas que jamás han tenido bajo sus pies la vida de un semejante... ¡También vosotros podéis pudriros en la fábrica! Seres que nunca conocerán el verdadero significado de estar vivo y ser libre hasta el fin de los tiempos. Yo también era como vosotros, de eso no hace tanto, más apenas recuerdo nada, puede que fuera ayer, puede que hace cien años... ¡Otros cien hubiera aguardado gustoso con tal de acabar paladeando el enorme placer de ver derrumbarse una vida bajo la firmeza de mis manos! Quiero volver a matar, sin escoger a mi próxima víctima, pero tampoco será de forma casual; ella vendrá a mí, me buscará, me encontrará, y hallará junto a su sombra y la mía la paz que todos los hombres de bien andamos buscando por los caminos. Quién me busque, me encontrará, recordé. Yo no soy ni el camino, ni la verdad ni la vida. Tampoco soy exactamente lo contrario, sólo quiero unir a los hombres con su suerte, adelantar un final que no hará sino prolongar eternamente el mío. Estar vivo es tener hambre, es satisfacerla y es volver a sentirla, y entre medias algún paisaje, algunas tormentas, alguna poesía y, porqué no, un gran aullido.&lt;br /&gt;   Nuevamente perdí la consciencia, volví a tener un sueño, o miles, todos juntos, imbricados, entrelazados, mortalmente unidos, y en el centro debía hallarme yo, objeto de todas las fantasías, único fin de cada tormento que se repite al despertar. Todo girando a mi alrededor, cada palabra me exigía una explicación que jamás podría dar, cada raíz de cada árbol, todas las cabezas de todas las serpientes, cada tentáculo de cada medusa, cada púa de cada erizo, todas ellas y todos ellos me ostigaban, me herían, me preguntaban batiéndose sus gritos en un chapoteo obsceno y lacerante. Me salpicaban por todas partes palabras preñadas de dolor y sangre reseca, millones de cuervos graznando se alimentaban de mi saliva y de mis heridas abiertas a la última noche. ¡Qué dolor tan grande sentía mi alma!&lt;br /&gt;   Vivo, muerto, herido, tal vez un simple sueño, tal vez todo ello en un bullicio infernal. Tal vez todo yo sea todo ello. Tal vez, simplemente, una locura, la locura. Locura.&lt;br /&gt;Me quedaba toda una vida y una muerte por descubrir. Entre el éxtasis y el mayor de los sufrimientos me lancé a la calle envuelto en unas telas que a duras penas me protegían frente al frío y la lluvia. Estaba a salvo, perdido nuevamente en la ciudad, de vuelta de un asesinato y una horrible pesadilla que comenzaba a pesarme, y cuanto más remordimiento sentía, más se me abría el apetito de causar dolor, la sed de aquello que ya había probado y cuyo recuerdo me excitaba enormemente. El dolor desaparece sintiendo un dolor aún mayor, y entonces debe haber un acto pleno, lleno de amor y odio que sofoque todos los sufrimientos anteriores; tenía que haber algo más allá. Tal vez la muerte no sea el único suceso que ahogue a la vida...&lt;br /&gt; Otra vez era de noche, toda la ciudad estaba inmersa en una niebla escurridiza, amarillenta de vapores de sodio y mercurio, sus minúsculas gotas se fijaban en mis cabellos y en mis ropas sucias, me miré las manos, también ellas estaban húmedas, frías como un trozo de metal, cualquier otro hombre desearía estar cerca de un brasero, yo sólo quería estar cerca de otro cuerpo en el que hundir mis manos y llevar conmigo su calor, arrebatar una vida para calentarme las manos... No sabía muy bien dónde dirigirme, me seducía la idea de minar repentinamente mi salud empapando mis órganos en alcohol y suciedad. Nunca había utilizado mi cuerpo, nunca había abusado de él, no me había aprovechado de sus posibilidades como trozo de materia viva que era. Un cuerpo es un conjunto de órganos, y sin embargo no es la suma de todos ellos, ¿Dónde está la diferencia? Quería verlo naufragar; verlo desde mi atalaya de lobo dar tumbos por las calles, perder el equilibrio, caer y levantarse de nuevo. Debilitarlo hasta la extenuación. Una suerte de crucifixión elegida por uno mismo. El placer de infligirse así mismo un castigo desbordante, el odioso gusto por utilizar la memoria de la peor manera posible y recordar en sus innumerables variantes los recurrentes episodios de dolor, de rencor, de espanto, de enormes deseos por hacer a toda la humanidad partícipe de un escarmiento tan inútil como cruel, el sentirse víctima de una vida desmadejada e ingobernable, el desgraciado gusto por la soledad saboreada, digerida, regurgitada todas las mañanas de la vida. Una agonía voluntaria y quizá placentera, un último vértigo que por fuerza ha de conducir al descanso, el mayor de los deleites, la soledad más absoluta. Crucifixión, dolor, castigo, muerte, víctimas inocentes, verdugos incapaces de sentir lástima. La soledad en la cruz...&lt;br /&gt;   “Y dijo El: Tengo sed. Había allí un botijo lleno de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu”.&lt;br /&gt;   Yo quería ser como El, a mi manera ya era un redentor que había venido a este mundo para encarnar en sí mismo toda la maldad de los hombres y todo el castigo que un ser humano es capaz de sufrir. Y yo era precisamente eso, un ser humano que jamás habría de resucitar. Los hombres, con sus leyes y sus ojos podrían acusarme y matarme, podría ser yo la sangre inocente que habría de derramarse para que otros aprendieran a ser un poco mejores. Debía sufrir yo hasta el fin con tal de que algunos hombres pudieran recordar que yo también entregué mi espíritu en una suerte de cruz, en una agonía que no duró unas horas, sino toda una vida, la mía.&lt;br /&gt;  Vinieron entonces a mi memoria extenuada unos versos que hacía pocos días había recitado una mujer en el parque de Reyes...&lt;br /&gt;                                                 &lt;br /&gt;                              Y es tan dulce mirar sin ver la luz&lt;br /&gt;                              y es tan dulce no sentir en el cuerpo&lt;br /&gt;                              ni siquiera el latir del corazón...&lt;br /&gt;                              no saber dónde cantan los pájaros&lt;br /&gt;                              porque tu ya no escuchas,&lt;br /&gt;                              y te quedas al fin deshabitado,&lt;br /&gt;                              y en esto se parecen la soledad y el frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Luz, corazón, deshabitado, frío... Aquellas palabras se me habían quedado indelebles, grabadas e hirientes, como agujas de hielo que no puedes quitarte de encima. A fin de cuentas yo sólo había matado a una persona, cuando a mí me habían estado matando desde el día de mi nacimiento. Mi alma seguía sufriendo inmensamente, mis manos seguían siendo dos trozos de metal y el refugiarme en el dolor ajeno causado por mí, no dejaba de ser una solución ambigua e incluso fácil. Lo cierto es que era allí donde mejor consuelo hallaba. Deshabitando mi cuerpo, olvidándome de mi corazón, permitiendo que el frío se hiciera cargo de todo, cerrando mis ojos a la luz, que ahora parecía esconderse detrás de cada gota de lluvia, bajo mis zapatos, entre mis dedos helados... Nunca había visto más claramente jugar a la vida y la muerte. Así, dando una y mil vueltas a esos versos olvidé el tiempo suficiente que me había creído el mayor sufridor del mundo, el nuevo cordero pascual, la moderna víctima de todos los pecados de una humanidad algo envilecida. Mi sufrimiento no era sobrehumano, ni mi misión era más divina que la de un tornero, pero el dolor existía y estaba ahí , a mi lado, dentro de mí. Pasé escondido tras unos cubos de basura anárquicamente desordenados varias horas, en las que no hice sino repetir insistentemente aquellos versos sueltos.&lt;br /&gt;   La gente paseaba apenas a unos metros de mí, podía escuchar sus conversaciones, sus gritos, sus risas. Solo podía escucharlos, debía conformarme con sentir sus pasos y oler la comida caliente que algunos llevaban entre sus manos. Y yo mientras frotaba mi pecho, mis brazos, mi cara de piel reseca, mi pelo revuelto y canoso; abría una y otra vez los ojos para volver a cerrarlos y hundirme dentro de mi cuerpo dolorido. Mi cuerpo son mis ojos, mis brazos, mis piernas. Mis ojos, mis brazos. Mis ojos... A veces ardían, al tiempo parecían congelarse, se endurecían a cada instante, quedaban agarrotadas a modo de una estatua inerte de hielo, el hielo que todo lo adorna y embellece, lo eterniza, lo engalana con la transparente mortaja de un sueño irreverente. Te dejas abrazar por un sudario de hielo, como el que cubre las rocas y bajo el cual aún luchan las gotas de agua por llegar, por llegar a algún sitio, pero su caminar se ralentiza desesperadamente. Y todo, absolutamente todo, bajo un dolor espantoso. También el alma se iba adormeciendo, se iba agarrotando, también su pulso se ralentizaba. Pronto acabaría el sufrimiento; pronto todo quedaría absorbido por el frío. Podía sentir cómo esa mortaja de hielo iba arropando mi cuerpo aguijoneado, lo comprimía y lo estrechaba en un abrazo tras el que nada, excepto la muerte, puede salvarse. Creí entonces morir.&lt;br /&gt;   Más para mi desgracia todo esto no fue suficiente para acabar conmigo. Ni el frío inmenso, ni las inexistentes ganas de vivir habían bastado para acabar con un animal que de nuevo se despertaba para su propia desesperación. Y curiosamente ya no sentía dolor alguno; algo de hambre, si acaso, pero nada más. Me subí de nuevo las solapas del abrigo y comencé a andar, sin rumbo, sin prisas.&lt;br /&gt;   En esta ocasión encaminé mis pasos hacia el puerto. De pequeño me gustaba ver a los enormes cargueros y la frenética actividad que se desarrollaba a su alrededor, los gigantescos eslabones de las anclas, el olor a pescado y a óxido, a veces a pintura, las caretas de los soldadores, las grúas, las carretillas, el bramido de las chimeneas de los barcos. Entonces iba de la mano de mi padre, que cuando no le salía otra cosa mejor conseguía empleo como estibador en el muelle sin grandes dificultades, amén de las relaciones que mimaba con vasitos de vino en el asador "Caribe", un restaurante en el que en ocasiones se cruzaban apuestas y algunas mujeres se dejaban amar a cambio de una sola promesa. Ahora estaría cerrado, y mejor que así fuera, pues murió mi padre dejando una considerable deuda en la barra del bar de la que nadie pudo hacerse cargo. No sería allí donde pudieran apaciguar mi hambre. Continué el camino arrastrando mis zapatillas por los encharcados suelos del muelle. Apenas había nadie en los alrededores. Me acerqué aún más al mar, estaba en calma, aquí dentro del puerto.&lt;br /&gt;   No era azul, ni transparente, ni se veían en él nadar peces; tan sólo unas enormes manchas de aceite daban una nota de color con sus irisaciones a unas aguas espesas y nocturnas. Pensé que sería una buena manera de acabar mis andanzas, mis asesinatos absurdos, mis correrías de lobo enfermo, mis delirios de redentor asesino de psicólogos laborales. Encharcando mis pulmones en unas aguas fétidas y petroleadas. Mentira; intentaría nadar y seguir adelante. No puedes dejarte hundir como si tal cosa, no puedes bucear hacia la muerte, hay algo que te lo impide. Maldita cobardía. Y ahora maldita tos, maldita garganta que a cada golpe parece abrirse por dentro, descoserse como un peluche. Era un hombre, nada de diosecillo enfermizo. Un hombre bien jodido. Sentía la sangre caliente emerger a borbotones. La escupía contra el suelo y éste me devolvía un lastimero chasquido que me recordaba lo extraño de mi naturaleza, un pobre hombre, un pobre lobo. ¿Qué era entonces? Hasta hacía unas horas, no más que un controlador de tiempos de una fábrica de tratamiento de plásticos, prácticamente nada, un tejón, una ardillita escurridiza y minúscula, y el haber matado no me había hecho más grande. Cuántos años llevaba manteniendo un monólogo incomprensible conmigo mismo, cuántos años aguantando estar vivo sin más. Una vida tibia y llevadera, sin grandes sufrimientos, sin grandes responsabilidades ni dolor. El dolor no aparecía por ningún sitio. Quedaban rastros de él, vestigios desperdigados y confusos entre los recuerdos y algunos objetos que aún permanecían en mi maleta. Habían pasado tantos años desde entonces... Y ahora vuelta a empezar. Con un cadáver a cuestas no resulta fácil levantar la cabeza y sonreír al primero que pasa, porque no sabes donde meterte, una vez desterrada la idea del suicidio, por impracticable. Tal vez olvidarse de todas esas panfiladas y zarandajas de lobo que algún imbécil me metió en la cabeza, tal vez, tal vez. Ir a la comisaría más cercana resultaba ser la posibilidad más realista. Los hechos eran claros, yo me declararía culpable sin oponer mayor resistencia al ministerio fiscal y entre unas redenciones y otros beneficios saldría fácilmente de la cárcel en unos doce o trece años. Tendría entonces cincuenta y tantos, una edad perfecta para sentar la cabeza y entregarme al recogimiento y la reflexión hasta la muerte. Me imaginé el mismo día que expiraba mi justa pena. Ahí estaba yo, con mi maletita de cuero y mi gabardina raída pero decente, limpia. Inmóvil tras dar ese primer paso una vez franqueada la entrada y salida de la prisión. Me vi sólo, sin nadie que me esperase. Me vi de pronto mayor y solo a la puerta de la cárcel, una puerta verde y minúscula que debe hacer mucho ruido cada vez que se abre. Sería una tarde, la tormenta se estaría alejando y los truenos ya apenas se oirían. Y nadie esperándome.&lt;br /&gt;   ¿Habría la casera respetado mi pequeña pieza? Necio de mí, que ahí tenía todo lo imprescindible para ser el hombre más feliz de la tierra, absolutamente todo, mi neverita, mi ventana con alféizar de ladrillo hueco y escayola simil piedra, mi armario empotrado limpio y razonablemente seco, mi placa eléctrica, mis zapatillas de felpa... Ya no había dolor más grande que estar vivo y continuar caminando, sin saber hasta cuándo, ni hacia dónde, sin saber siquiera si debería huir y esconderme de ese mundo al que yo había querido dar un zarpazo de muerte. Pobre infeliz que una vez creyó llegaría a ser algo grande y hubo de conformarse con matar a un funcionario de prisiones... Con todas las facilidades que me había ofrecido la vida y tuve que matar a un maldito funcionario de prisiones para aguarme por siempre la fiesta... Así resultaba sencillo echar de menos a la casera, mi minúscula pensioncita, mi vida razonablemente seca y feliz, sin grandes lujos pero también sin grandes transtornos.&lt;br /&gt;   Visto que no podía acabar fácilmente con mi vida, que ésta se me pegaba molestamente y que había matado a un infeliz, algo grande y distinto a todo tendría que hacer . Cuando más seguro estaba entonces de que jamás podría acabar con tan absurdo existir, comencé a sentir un raro escalofrío en la mejilla, como si se me estuviera durmiendo; me concentré en la extraña sensación para comprobar con intranquilidad que tal hormigueo se iba extendiendo graciosamente al resto de mi cara, y para cuando me quise recomponer, ya no sentía nada, absolutamente nada, ninguna parte de mi cuerpo resultaba útil, mi cerebro, si acaso, que enviaba una y otra orden sin control alguno y sin respuesta. Y cuando más en paz me encontraba dispuesto a entregar mi alma a quien se la quisiera llevar, cuando ya parecía que por fin la vida, tan absurdamente insistente, se desprendería de mí, una mujer se me acercó. Era una puta, y sin duda de las más desgraciadas, pues de ninguna otra manera se entiende que una fulana fuese a ofrecer sus servicios a un hombre moribundo que lo único que quería era que se lo llevaran los demonios. Aún tuve ocasión de observar a aquella mujer con cierta curiosidad; iba muy abrigada, llevaba unas botas largas, casi tan largas como los tacones, y eso que las botas pasaban fácilmente de la rodilla. Tenía la faz demacrada, seguramente era drogadicta y estaba con el síndrome de abstinencia, algo que ni el más espeso de los maquillajes podía ocultar.&lt;br /&gt;   El pelo largo y liso, más bien parecía un pelucón. Se inclinó dándome un gracioso pescozón en el moflete, que fue seguido por una breve estimulación manual de los genitales que de poco o nada sirvió para despertarlos o alejar si quiera por un instante la sensación de frió que los mantenía en permanente letargo. ¿Tienes casa? Me preguntó.&lt;br /&gt;   Sí. Vivo en una confortable pieza no muy lejos de aquí.&lt;br /&gt;   Jamás había entrado una mujer en mi habitación; era una de las normas de la casera y yo la observé cuidadosamente y sin el menor sufrimiento, pues nunca tuve ocasión de  contravenirla. Ahora, que ya no tenía porqué seguir cumpliendo leyes y reglas, podía meter en mi habitacioncita a una fulana o lo que yo quisiese. Verdad que me daba un poco de miedo volver a mi barrio y que allí me pudiera estar esperando la policía, a la puerta de mi pequeño hogar, de manera que nos acercamos cuidadosamente, algo que no pasó inadvertido para la señorita.&lt;br /&gt;   ¿Te escondes de alguien, majo?&lt;br /&gt;   Sí, de la policía, es que acabo de matar a un buen paquete, el psicólogo de la fábrica. No es que me cayera mal el hombre, si hasta era un buen tipo, lo que pasa es que quería matar a alguien y mira, le ha tocado a él. Ya te digo, no era mala persona, un poco pesado si acaso, pero nada como para destriparle. Y no entiendo cómo puedo hablar con este desparpajo, ni siquiera parezco un licántropo doméstico.&lt;br /&gt;   Ya veo, eres un tarado. A mí me da lo mismo, dicen que los subnormales tenéis el poyón muy gordo. Mira, galán, yo no puedo pasar el día hablando, tengo en casa tres nenes que alimentar y uno que ya no es tan nene. Subimos o no.&lt;br /&gt;   Si, si, claro, vas a ver qué buen rato vamos a pasar juntos.&lt;br /&gt;  Pues venga, no me hagas perder más tiempo. El tiempo es carne, y legumbre, y huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   A la puerta de la finca estaba Marcela, quien me saludó con la habitual frialdad... Si ella supiera que yo en realidad la apreciaba y que era una de las pocas personas que verdaderamente me infundían respeto... Pero no, ella me saludó con la frialdad de siempre, y respecto a la fulana, estaba claro que no era mi prima que había venido de las misiones a visitarme y tomar una tacita de café en mi pieza, y sin embargo, pareció totalmente indiferente y en absoluto me reprendió, ni siquiera con su mirada fría. ¿Estaría fingiendo? No lo parecía, y en cualquier caso, una vez más todo daba igual, con lo que tranquilamente entramos los dos en la casa, subimos algo apresurados los dos pisos y sin mayores dificultades de las habituales franqueamos la puerta.&lt;br /&gt;   Tienes una casa muy bonita, es pequeña pero acogedora.&lt;br /&gt;  ¿Dónde habría oído yo eso antes? Sí, claro, es la misma frase que me había estado repitiendo yo cada noche que tenía problemas para conciliar el sueño, que eran casi todas. Qué raro resultaba todo, todo era tan normal, como cualquier día, aunque no estuviera trabajando.¿Es que no habían advertido la muerte del psicólogo? ¿Es que alguien puede llevar una vida de descanso y despreocupación y seguir pareciéndole todo normal? ¿Ni siquiera vendría a buscarme la policía? Y en el peor de los casos... ¿Es que también habían pasado por alto mi ausencia en Plastidor?&lt;br /&gt;   Bueno, qué... ¿Esperas a que te desnude yo?&lt;br /&gt;   No, no, ya voy, sólo estaba pensando.&lt;br /&gt;  Era la primera vez en los últimos trece años que iba a consumar una relación sexual, apenas recuerdo la ocasión anterior... Sí, era también una prostituta, cómo podría olvidarlo... Acababa de cumplir veinticinco años y mi madre me llevó a la calle del Buen Ángel Custodio, bien conocida por lo cochambroso de la prostitución que ocupa sus aceras, todavía hoy.  &lt;br /&gt;   Mi padre había muerto hacía años, y mi pobre madre pensó que debía ser ella quien asumiera la responsabilidad propia de un padre que observa con inquietud cómo su hijo se retrasa más y más en el estreno. No hubo dificultad alguna en encontrar a la encargada de hacerme traspasar la barrera que separa la infancia de la vejez; fue precisamente una amiga de mi madre quien me enseñó ciertos placeres y conocimientos hasta entonces totalmente ocultos para mí, y que por desgracia no tuve ocasión de poner al día. Bien pasaba de los sesenta años, ajada y descosida por todas partes, parecía una de esas estatuas de cera que ha comenzado a derretirse, con los lamparones de pintura exagerada que resbalan por las mejillas, pero en casa no había más medios para iniciar al vástago en la vida adulta que con una señora cuya mejor virtud era tener el trabajo bien aprendido y con quien no había más que dejarse hacer, incorporar al mecánico movimiento una imagen algo más sugerente y sensual de la que ofrecía la buena señora, que mejor debía estar en su casa, y esperar así la consecución del feliz momento, para luego olvidar rápidamente. El caso es que algunos años después surgía una nueva oportunidad de dar gusto a este cuerpo tan miserablemente disfrutado.&lt;br /&gt;   Ella, como era de esperar, se desnudó sin más preámbulo y se tendió sobre mi pequeño diván a la vez que encendía un cigarrillo. Me dio un poco de asco ver a una fulana tan desconsiderada deshaciendo la cama que yo con tanto mimo cuidaba, lavaba y hasta planchaba. Servidumbres del placer, pensé, de modo que sin mayor dilación me tumbé a su lado a la espera de recibir ese placer tan necesario, ya vería más tarde qué haría con ella, porque desde luego no pensaba pagarla. Y ella pareció leer mis turbios pensamientos...&lt;br /&gt;   Es mejor que pagues ahora, luego te costará más soltar el dinero.&lt;br /&gt;   Lo tengo ahí guardado, no me hagas buscarlo ahora. Anda, venga, dame gusto... &lt;br /&gt;   Al verse sin mucho donde elegir, se inclinó sobre mi vientre y comenzó su trabajo, ralentizado por su profesionalidad o quizá por el sueño que tenía.&lt;br /&gt;   ¡Qué bonita era! Debía tener por entonces doce o trece años. Yo la quería. Cuando estaba ayudando a Padre en la zapatería llegaba tan contenta del colegio, con sus libros de dibujo y ciencias sociales recogidos en un lacito azul, alegre como ella, con sus zapatos, sus calcetines también azules, como el lazo, con la cuerda de jugar a la comba hecha un rebuño alrededor del cuello, y detrás de ella siempre mi hermano Enrique, que era más listo y más guapo y más alto que yo. Y como los dos, Marga y Enrique eran más listos que yo (Se lo escuché decir a Padre infinidad de veces)  ellos iban a la escuela mientras yo me quedaba bruñiendo y sacando un brillo a veces imposible a montañas de zapatos. Dándoles con el betún, la grasa de caballo, el trapo y el cepillo, escupiendo, claveteando medias suelas y suelas enteras, cosiendo con hilo de cuero y pita todos los rotos. Pero yo la quería... ¡Era tan linda! Enrique, en cambio, por ser listo no dejaba nunca los malos modos y las voces, y en más de una ocasión le escuché gritar a Padre, algo a lo que yo jamás me hubiera atrevido. Un día le vi también gritando a Marga, discutían vivamente sin saber que yo les estaba observando. El la pegó, y de otro bofetón la tumbó sobre la cama sin que ella pudiera hacer nada; Enrique comenzó a manosearla y arrancarle la ropa, y aunque yo sólo tenía catorce años comprendí lo que estaba pasando, lo que ocurriría si yo no hacía nada y quitaba a ese malnacido de mi hermano de encima de Marga. Grité, pero antes de que pudiera salir palabra de mi boca, Padre se acercó a mí por detrás y me la tapó. La boca y los ojos,  y a empujones me sacó del saloncito. Oí chillar a mi hermana, y Padre no hizo nada por evitarlo, me encerró con él en su habitación y sin más comenzó a pegarme, acallando con sus gritos los de Marga. Nada de todo aquello volvería a ocurrir jamás, porque a la mañana siguiente Padre apareció colgado del grifo de la ducha en el cuarto de baño, y de mi hermano, a quien en aquel momento y quizá mucho antes yo había jurado odio por siempre, no volví a ver ya nunca, porque desapareció sin dejar huella, razón o seña. Quedamos Marga y yo, de ella se hicieron cargo unos vecinos, los Pecio, que acabarían por mudarse a San Bartolomé, una ciudad muy pequeñita, un balneario lo llaman, que en verano se llena de gente a la que yo no he visto nunca. A mí me internaron en un reformatorio sin saber muy bien porqué, pues hasta entonces jamás había dado problema alguno. Allí aprendí mi oficio, el de cronometrador, y el Padre José Manuel, al cumplir los diecinueve años, me dijo que podría colocarme en una fábrica donde conocía a unos señores muy importantes, y que era una oportunidad que no debía desaprovechar, así que me regaló mi querido relojito y ya al día siguiente comencé a trabajar, aunque no de cronometrador, desde luego, sino haciendo cajas de cartón y embalando barriles de pintura y barniz de diez kilos.&lt;br /&gt;   Y ahora estaba tumbado al lado de una prostituta que se había quedado dormida con mi pene parcialmente dentro de su boca. Respiraba con dificultad, como si roncase, así que la aparté y me levanté para cerrar del todo la ventana. La cogí un cigarrillo y me tumbé nuevamente, a tientas en una oscuridad absoluta. Con una mano sostenía un vasito de agua, y con la otra me llevaba el cigarro a la boca. Era gracioso ver cómo cada vez que aspiraba la oscuridad dejaba paso por unos instantes a una luz anaranjada y mortecina, iluminando el techo de la habitación, la lampara y... me giré y la vi a ella, también brevemente iluminada. Sólo se escuchaban su respiración algo agitada y el humo al salir de mi boca. Pensé muchas cosas en esos momentos; en Marga, en la ceniza que hacía “Pfff” al caer aún caliente sobre el agua, en lo que haría al día siguiente. Ahora estaba cerca de mi reloj, y sin embargo no conseguía escucharlo; estábamos solos en la habitación la prostituta, el cigarrillo que se iba consumiendo, el vaso de agua y el miedo, mi propio miedo que también podía verse pegado al techo cada vez que aspiraba, en la piel de la mujer tendida a mi lado, en la extraña consistencia de un humo que se resistía a desvanecerse. Recordé a mi hermano, a mi padre, a mi hermanita, vi por un instante todos los años que pasé en aquel reformatorio y sin poder evitarlo, porque realmente no creo que lo deseara de verdad, tapé la boca de la mujer que yacía a mi lado. Abrió los ojos, sin resistirse ni cambiar la expresión de su mirada, no pasaron muchos segundos, ni se me hizo eterno, y creo que a ella tampoco. Cruel, maldito, desgraciado de mí, que sabiendo que la iba a matar de cualquier manera aparté unos segundos mi mano de su boca, aligeré la presión de mis brazos como queriendola escuchar, oírla suplicando que la dejara vivir, rogándome... pero nada de esto ocurrió. “Ya no puedes volverte atrás, mátame...” Me decía con su mirada.  &lt;br /&gt;   Sentí rabia y deseos de matarla, de acabar con alguien que me empujaba a hacerlo, que no se apiadaba de mí y no quería dejarme una pequeña posibilidad de rehabilitarme, así que apreté y apreté ensañándome, con gusto y ganas.&lt;br /&gt;   Simplemente dejó de respirar y cerró los ojos. Todo seguía igual, nada excepcional había pasado, ni un grito, ni un forcejeo, sólo que ahora ella no vivía. Murió sin más, dejó de respirar y se murió. Sus ojos se cerraron y yo volví a abrirselos y como si fuera nada más que una muñeca. Jugué con sus párpados, que volvieron a caer, como hacen las quecas, decía mi hermana, con ojos de color almendra. Qué diferencias tan extrañas hace la vida... Un hombre puede aferrarse a ella, luchar como un titán contra la muerte, años enteros de brega, y es que la vida es a veces tan obstinada... Y entonces me maravillé de los distingos absurdos e inevitables, porque aquella muñeca de trapo murió sin decir nada, como dormidita, desvanecida, cansada, cerró los ojos y dejó de respirar, en unos instantes, sin lucha ni forcejeos si quiera. Me dio algo de pena verla tan triste, casi más que cuando vivía, así que jugué un poco con ella y la intenté poner en la cara una sonrisa pero, como los ojos, sus labios volvían pesadamente a su posición primera y la sonrisa desaparecía; de verdad que me dio mucha pena, pero yo poco podía hacer ya. Bastante había de agradecerme la infortunada el haberla hecho olvidar de un plumazo todos sus miedos, sus angustias y temores. Pero ahora no quería sonreír, parecía demasiado cansada. Me aferré a mis objetos, a los pocas cosas que me quedaban y que podrían hacerme sentir como siempre, yo mismo, como una comadreja en su madriguera, y no un extraño dentro de una pensión cuyos olores, sonidos y paredes son de todo punto extraños. Tantos años viviendo allí para ahora sentirme un extraño, qué pena tan grande. Restregué mi colección de monedas antiguas por mis brazos y pecho, lo mismo hice con la colección de gomas de borrar y de jaboncitos que me iban regalando los amigos que se iban de vacaciones. Aquel mechero dorado que perdía gas... ¡Cómo lo quería! Lo idolatraba por lo elegante y bonito que era, aunque no sirviera para nada más que para ser admirado. Quizá por eso me deleitaba tanto en su contemplación; si algo es bonito y además resulta inútil, su belleza es mayor, porque ésta nunca se apagará, la belleza es sincera, la honestidad simple y valiosa de lo que puede admirarse sin más compromisos. Sus formas, su color, su elegancia aristocrática e inútil, casi perversa, ahí residía todo su esplendor. Y no la belleza de quien permanecía impasible a mi lado, cuya belleza residía precisamente en su inmovilidad, en la indiferencia y seguridad, casi altanería insultante e invasora, con que se dejaba observar; una belleza distante e imposible que debía desaparecer tan pronto como lo hiciera su benefactor...&lt;br /&gt;   Descansé un rato a su lado, quedé dormido en un sueño reparador y placentero del que desperté a los pocos minutos con buen ánimo, excelente disposición, por lo extraño del momento. Casi pletórico, preparado para afrontar un nuevo reto, el reto de la vida, de un amanecer nuevo...&lt;br /&gt;   ¡Ah, que magnífico es despertarse tan fuerte!&lt;br /&gt;   Tanto fue así que ni pensé siquiera en desembarazarme del cadáver.        Nada de cadáveres, el nuevo hombre, el resucitado, no debía verse envuelto en turbios asuntos de asesinatos y pelanduscas facilonas. Eso quedó atrás, esas debilidades y pequeñas miserias, que todos las tenemos, debían quedar definitivamente atrás, cosas propias de empleados en fábricas de pinturas plásticas, de lobos desahuciados y hampones de barriada, fisgones de alcantarilla y barriles de cerveza amarga. El nuevo hombre se levantó enérgico del catre y sin volver la vista se humedeció y atusó las melenas, y vistiendo las mejores galas salió a la calle a celebrar y compartir con el resto de los congéneres el nacimiento de un ser social renovado y sonriente. Quería conocer a mis nuevos hermanos, comprobar cómo vivían en sus casas, como organizaban sus vidas en grupos de tres y más individuos... ¡Qué dicha ser nuevamente admitido como un miembro más de una sociedad generosa y fraternal!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Abrí las ventanas que daban al patio para recibir con ganas a un día que estaba a por llegar. Por encima de mi habitación quedaban aún cinco plantas más, se veía el ascensor, los cables, las pesas, y todo lleno de desconchones, y todo aún más lleno de cuerdas donde siempre había ropa tendida. Daba la sensación que siempre era la misma ropa, que perdía el color con el tiempo, pero siempre se movía agitada por el aire de la misma manera, eran las mismas sábanas rositas, las mismas fundas de almohadas, los mismos pantalones de pana raidos, los pantys y leotardos estirados por el peso del agua... parecía siempre la misma ropa, y cada vez que se decidía a llover, como aquella mañana en que yo me convertí en lobo, los mismos chirridos de las cuerdas y los gritos casi histéricos de las mujeres que se apresuraban a recoger la ropa tendida. Y para qué, si siempre parecía ser la misma ropa... Y las palomas, y los pichones, esos alados,&lt;br /&gt;burbujeantes y con los buches llenos de hiel, que sin saber porqué me empaparon de un desasosiego y un asco insoportables. Plumas manchadas de sangre y leche, picos sucios, garras traslúcidas y mucho alboroto, como un hormiguero incendiado, como un incendio en sí mismo, como esas señoras a las que se les va la vida recogiendo la ropa antes de que alcance la lluvia... Plumas por todas partes, y sus deyecciones ácidas que todo lo vomitan, las cuerdas de tender la ropa, los alféizares, las paredes, hasta las ventanas... Todo aquello, las palomas en realidad, me parecieron intolerables, y una sensación de desasosiego y muerte me invadió, la angustia de vivir, seguramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                  Eché a correr calle arriba hasta alcanzar el cementerio. El amanecer dejó paso a una luz sepia, exactamente, como si el día se resistiera, y algo de aire se levantó, respiré y encontré descanso entre las lápidas, cada una con su cestito de flores, su garrafa llena de agua, el cepillo... Comenzó a llover, muy suave, muy pausado, y vi cómo el mármol marchito y apagado de la lápida sobre la que me apoyaba agradecía sin duda las gotas de lluvia, gotitas, finas y suaves. Lo acaricié, lo bese y pasé mi mejilla sobre la superficie, fresca y ahora húmeda. Quise a todos los muertos, tan ajenos a los estúpidos avatares del mundo y sus vaivenes, tan distantes, tan en calma. Amé su silencio.&lt;br /&gt;   Con la humedad, el mármol cobró un nuevo aliento y pude verme reflejado, apareció tras de mí una señora y un hidroavión nos sobrevoló muy bajo. Entraron de pronto unas cuantas ovejas y cabras en el cementerio, sin pastor ni razón, y comenzaron a olisquear entre las tumbas y a comerse las flores. Entró también un caballo y vi claramente lo que había sido la vida.&lt;br /&gt;   De nuevo en la calle, corrí enloquecido, sufrí una prisa enorme por ponerme a salvo, sentí esa angustia dolorosa que es capaz de empujarle a uno al abismo. Terriblemente agitado y convulso me dejé suavemente caer sobre unas lonas de colores desteñidos, me apoyé unos segundos en una gruesa estaca de madera para recuperar la razón y el pulso y comprendí entonces que en donde me encontraba era un circo. Tan sólo escuché algún bramido yermo de los leones, exigiendo seguramente el alimento, e incorporándome una vez más, metí la cabeza en la carpa. Olía fuerte, a animales, a  putrefacción. Mi olfato sólo estaba acostumbrado a olores sintéticos, a pinturas plásticas, polímeros, resinas  y disolventes, con lo que aquellos edores tan naturales me parecieron insufribles. Allí había un domador, borracho como un diablo, que no paraba de fustigar con su látigo a un pequeño león, un cachorro, supongo, que no se dejaba adiestrar, amaestrar o instruir dócilmente, y el domador, látigo en una mano y botella en otra, castigaba con furia al animal. El dolor de nuevo, la nausea,  la necesidad de alcanzar a los muertos en su descanso.&lt;br /&gt;   Un elefante barritó, como si fuera el fin del mundo, como si Jesucristo en la Cruz entregara el alma y se rasgara el firmamento, pareciera que las estrellas de escarcha e insomnio se desprendieran por fin del cielo y dieran paso a la oscuridad que siempre anduve buscando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¡Amador, Amador, que ha regresado Panchito, mira que pocos cojones ha tenido, que ya está merodeando  por las basuras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¡Ay, que estos señores me confundían de veras con un lobo, Panchito, me decían, me llamaban Panchito! Entre cuatro o cinco payasos y el domador ebrio, que resultó ser el tal Amador, me cercaron y me propinaron unos cuantos golpes en los morros y en el lomo con varas y palos, y así me fueron llevando a empellones y gritos hacia una jaula, sin advertir siquiera que Panchito, lejos de resistirse, hacía un poco de teatro, extraña cualidad en un lobo amedrentado, y agachando la cabeza y metiendo el rabo entre las piernas se dejó llevar haciéndose el remolón hacia un rincón que le pareció más confortable que la pequeña pieza de alquiler. La paja, el olor, los barrotes, todo en su sitio y en paz, tan familiar. Amador me sacudió un último porrazo en el hocico, me amenazó con no darme carne en un mes si volvía a escaparme, para luego sacarme las tripas y dárselas de desayuno a los leones, Braulio y Celia, y de una patada me metió por fin en la añorada jaula. Me revolví una vez dentro, mostré mis fauces al mundo estirando cuanto el cuello dio de sí y pude entonces aullar sabiendome un lobo más, desde el más profundo de los silencios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-4479492354373079569?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/4479492354373079569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=4479492354373079569' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/4479492354373079569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/4479492354373079569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2007/12/chronos-o-el-ansia-de-morir.html' title='Chronos o el ansia de morir.'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-3825846895601311211</id><published>2007-12-03T05:00:00.000-08:00</published><updated>2007-12-03T05:02:15.897-08:00</updated><title type='text'>Athena</title><content type='html'>Qué secretos escondes disfrazada de claridad, ahora que el aire es poco para tus vuelos, para tus deseos adolescentes de luz y de perfume. Todo empezó a ser demasiado poco, a saber a nada, o peor aún, a agotarse demasiado pronto. Te lo imaginas, aún podemos desnudarnos a toda prisa y despacio al tiempo, me puedes seducir cuantas veces te lo propongas, abrazarme, besarme, decir que ya me quieres sin conocerme del todo, enseñarme tu brillo y dejarme oler tu piel, y finalmente decir "ya nos veremos" sin sentir lástima. Me miraste y en silencio apretaste mi mano. En silencio me estabas obligando a lanzar contra sus cuerpos botellas exultantes de fragancias. Esas mismas botellas que yo había ido coleccionando y que sólo pude completar hasta dar por concluido el último de mis viajes, me costó mucho rellenar cada una de esas botellas, no lo sabes. Cuando están vacías son sólo frascos de cristal, formas transparentes que aguardan encontrar quien las llene y las de vida. Si el sol pasa a través de ellas apenas proyectan una sombra frágil e inconcreta. Quieren recordar a la luz que ellas son incapaces de atrapar en su interior el secreto del que tantas veces hemos hablado y han de conformarse con desearla tenue y débil, con teñirla de fragilidad, la fragilidad que sueñan los castillos al ser alcanzados por el agua. Cuando están vacías se ignora que una vez rebosaban, quizá no hace tanto tiempo, pétalos de flores y tallos verdes. ¡Qué pronto se olvidan esas cosas! ¿Sabes? En esos frascos guardaba días enteros. Por las noches los sacaba a la calle, a que los diera el aire, y a que vieran la luna y las estrellas, luego los desnudaba en silencio, sobre la cama, los juntaba en proporciones diversas y comenzaban a hervir. Respiraba sus vapores, hasta sudar, hasta llorar, hasta empañar las ventanas y no dejarme ver la calle. Observaba cuanto ocurría en aquella habitación con la esperanza de crear algo realmente serio, o que al menos pudiera ayudarme y ofrecer alguna pista que me situara en el camino deseado, en el camino que conduce infatigable hacia la ruptura de los hilos que unen a los niños con las cometas. Déjame entonces romper los colores, mezclarlos primero y aprisionarlos en un cuadrado cada vez más diminuto, hasta verlos desaparecer delante de los ojos. La ceguera no sería una posibilidad desdeñable, creo que no sería muy difícil quedarse ciego; basta ensuciar una pared, y otra, y luego otra. Te pones en pie y yo pensaré que vuelven a ser blancas cuando pasas delante de ellas, sin saber porqué, por elegancia, compasión o simple despecho.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he vuelto a preguntar por ti, y siempre encuentro la misma razón para buscarte, aunque nadie quiera decir de una forma rotunda a dónde dijiste que marchabas. Al principio pensaba que en realidad esas personas a las que pregunto quizá con demasiada frecuencia no lo saben, que ni a ellos se lo dijiste. No tenías porque esconder nada, o es que fuiste tan precavida de no dar explicaciones y quitarte de enmedio sin dejar rastro. No soy el único que piensa así, aunque eso, desde luego, no me da la razón. ¿Vas a volver? Ni siquiera sé que voy a hacer cuando deje de pintar, aunque es posible que ya lo haya dejado. Me cuesta querer despertar por las mañanas y reconocer que los pinceles y el agua ya no forman parte de mi cuerpo. Todo empezó con los dedos, manchados de carbón van limpiando el blanco casi insultante del papel, como el cincel va desnudando la piedra y revelando lo que nadie pudo en ella haber imaginado antes, por eso confío en limpiar murallas enteras con mis brazos y con mi pecho, porque en algún lugar deben aguardar los deseos de sorprender y amar, de beber dando la seguridad de que alguien escondido espera entre los baúles y las noches; por los espejos ascienden las sombras del cansancio, la luz va quedando acorralada en la memoria, cada vez más lejana e inconcreta del recuerdo de haberla tenido al lado algún momento que dejó empapado mi cuerpo y las ropas que lo cubren. La enredadera crece silenciosa a cada pincelada que se queda flotando en el aire o adornando las paredes desnudas. Quisiera no decir esto, pero albergo la estúpida esperanza de que jamás llegues a leer estas líneas y así no puedas reprochármelo. Así, todo está seco. Te preguntaría qué tal tiempo hace por allí, aún sin saber dónde es allí, te preguntaría qué haces a lo largo del día, qué estás leyendo ahora o si retomaste por fin tus lecciones de francés. ¿Quieres que te pregunte todo eso? Seguro que no. Da igual, no lo sé. Te dije poco antes de tu huida que debías comprender lo complicado de mi papel. Es lo de todas las veces; alguien ha de venir sin decir yo nada para preguntarme mi nombre, me pide que la acompañe a casa, que le enseñe los atardeceres y los colores que adornan los pensamientos ondulados de la incertidumbre, y al final, como tu, que le lleve a la estación, bueno, tu no me lo pediste, quizá te llevó tu casero. Alguna vez he debido observarte antes, o he debido poseerte aún sin saber si las gentes pueden unirse para escribir en la tierra que los tiempos están cambiando, porque te recuerdo tal como imaginaba que debía ser una mujer mientras echaba un ojo a través del calidoscopio y daba vuelta tras vuelta sobre la alfombra, recogiendo polvo y pudriéndome toda vez que el sol seguía sin encontrarse lo suficientemente cerca del horizonte. Es sencillo no mirar más el reloj ni preocuparse con las hojas del calendario si es que puedes pensar en ella y tener su voz dentro de la soledad que significa ser un incomprendido, un loco, un pobre desdichado o simplemente ser una sorda víctima más del infortunio, tan insistente a veces. Hasta para ellos todo acaba; que nadie pierda la esperanza de sacudirse de encima esa melancolía que ha ido creciendo recia y firme alrededor del torso durante años, incluso aquella que ha echado raíces por dentro abriéndose paso a través de la boca primero y del alma después, también puede destruirse o fácilmente ser convertida en piedra, en miradas de piedra. Abrid el costurero de vuestras madres, sacad la tijera grande, recientemente afilada en la mejor y más temprana de la músicas de siempre, la más clara y temprana de las mañanas, cuando podían oírse las doce en el campanario. Apuntad bien hacia adentro y cortad, cortad, cortad, hasta que no quede ni uno sólo de las hebras que se empeñan en enredarse cerca de los ojos y en formar extrañas figuras únicamente pensadas para entorpecer los sueños y despertar los anhelos de traición. Cortad, cortad; hasta esos hilos que unen los fragmentos del tiempo dándoles una estúpida consistencia deben ser cortados y las noches salpicadas de neón y humos impregnados de carmín deben ser dejadas al aire y al vuelo. Me conformaré en ese instante con cerrar los ojos y no esperar nada a lo que no crea tener derecho, pero no antes. Y seguid cortando, porque es lo único que nos puede hacer mirar al frente y no empezar a echar de menos a tanta gente, de pronto, como si nada, te das la vuelta y ya estás otra vez dentro, tumbado, recordando que rara vez las cosas son como nosotros las habíamos construido al sacar del cajón un montón de llaveros y de piedras planas. ¿Me quieres alcanzar las tijeras, por favor? ¿Y el champú, me puedes acercar el champú? Pero que nadie rompa las puertas, que nadie haga astillas de la única ilusión que queda, despertar con el dibujo de una niña metido en la cabeza, grabado en toda la piel, sin que los años puedan decir nada, aunque a veces, para despedirse me diga "que folles mucho".&lt;br /&gt;   Comencé a sentir cosas extrañas, cosas que nunca antes me habían pasado.   Tener miedo a cualquier cosa es horrible, tener miedo a pedir un café en el bar y que el camarero no pueda entenderte, se lo repites dos, tres veces, ¿Me pone un café con leche, por favor? ¿Cómo dice, cómo dice usted? Por favor, quiero tomar un café con leche. ¿Qué dice que quiere? ¿Puede decirlo más alto y más claro? ¡Por fa-vor, yo, yo só-lo quieero tommar un café con leeche! ¡Pedro, Pedro ven tu a ver si entiendes a este hombre! ¡Dígalo, dígalo ahora otra vez, creo que yo puedo entenderle! Es simple pánico a todo, a ir en el autobús y sentir otra vez ese maldito hormigueo en la cabeza, un suave zumbido que se va haciendo cada vez más y más agudo y cuando parece que sólo puedes empezar a gritar y a arañarte, el zumbido cesa, unos segundos de calma absoluta, algo muy parecido a la felicidad silenciosa que por fin se adueña de las camisas, de los trozos calientes de plástico, y surgen voces que parten de dentro y rebotan incansables en el interior hasta que encuentran una salida medianamente razonable. ¿Quién alimenta esas voces? No las conozco al principio, son demasiado suaves, estás muy lejos, apenas se oyen, unos pasos, un murmullo, como el sonido de fondo en una cena de Navidad o una boda, el murmullo crece, te acercas al río, debe haber un torrente cerca, debe haber muchas rocas y grandes cascadas, árboles enormes que aguantan cualquier viento, ahora es un ruido enorme y las voces sin sentido crecen hasta ocultar al viento y al agua, debe ser una fiesta; se entremezclan las conversaciones y todo el mundo dice algo pero nadie se escucha, suenan cubiertos, copas, platos, y las voces crecen dentro, dicen todo el rato las mismas palabras, cada vez más fuerte, todas quieren que las escuchemos, todas alzan sus gargantas, se suben en sillas y mesas. ¡No puede haber tantas voces aquí! Te debilitan, sólo quieres refugiarte en el sitio que sabes nadie va a ir detrás tuyo. Primero buscas el sofá en el que te echabas a la siesta las primeras veces, buscas algún rincón que te haya resultado placentero en otra ocasión, lo habitas hasta dejarlo muerto. ¡Contra las luces, contra las luces! &lt;br /&gt;   Tocarías el papel y las yemas de tus dedos jugarían a ser ellas también colores, pinceles que llevan escondidos para siempre en sus recuerdos las tierras que una vez sentimos como propias cerca del puerto. Imagínate ser amiga de los colores y que te escuchen, y que a su manera te hablen, prescindir de paisajes y de momentos esquivos para tenerlo a tu alrededor en el instante que tu dispongas. ¿Quién podría prometerte eso? Unas líneas escritas con las plumillas que tu misma me regalaste por el Día de la Libertad y que acompañan a mis fragancias favoritas, la flor del Nepal y la Magnolia.   &lt;br /&gt;Es verdad, la melancolía y la tristeza se abren paso, arraigan en la piel y buscan con sus raíces el alma, lo pudren todo a su paso, devastan tu cuerpo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ridículo escribirte, es aún más ridículo haberte puesto un nombre, estar aquí, estar en una cafetería, en un parque, en cualquier sitio resulta ridículo estar.  ¿Cómo puede traicionarme un sueño? Tanto tiempo en el mar para encontrar la mano de un niño. Sí, pero no la había lanzado un naufrago de verdad. Entonces nadie la habría encontrado. Y ahora discúlpame, tengo sueño, mucho sueño. Han pasado tantos años que apenas me queda memoria, ha sido demasiado tiempo esperando, demasiado tiempo para que al final no quede nada cierto. ¡Prométeme que mañana será distinto! ¡Rápido, hazlo ahora, prométemelo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                      Que miedo da despertar, entregarse a la vida, ser, pensar, oirse a uno mismo y ver que la piel es de verdad, y el resto imaginado, temido, sufrido, dormir es descansar, cerrar los ojos y los oídos, no esperar nada, descansar... Quiero verte, de verdad, ser tuyo, enséñame todas las cosas del mundo, todas a la vez, juntas, quiero conocerte y estar contigo, sin que ello me lleve toda la vida, mirar a un espejo y encontrarte de pronto, detrás, cogiéndome de un hombro.&lt;br /&gt;Y aún así me recuerdan constantemente las estrellas del fondo que estoy sólo, que no hay nada aparte del frío, que las hogueras resultan ya muy lejanas, que el mar se va retirando, y, definitivamente, se hace tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-3825846895601311211?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/3825846895601311211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=3825846895601311211' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3825846895601311211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3825846895601311211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2007/12/athena.html' title='Athena'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-3086717280988310703</id><published>2007-12-03T04:57:00.000-08:00</published><updated>2007-12-03T04:59:34.276-08:00</updated><title type='text'>Amaltea</title><content type='html'>Se puede decir que nada importante había ocurrido en los últimos años en la vida de Amaltea, todo es fácil, todo  resulta agradable, había conseguido uno de sus sueños, el más grande, seguramente; vivir siempre en la playa. Muchas veces lo habíamos hablado, lo hermoso que sería alcanzar alguno de los sueños de juventud, si es que así se los puede llamar, alguno, pero no todos. Yo quería un piso en Madrid, un chalecito en la sierra y, porque no, un también modestito bungaló el la costa, precisamente en la playa en que conocí a Amaltea. Era un pueblo bien feo, gracias a lo cual todavía no se había acercado ninguna urbanización y ningún gamba había venido a preguntar dónde estaba la plaza de toros que, por otra parte, era portátil y sólo se montaba en fiestas, allá por Marzo. Pero la playa es maravillosa, larga, muy larga, y en noches de marea baja hay un buen camino entre la carretera y la orilla. La arena es limpia y blanca, sólo después de las pocas tormentas que por aquí vienen se pueden encontrar maderos, algas arrancadas al fondo del mar y restos de agua mala, puta. Para Amaltea lo normal era precisamente lo normal, la tranquilidad, el nunca pasa nada, lo cual es, muchas veces, de agradecer. No se había planteado la posibilidad de cambiar e imprimir algo de dinamismo en sus días; vivía confortablemente instalada en una playa del Mediterráneo y, como digo, buena gana de cambiar. El destino fue generoso con Amaltea y disfrutaba de todo lo que alguien como ella puede necesitar, todo lo que le ofrecía el día y también la noche lo aceptaba sin remilgos, había crecido escuchando en su interior el rumor cadencioso y melancólico del mar, suave, eterno. Sin conocer las guerras, la amenaza conservadora, el temido efecto invernadero o las declaraciones de tal o cual político. ¡Qué poco importa todo eso a la orilla del mar! ¡Y ella, qué bien sabía de su suerte!&lt;br /&gt;  Se despertaba cada mañana como todos hemos alguna vez deseado, con la cercana conversación de las olas y las primeras notas del sol, y así Amaltea abría los ojos y comprobaba con una sonrisa incuestionable como, un amanecer y otro, crecía tras de sí una amiga a la que empezó a considerar amable y necesaria.&lt;br /&gt;   Que nadie piense que Amaltea sentía soledad por las noches, al menos no esa soledad de la que la gente parece querer desprenderse haciendo a cada instante extraños ritos, repetitivos, y hasta inverosímiles y peligrosos, ella no necesitaba más que de la compañía de las nubes, la luna, las estrellas y, durante el día, su compañera inseparable a la que poco a poco, como se hacen las buenas cosas, había ido queriendo.&lt;br /&gt;   ¡Qué fácil hubiera sido enamorarme de ella!&lt;br /&gt;   Pero Amaltea no hubiera podido nunca abrazarme o contarme cuentos antes de dormir, porque Amaltea era una caracola de la playa. Una caracola más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-3086717280988310703?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/3086717280988310703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=3086717280988310703' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3086717280988310703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/3086717280988310703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2007/12/amaltea.html' title='Amaltea'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-4357720503443318130</id><published>2007-04-25T10:24:00.000-07:00</published><updated>2007-04-25T11:02:10.744-07:00</updated><title type='text'>El radio cassette con sintonizador digital</title><content type='html'>Primero tuve un Seat Seiscientos, venerable, heredado de mi hermana, que a su vez lo había heredado de otro hermano, y así sucesivamente; Del seiscientos recuerdo especialmente su palanquita de cambios, con esa bola elipsoidal por pomo, de baquelita; la pera en el pié para darle al agua del lavaparabrisas, la virgen con imán pegada al salpicadero -que por supuesto era metálico, en color crema, como todo el resto del coche-, sus llantas, las ruedas con una banda de color blanco, en fín, pura nostalgia de 22 CV y un sonido inconfundible. A mi amigo Nano, que había heredado otro -luego a él le llegaría un Panda -siempre le fallaban de lo mismo, la junta de la culata, decía el inefable Guijarro-, un un R14, que era bien curioso, un R5, un civic, y por último, un polo diesel que acabo de llevar a desguaces Jarama y por el que me han dado 60 euros- pero en color rojo rabioso, le pedía insistentemente que me dejara conducir su pelotilla, mucho antes de tener carné aún. Vinimos a Valdelagua, sin poder meter la 4ª porque el cambio estaba fastidiado, quemando el motor, el embrague, todo... todo con tal de jugar al tenis, hasta una vez llegamos a venir, él en su vespino y yo en mi Sis Sach Saxy L... y una vez dentro de la urbanización me lo dejó. Mal asunto, porque en la curva se me fue descaradamente de atrás -cosas de la propulsión trasera- y acabamos en los matorrales, sin mayores daños que dar a la mutua que algo de chapa y pintura.&lt;br /&gt;A los hechos... En ese primer siescientos apenas pude hacer nada de eso que hoy llaman "tunear" y que en el fondo no es más que la variante globalizada y sobrevalorada de lo que en mi niñez era macarronizar un coche; lo que entonces era ponerle a un 132 Sport un gran alerón trasero, salidas de tubo de escape ficticias, innecesarios cromados, adhesivos tipo "pub seis peniques", "discoteca penélope" o lo que al macarrilla de turno le pareciera molón, hoy le llaman pomposamente "tunning", lo han elevado artificialmente -como casi todo hoy día dado el desconcierto generalizado en materia de cultura- a la categoría de "filosofía", se editan publicaciones y se organizan concentraciones, para ver quién le pone los faldones más exagerados, los bafles más grandes, las ruedas más anchas... ¡Vaya mierda!&lt;br /&gt;Pero lo que sí pude hacer con serio menoscabo de mi entonces -y me temo que aún hoy- anoréxica pecunia, fue acudir al decomisos de Dr. Flemming -yo creo que el único supermercado que conocía y que igual existía entonces era Jumbo, luego Alcampo- donde me hice con un alucinante radio cassette... ¡Cómo sonaba aquello! Mucho mejor que el equipito de música que tenía en casa y lo mejor de todo... las lucecitas verde pálido que tenía, los botones y su tacto semigomoso, tan agradable, el loudness, el ecualizador... dos altavoces en la bandeja de atrás y a correr, y nunca mejor dicho.&lt;br /&gt;Y así nació el concepto de tecnología amable; sí, ya sé que hoy día está más que correctamente extendido y que en general se aplica adecuadamente, pero hay que ser fiel a la verdad: Yo, Gonzalo Zaldivar Fraile, creé ese término y dio así comienzo para mi la edad moderna, el mundo de la tecnología... corría el año 1988.&lt;br /&gt;Y lo bauticé así porque me sorprendió más que agradablemente el sintonizador digital, que lejos, muy lejos de la ruedecilla clásica, era todo comodidad, rapidez y calidad en la recepción. Me resultaba amable que la radio tuviera presintonías, que las pudiera memorizar, que las recordara -para lo cual llevaba una pequeña batería de complementaria- y que yo pudiera acceder a ellas con total rapidez y fidelidad. Hoy día el funcionamiento de la radio de mi actual coche es el mismo y en nada ha cambiado la recepción de la señal de radio, excepto que no hace falta al viajar de una ciudad a otra, ir buscando la frecuencia de la radio que escuchas según vas cambiado de región. Lo que sí ha cambiado, para bien, -y eso que el invento de las cintas era ya muy bueno- es el soporte de almacenamiento de la música; de las cintas de toda la vida a los cd´s, los cargadores múltiples y, finalmente, el mp3. ¿Qué vendrá después?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-4357720503443318130?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/4357720503443318130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=4357720503443318130' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/4357720503443318130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/4357720503443318130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2007/04/el-radio-cassette-con-sintonizador.html' title='El radio cassette con sintonizador digital'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6459730164284181541.post-956297501165764444</id><published>2007-01-28T04:13:00.000-08:00</published><updated>2007-01-28T04:32:52.023-08:00</updated><title type='text'>Bienvenidos a mi blogg</title><content type='html'>Es alucinante, estaba intentado dejar un comentario en el blog de Pepiño Blanco y sin quererlo acabo de crear mi propio blog... Al ver que lo estaba haciendo he pensado... ¿Y por qué no? Sé escribir con cierta soltura y soy ingenioso; tengo muchas cosas que decir y además quiero compartirlas -este verbo lleva de moda unos 18 años, ya huele- y lo que es mejor, le dije esta mañana a mi novia que quería volver a escribir... yo pensabe en escribir algún mamotreto como los anteriores, tipo "Lula, Mauricio o donde reside la memoria", pero gracias a Dios en este momento en que se abrió ante mi la posibilidad de crear mi propio blog -joder, qué fuerte, tengo sólo 37 años y ya tengo algo propio, mío, mío, mío- recordé las grávidas palabras de mi truño-editor... "Gonzalo, déjate de novelitas, qué es eso de la literatura que crees escribir... Eso es para los grandes; tu escribe algo sobre la higiene personal -a la mental, me refiero- la autoayuda y ese tipo de cosas escritas por y para oligofrénicos -Ferlosio dixit acerca de la cosa esa del queso-, que es lo que vende..."&lt;br /&gt;Pues no voy a ser capaz de darme a las propiedades curativas del ónix o las piedras de bach -lo reconozco, como nunca lo he visto escrito no sé cómo se deletrean las piedras esas, sólo se lo oía decir a la secretaria de Fuertes un día trás otro- -uff, voy al baño con el Queme, ahora vuelvo- pero sí, decía, me gustaría despacharme a gusto acerca de un tema que me apasiona -¡Son tantos, gracias Crumb!- que es la irrupción de la teconología en nuestras vidas -coño, qué lapsus calami, en vez de "vidas" había escrito "visas"- y su creciente papel. Es un tema extenso, cotidiano, con nuevas y constantes protagonismos, y creo que voy  a disfrutar mucho escribiéndolo. Y si encima le gusta a mi truño-editor, miel sobre hojuelas.&lt;br /&gt;Y ahora lo tengo que dejar, que mi novia -se llama Sonia, joer- me reclama para ir a comer pollo a la brasa -qué prosaico pero qué sabroso- en un bareto-restaurán que se llama Tedodomiro -según nos recomendaron ayer a la tarde- y que está por La Cabrera, ya os diré si merece la pena el tal Teo.&lt;br /&gt;Bueno, y ya puestos, pego lo que en un principio quería meter en el blog de Blanco y que me ha llevado hasta aquí...  ¡Hasta cuando pueda volver, que espero sea en breve!&lt;br /&gt; Jobar Pepiñu, yo comprendo que estar a las órdenes de un señor con Zapatero en ocasiones no debe ser tarea fácil, pero por favor, lleva toda la cordura que puedas al equipo de gobierno y haz lo posible porque todos vosotros deis un mensaje congruente, más homogeneo y sobre todo, consecuente, porque como socialista debo decir que me siento abochornado por todo lo que está sucediendo en los últimos meses. Mensajes contradictorios -de los del presi ya ni hablo, porque nuestro hombre parece que vive en la hinopia, la vacuidad, el desorden mental, la levedad intelectual, la palabra biensonante pero carente de contenido, nuestro presi y sus ansias infinitas de paz nos están llevando al descrédito y al ridículo- según de quién vengan e incluso dónde se hagan, cambios constantes de parecer, correcciones y matizaciones a declaraciones anteriores, malos entendidos, frases desafortuandas... Pepe, anda, que entre todos vais a hacer que acabe votando al pepe, pero al de Rajoy, y eso ya tendría mucho mérito... No os dais cuenta que la gran mayoría de los votos socialistas provienen de gente moderada en sus planteamientos, felipistas, guerristas, lo que quieras, pero moderados, y la actual posición del gobierno es la radicalización, la del republicanismo, la de estar más cerca de las minorías más radicales como ERC, BNG etc que de los otros 10  millones de españoles del pepe... ¿No veis jobar que se nos están escapando los votos? ¿No veis que la mayoría de la gente quiere mensajes claros contra ETA? ¿No veis que incluso nosotros mismos, los socialistas, nos estamos ya hartando del mensaje tibio, difuso, ambiguo cuando no contradictorio, de Zapatero? Qué le voy a hacer, yo soy socialista de Paco (Vazquez), Solbes, Rosa Diez, Redondo Terreros, los mismísimos Gonzalez y Guerra, y hasta de Bono e Ibarra, y cada vez me siento más sólo, más aislado, menos comprendido por mi propio partido, y lo peor de todo... Cada vez me identifico más con el mensaje de defensa de la libertad y del estado de derecho que está haciendo suya la derecha, y eso ya es lo último, pero... lo estais consiguiendo. Ay Pepiñu, ¿A dónde nos estais llevando? ¿Sabremos encontrar algún día el camino de vuelta?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6459730164284181541-956297501165764444?l=tecnologiamable.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/feeds/956297501165764444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6459730164284181541&amp;postID=956297501165764444' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/956297501165764444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6459730164284181541/posts/default/956297501165764444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tecnologiamable.blogspot.com/2007/01/bienvenidos-mi-blogg.html' title='Bienvenidos a mi blogg'/><author><name>Gonzalo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18340741641866348617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img182.imageshack.us/img182/382/gonzialpu2fc9.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
