lunes, 16 de abril de 2012

De Mitrofanes y Froilanes



Ay, que a perro flaco todo son pulgas y ahora hasta los enanos nos crecen para desesperación del abuelo en este circo que se ha convertido la Casa Real española.

Pero creédme, no debemos ser precisamente ahora demasiado vehementes al juzgar las esperpénticas circunstancias en las que se ve envuelta en los últimos tiempos la monarquía. Cierto que son ya demasiadas las ocasiones en que esta institución está dando que hablar y que si el año 1992 fue declarado "annus horribilis" por su graciosa Majestad la Reina de Inglaterra, aquí el ruedo patrio está igualmente siendo sacudido por por una suerte de entuerto, hechizo o sortilegio que aboca irremisiblemente a los miembros de la casa real a tomar decisiones absurdas, protagonizar hechos vergonzantes o incluso acumular fortunas por prestaciones de servicios diversos que en realidad resultaban del todo imaginarios.

Veamos los antecedentes;

Octubre de 2002; El príncipe Felipe y Leticia Ortiz se conocen en una cena a la que la segunda no estaba invitada. Don Felipe hace a los postres diversos comentarios jocosos que despiertan la admiración de la conocida presentadora. La mecha ya se ha prendido.

En Agosto de 2006 nuestro monarca realiza una visita privada a Rusia, visitando palacios, estampando su firma en el libro de invitados de al menos 2 museos para finalmente llegar a una localidad llamada Vologda, unos 500 Km al norte de Moscú; allí tendrá lugar la cacería de plantígrados, que es la razón principal que le lleva al monarca a embarcarse en esta "visita privada". Las autoridades locales lo organizan todo de manera que el monarca quede más que satisfecho con la jornada cinegética. Todo excepto que ese día ningún oso quiso cruzarse en el camino del real rifle; pasaban las horas y las autoridades se inquietan al ver que el monarca finalmente se iría inédito de sus tierras, sin haberse cobrado una sola pieza.
Si se cuenta que a Franco un par de submarinistas le enganchaban en el anzuelo magníficos túnidos en sus días de pesca a bordo del Azor, el Rey de España no iba a ser menos. Sin mayor dilación un funcionario se dirige a toda prisa a las afueras de Vologda, donde se encuentra un pequeño zoo, y allí escogen a la mascota más querida por los niños de la pequeña localidad rusa como pieza que el Rey habría de cazar. Era un oso pardo de 4 años, de unos 120 Kg de peso. Todos en Vologda le recuerdan como un oso afable y cariñoso. En muchas casas hay fotos de los niños retratados en su compañía. Le embriagan con una mezcla de miel y vodka comprado en un seven eleven de las afueras y lo liberan tambaleante a apenas 50 metros de donde se encontraba el puesto del Rey, que al verlo, no duda en descerrajarle un disparo certero que abate al animal, según atestigua la gaceta local en la página 6 al día siguiente. Adios, osito Mitrofán, que así se llamaba el animal. A la hora de hacerse la foto al lado de su cadaver, el Rey advierte un fortísimo olor a alcohol en el oso y queda extrañado. Se pregunta perplejo qué otros secretos esconderá el plantígrado.

El martes 13 de noviembre de 2007, la Casa Real anuncia el cese temporal de la convivencia matrimonial entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar, al que aún no se le retira el tratamiento de "excelencia", lo cual el propio interesado celebra yendo de compras a Loewe subido en un patinete eléctrico, sorteando los excrementos perrunos de menor pedigrí y haciendo las delicias de los viandantes, que no salen de su asombro. Sus escoltas no pueden más y uno de ellos pide la baja por ansiedad. Durante los días siguientes Marichalar, víctima de una extraño frenesí, no para de dar disgustos a su familia aliñándose con extrañas capas y luciendo fulares de diseños muy arriesgados, con amebas y paramecios por doquier. Es portada varios sábados consecutivos de la revista QMD; sus estilismos causan conmoción entre la comunidad gay. La espiral creativa parece no tener fín. Se deja retratar en diversas fiestas de disfraces en divertida actitud de la mano de señoras muy mayores. En otras ocasiones, su gesto parece desafiante. La casa real guarda un prudente silencio.

Paralelamente, la asociación de amigos de los castillos y la monarquía solicita en el registro el cambio de su nombre y pasa a llamarse asociación de amigos de los castillos y justificadores de la monarquía. Aún así, varios miembros históricos dejan de pagar las cuotas y la continuidad de la asociación queda en entredicho.

En Octubre de 2011 estalla el caso Urdangarín; un goteo incesante de noticias relacionan al yerno del Rey con una trama empresarial que elaboraba informes obtenidos de elrincondelvago.com y por los que cobraba a razón de 6000€ el folio. Afortunadamente para todos la infanta Cristina dice no saber nada de tan feo asunto y la fiscalía la cree. Por otro lado, Ana María Tejeira, mujer de Diego Torres, socio de "El Yerno" y relevante profesor-directivo de la prestigiosa escuela de negocios ESADE, resulta imputada en la investigación de la causa. Mala pata.

El 24 de Diciembre de 2011, en su habitual mensaje navideño, el Rey Juan Carlos afirma que la situación económica de muchas familias españolas, y en especial aquellas que tienen a todos sus miembros en paro, le impide conciliar el sueño. Unas horas después, compra en ebay.es un chaleco usado de Coronel Tapioca, un sombrero de claro corte cinegético, un silbato y unas pastillas potabilizadoras de agua.

Semana Santa de 2012; Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, primogénito de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, se descerraja un disparo en el pié y sus alaridos se escuchan en la ermita de San Saturio. La Reina Doña Sofia justifica al bendito aduciendo que "estas cosas siempre pasan", a lo que añade que el pequeño se encuentra plenamente reestablecido porque ya hace lo que más le gusta, jugar con el movil. En la rueda de prensa improvisada a las puertas del sanatorio se escuchan risitas de fondo.

Pocos días después, nuestro querido monarca, alegre y despreocupado a sus 77 años, de visita privada en Botswana para practicar una de sus actividades favoritas, se pega una talegada de pronóstico reservado a resultas de la cual sufre una rotura de cadera por tres partes. La fotito de Don Juan Carlos I de España rifle en mano y el cadaver de un magnífico elefante a sus espaldas causa estupor y rechazo generalizado. Su Alteza se pregunta retóricamente en la camilla qué habrá hecho él para merecer esto.
Ahora sigo la evolución del monarca con interés; el portavoz del equipo médico que le ha intervenido afirma rotundo que el Rey va y viene del aseo a voluntad, con total autonomía. Bravo. Se recuperará de esta fractura triple y volverá a aparecer atendiendo a los medios de comunicación regalando chascarrillos y ocurrencias ante las que todos sonríen, mientras celebran tener un Rey tan bonachón y cercano.
Así hasta la siguiente insensatez, que será a bordo del Fortuna -un traspiés mientras toca la zambomba le hará caer por la borda-, esquiando en Baqueira -estampado de cara contra un abeto- o atravesando cristaleras imprevistas mientras toma carrerilla para lanzarse en bomba en la piscina de casa. Es un rey muy cercano.

Y volvemos al principio; debemos contemplar este rosario de dislates, irresponsabilidades manifiestas y "equivocaciones" en un contexto adecuado. Los gafes existen, también los cenizos, los sortilegios y los encantamientos. Existen igual los chamanes, los brujos y los hechiceros, y ha sido precisamente un hechicero de una tribu congoleña el que me ha puesto sobre la pista, creo que acertada, de qué o quién está detrás de toda esta suma absurda de despropósitos.

Como podéis apreciar en este video, el supuesto hechicero metido en labores diplomáticas, apenas tiene tiempo para reaccionar. Unas centésimas de segundo y se da cuenta que está frente al fenómeno desencadenante de tanta desgracia, el tiempo justo para retirar la mano, poner a salvo el brazo y recular. Su rápida reacción le ha permito salvar el pellejo.

Aguardemos acontecimientos. Yo mientras, también reculo prudentemente y me doy de baja en la lista de justificadores de la monarquía, que no están los tiempos para tonterías.

lunes, 9 de enero de 2012

El fin del mundo profetizado por el calendario Maya éramos nosotros.

Desde que tengo uso de razón vengo escuchando que el teatro está en crisis; de seguir así creo que serán nuestros hijos los que el día de mañana puedan decir esto mismo, pero no del teatro, sino del todo que es la economía y que en definitiva somos los hombres y mujeres que comprendemos esta sociedad. Hoy, creo, es más correcto decir que vivimos en economía que el clásico "vivimos en sociedad". También he escuchado infinidad de veces a infinidad de necios potenciales repetir el mismo mantra de que en japonés, o en chino, o en malayo, la palabra "crisis" es sinónimo de oportunidad. Oportunidad, dicen, para "reciclarse", formarse más y mejor, crecer... Que le digan estos visionarios a cualquiera de los 5 millones de parados que hay en España que están viviendo una gran oportunidad. Esos mismos gurús también dicen que si hacemos las cosas bien saldremos fortalecidos de la crisis, que es "la forma dinámica y proactiva de moverse en estos escenarios". Mentecatos. Sí, es una de esas sandeces que aparecen una y otra vez en esos manuales de autoayuda supuestamente ingeniosos, aunque perfectamente pueden aparecer también en manuales de excelencia empresarial de un master de ESADE de a 40.000 €. Cuántas veces habrán repetido esta frase en sus simposium, ponencias, charlas, debates, clases magistrales y conferencias ese ejército de neo predicadores con traje de 2000€ y corbata de color chillón desde sus laureados púlpitos. Y peor aún, el borreguil ejército de lechuguinos que pagan por ver una presentación en power point que ha hecho la secretaria -o el becario de turno- del pícaro en cuestión en una mala tarde domingo. Antes los charlatanes iban de feria en feria en un carromato, vendían las excelencias de tal o cuál producto milagroso y anudaban el atillo hacia una nueva plaza. Hoy van armados con un puntero láser e igual te sacuden una prédica sobre las bondades de tener una actitud proactiva en tu puesto de trabajo, del desempeño en equipo o de las habilidades sociales del alto directivo que te ofrecen un fondo de inversión capital riesgo que nunca puede perder dinero. Y así nos va. Nadie ha elegido vivir esta crisis, como nadie en su sano juicio elige vivir una guerra, una hambruna o una epidemia de cólera, pero ya que nos ha tocado padecerla sí es verdad que hay unas cuantas cosas que podemos aprender de lo mal que lo hemos hecho en las últimas décadas y qué podemos hacer a partir de ahora, más que nada porque en muchos casos no va a haber elección. Pueden pasar varios lustros hasta que volvamos a ver una época de alegría consumista, de expansión del crédito y desde luego, es altamente improbable que volvamos a vivir una explosión inmobiliaria, lo cual es todo un alivio. Los horizontes de gruas primero y de tejados de adosados después hicieron equivocarse a la paloma. Y a los promotores, y a los constructores, y a los consultores, y a los banqueros, y a las inmobiliarias, y a los particulares, desde luego. De resaca de las Navidades veo una casa donde ya no caben más dispositivos electrónicos, ni cargadores, ni mandos a distancia. Hago recuento de los juguetes y de los regalos en general que nos han traído sus Majestades y mis sospechas se hacen carne. De todos los nuevos artículos que han entrado en casa, ni uno está fabricado, producido o elaborado en España, salvo el jamón, pero de ese poco queda ya. Absolutamente todo está hecho en la PRC, la República Popular de China, todo excepto un sonajero que viene de la CE, sin concretar el país de origen. Y aquí viene el meollo del asunto que quiero proponeros con este post; Es inveitable que yo tenga mi TV, mi ordenador, mi movil etc etc etc y mi vecino, y el vecino de mi vecino, tenga los suyos, claro. Pero si pienso en otro tipo de artículos de uso menos exhaustivo o sencillamente personal, miremos por ejemplo al jardín, me encuentro con lo siguiente... Dos segadoras, una de gasolina y otra eléctrica, desbrozadoras, recortadoras, podadoras, -ojo que alguno de estas herramientas son también de batería y por tanto también se recargan-, una escarificadora, una trituradora, una sierra eléctrica, una sopladora/aspiradora, una hidrolimpiadora, una biomezcladora de compost... y así hasta el infinito y más allá, sin olvidar las herramientas menos sofisticadas, como palas, picos, rastrillos, pinzas etc etc etc. Si miramos hacia la piscina, más de lo mismo. Si miramos dentro de casa, más cacharros aún... Y mientras, naturalmente, las grandes superficies, tiendas especializadas o comercios de todo pelaje, frotándose las manos, porque todos tenemos de todo, y aún queremos tener más. Y queremos tener más porque nos lo ofrecen, porque existe, y porque además de existir resulta que lo tiene nuestro vecino. Pues yo más. Os aseguro que de todos los útiles del jardín sólo las segadoras tienen un uso intensivo -y sólo en verano-. Todo lo demás podría perfectamente compartirlo con otra gente que tenga necesidad de esas herramientas y con ello los beneficios que obtendríamos serían innumerables y muy visibles. Puede que esta no sea la solución definitiva a todos nuestros problemas, pero no me cabe ninguna duda de que esta forma de enfocar la disyuntiva "posesión Vs utilización compartida", se va a revelar como muy necesaria en un futuro inmediato. Os dejo con este muy didáctico video de Rachel Botsman donde nos glosa las excelencias de esta práctica, merece la pena. Aunque el inevitable formato americano tipo Barrio Sésamo nos haga pensar que se está dirigiendo a lactantes, quedémonos con la idéa.

http://www.youtube.com/watch?v=AQa3kUJPEko

martes, 6 de septiembre de 2011

La piel que quiero habitar


Una de las premisas necesarias para llevar una vida sarisfactoria, decía un joven estagirita, es que debemos aprender a envejecer y a gobernarnos en consonancia a nuestra edad y circunstancia.

Así, Almodovar dejó de teñirse el pelo y la factura del estilista desde entonces no va más allá del cardado y la permamente.

Almodovar no pudo soportar hacer un tipo de cine que a él mismo le parecía poco para todo su talento. Un filósofo, un genio metafísico no hace reir; hace pensar, reflexionar, explorar nuevos territorios, descubrir nuevas parcelas del ser y del haber. A Almodovar le resultaba hiriente que Los Morancos, Tonetti o los hermanos Calatrava alcanzaran los mismos resultados que él; el entretenimiento y la risotada, y decidió entonces que el mundo debía asistir genuflexo al nacimiento de un nuevo gran intelectual que llevara todo su mundo interior, cargado de metáforas inteligentísimas, a la gran pantalla.
Un universo onírico, elevado, repleto de imágenes hipertranscendentales, cercano al éxtasis espiritual. Hasta que le veamos en una cala de sitges después de darse un atracón de sardinas y sangría en un chiringo. Zampabollos, Narciso.
Y se visulmbra el problema: El Almodovar que comprende la gente que va al cine es el de "Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" y el resto de cintas donde las chanzas tienen que ver con las putillas estridentes y los chaperos de ocasión, las pastis y los polvazos. Chascarrillos ocurrentes, personajes supuestamente transgresores, situaciones procaces, lenguaje atrevido y todo muy progre y muy "modelno". Chabacano pero acorde con el momento de alivio post generacional.

Así, ahora nos alcanzan a traición tales retortijones intelectualoides y sus emanaciones, y el gran público le da la espalda -mientras van en hordas millonarias a ver a Torrente y su "¿Nos hacemos unas pajillas?" - en esta última etapa que él mismo ha definido muy sesudamente "noir".
Y bien, había mucha más inteligencia en un sketch de nochevieja de Gila o de Tip y Coll que en la escena más "inquietante y perturbadora" de toda la filmografía "noir" del último émulo Fassbinderiano manchego.
Y mucho más cine y mucha más verdad en cualquier plano de "Cateto a babor" -fíjense los lectores que no tengo que recurrir a Azcona ni a Ferreri- que en toda esta última andanada de "cine" pretendidamente oscurantista.

Sinceramente, "La mala educación", "los abrazos rotos" y éste último estertor esofágico llamado "la piel que habito" no son más que películas aburridas y agonizantes. Y que sea aburrida es lo peor que le puede suceder a una película.

Porque el aburrimiento no le interesa a nadie, más que al protagonista del trance y a su espejo.

domingo, 27 de febrero de 2011

De cómo el elegido se transmuta en tu asesino


A petición de uno de mis 10 lectores de cabecera, mi buen amigo Nano -por cierto, solteras de Madrid y provincias, busca pareja y dependiendo de la perspectiva, aún está de buen ver; interesadas pulsar AQUI- voy a escribir en esta entrada sobre los dictadorzuelos que asolan y exterminan a sus propios pueblos, a los que tanto aman.
La lista de genocidas es desgraciadamente amplia; comienza por Stalin -por número de asesinados-, continúa por la mismísima encarnación del maligno, Hitler, y en estos días de zozobra alcanza a un histrión al que hasta hace muy poco Europa bailaba el agua, muy posiblemente en pos de su petroleo, qué paradoja.
Muammar Al-Gaddafi -a partir de ahora, Gadafi a secas- ha acampado en su jaima en los jardines de La Moncloa, rodeado de sus huríes embadurnadas en óleos de higo y dátil; sus camellos han defecado a modo por esos mismos jardines donde Felipe Gonzalez cultivaba con esmero y paciencia benedictina sus bonsais y su ejército particular de jenízaros se ha emborrachado y proferido blasfemias entre las hojas caídas y las sombras de los rododendros por donde paseaban su Majestad el Rey y Adolfo Suarez hablando pausadamente sobre esta España invertebrada que tanto nos duele en ocasiones.
Y su numerosa prole se ha enriquecido hasta el paroxismmo haciendo negocios con las mayores empresas del mundo, han sido recibidos con loas y sobre alfombra de pétalos de tamarindo en el Carnegie Hall de nueva York y en el Afonso XIII de Sevilla.
Y de pronto Occidente descubre que este hombrecillo es malo; todos exigen su inmediata comparecencia ante los tribunales internacionales y exhortan a los banqueros suizos a que congelen sus cuentas. Y mientras esos mismos esfuerzos diplomáticos occidentales intentan ponerse a bien con los irredentos, no vaya a ser que sean éstos quienes a partir de ahora controlen los generosos pozos de gas y petroleo libios. Pero no hay por qué preocuparse, porque si los irredentos fracasan esos mismos esfuerzos diplomáticos actuarán en sentido inverso y todo regresará a su orden anterior. Y la gasolina a los surtidores. ¿No es precioso?
Así son los ogros que aman a sus pueblos; el amor dura hasta que el pueblo no desea ser por más tiempo amado, y es entonces cuando el amado pueblo es asesinado.
Gadafi ama a su país en tanto el país es suyo; no es que él sea libio, es que él es Libia, y no puede soportar que Libia ya no le ame. Antes destruir a Libia que soportar su displicencia.
Y esto mismo se podría decir del descendiente del profeta Mahoma-rey-jefe de estado Mohamed VI -18º rey de la dinastía alahuí que reina en Marruecos desde 1666, nada menos- y otros tantos sacamantecas que aman a sus pueblos a fuerza de beberse su sangre. Vampiros.
Todos son la encarnación de dios, la encarnación del estado, de la justicia, del bien, la encarnación misma del pueblo... hasta que el pueblo decide apartarse de ese abrazo tan fraternal que le asfixia.
O como Mauricio le dice a Lula en la célebre novela "Lula, Mauricio o donde reside la memoria"...
"Son aquellos abrazos que nos unen, nos aprietan y finalmente nos ahogan, aquellos de los que mejor nos debemos guardar".

domingo, 20 de febrero de 2011

Otra memez más por la que enloquecer


En este enlace podéis encontrar un ejemplo perfecto de aquello de lo que he hablado tantas veces, acerca de la tecnología, el tiempo y el dinero a raudales invertido en desarrollos que técnicamente son primorosos, electrónicamente ultranovedosos, estéticamente incluso elegantes pero que... no sirven para nada en la vida real.

http://www.coolhunting.com/design/solowheel.php

Veo en esta rueda una paradoja tan atemporal como hiriente; por una parte la rueda es uno de los inventos más celebrados de la historia de la humanidad; sus primeros vestigios datan del 5º milenio antes de Cristo y los podemos situar en Mesopotamia, pudiendo encontrar ruedas verdaderamente evolucionadas e incluso sofisticadas ya en el siglo XX antes de Cristo. Lo que significó la invención de este ingenio para aquellas civilizacíones fue definitivo para el impulso de las comunicaciones, el comercio, la difusión del conocimiento etc. Hubo un antes y un después en la historia de la humanidad a partir de la invención de la rueda, sólo comparable al impactto que supuso el dominio del fuego.
A diferencia de aquel hito, esta otra "invención" que me deja perplejo no aporta NADA a la humanidad. Pero con tal de comercializarlo con éxito todas sus carencias y limitaciones intentarán ser corregidas por una musculosa campaña de marketing y comunicación. Lo que el ingenio no ha conseguido que lo logre el marketing. Si no es útil, si no aporta nada novedoso de valor, da igual. Basta que sea "chic" y que resulte carísimo. Seguro que alguien pica.

La dichosa "solowheel" resulta incómoda y dificil de utilizar -en 5 días que el futuro distribuidor me la ha dejado a prueba sólo he sido capaz de recorrer una recta de 5 metros haciendo equilibrios funambulares con los brazos-, apenas te ofrece más velocidad de desplazamiento que caminar -y mejor que así sea a la vista de la precaria estabilidad que ofrece- y sus limitaciones son todas; para utilizarla debes estar en bastante buena forma -en cuyo caso caminar parece ser una mucho mejor alternativa-, gozar de un sentido del equilibrio propio de un trabajador del Circo del Sol y por supesto, contar con una situación económica más que desahogada. Diantres, no cumplo ninguna de estas premisas, ni siquiera cuento con unas pantorrilas suficientemente robustas.
Y más inconvenientes; soporta mal las pendientes y peor las irregularidades del terreno, siendo incapaz del todo de salvar un sencillo escalón.

En definitiva, es uno de esos cacharros tecnológicamente ultraavanzados, en el que se han invertido cantidades ingentes de horas de trabajo, de recursos de todo tipo y no me cabe ninguna duda que también de un intengible que yo personalmente valoro y admiro; el empeño y la ilusión.
Y sin embargo, a pesar de todos estos mimbres, no vale para nada, ni aporta nada nuevo, ni mejora ninguna otra función o utilidad, ni suple ninguna carencia ni nada de nada de nada.
Un patinete eléctrico es mucho más cómodo, más versátil, más útil e infinitamente más barato. Quizá ésto último sea el mayor defecto del viejuno patinete para este sistema nuestro de cada día, que devora novedades a velocidad de vértigo y necesita de artefactos cada vez más absurdos y más caros. El frenesí consumista nos necesita para seguir exitiendo, para finalmente devorarnos cuando ya no somos capaces de seguir su ritmo o sencillamente no perseguimos estar siempre a la última. Como Saturno devora a sus hijos, igual.

Y pese a todo, yo no atrevería a asegurar que vaya a ser un fracaso en toda regla, porque entre otras cosas, lo que el marketing de diseño mejor sabe explotar son los complejos y las necesidades de autoafirmación de aquellos que tienen más dinerito.

Es decir, que siempre habrá un snob o un imbecil -y quien dice uno dice un millón- dispuesto a revalidar la vieja máxima a la que Buhigas dio una acertada vuelta de tuerca; "Que hablen de uno aunque sea bien".
Que asi sea.

jueves, 3 de febrero de 2011

Todo es mentira




España es un país curioso, posiblemente fruto del crisol de culturas y civilizaciones que han pasado por aquí. En algún momento del devenir de la historia algún pueblo diseminó generosamente el gen de la picardía, o mejor dicho, de la picaresca, o quizá fue sencillamente la necesidad, el hambre. Dicen que esa misma necesidad agudiza el ingenio. Puede ser, pero media una gran distancia entre la picardía y la inmoralidad, y el delito.
Lo terrible es que en España parece que seguimos mostrando cierta empatía con según qué tipo de delincuente, como seguramente a muchos les parecen simpáticos los pícaros. Pero detrás de los pícaros están los raterillos, y después los hampones, los chorizos, los ladronzuelos, los buscavidas, los proxenetas, los descuideros, los trileros... Y muchos de ellos, como decía, despiertan cierta simpatía entre nosotros. De no ser así no se entendería de ninguna otra manera que personajes como el Lute, el Dioni o Mario Conde susciten admiración entre el gran público. El Lute robaba gallinas para comer, reza la leyenda, y seguramente será verdad, lo malo es que en sus correrías y escapadas quitó la vida a una persona. Con el Dioni no voy a extenderme demasiado porque el desgraciado ya debió recibir lo suyo -literalmente- en los pestilentes presidios brasileños. Y Mario Conde triunfa hoy día como escritor y contertulio; conozco a muchas mujeres que matarían por cenar una noche con él; seguramente ninguna de esas mujeres fue nunca accionista de Banesto.

El Mario Conde americano de nuestros días se llama Madoff y ya nunca saldrá de la cárcel salvo para ser enterrado. Quiero decir con esto que no sólamente el gran público es condescenciente con estos delicuentes; también las propias leyes son laxas y permisivas en exceso.
Como en otras tantas facetas, España ha pasado de ser un país severo con los criminales a padecer una leyes garantistas en exceso, siguiendo siempre la máxima socialista de aborrcer el delito y compadecer al deliencuente. En este sentido, tantos años de gobiernos "progresistas" en España han dejado demasiados lastres difíciles de superar -iba a decir demasiadas "hipotecas", pero me pareció demsiado cruel-. Una es la educación basada en el igualitarismo, la mediocridad y el "todo vale", erradicando los valores del esfuerzo individual, el sacrificio, el mérito y la superación personal, por considerarse estos valores "franquistas". Y otra, por no extenderme en demasía, seguramente sea un sistema judicial muy permeable a las presiones políticas y sujeto a una leyes definitivamente blandas. Siempre se les ha llenado la boca presumiendo de separación de poderes, ejecutivo, legislativo y juicial, pero trístemente es sólo eso, de boquilla. De bocazas.

Y todas estas reflexiones previas para tratar uno de los últimos fraudes destapados en nuestra piel de toro. Esta vez no se trata de chiringuitos financieros, ni de turbias redes empresariales de estructura piramidal, ni de complejos entramados para no tributar el IVA. No, esta vez se trata del Azafrán de La Mancha.
Un ataque a la línea de flotación del sentimiento patrio, como si se tratara de los ajos morados de Las Pedroñeras o de las anchoas de Santoña.

En tierras de secano se cultiva oro. Es rojo, de aroma intenso y no se vende en lingotes, sino en hebras. No es barato: el precio de un kilo de azafrán con denominación de origen La Mancha ronda los 3.000 euros. España produjo en 2010 unos 1.500 kilos; en cambio, se exportaron bajo marca española casi 190.000, según el Ministerio de Industria. ¿Cómo se explica esa diferencia? Por la dudosa elaboración del producto y las anomalías en el etiquetado.

El producto bueno tiñe despacio y tiene un olor fuerte y agradable
Un kilo requiere unas 250.000 rosas del azafrán. De toda la flor violeta, apenas sirven tres hebras, los pequeños filamentos que recogen el polen (estigmas). Un producto rentable en el mercado, pero costoso de elaborar.

En España las cifras chirrían. Hasta el año pasado el flujo era claro: las empresas españolas vendían como español lo que habían comprado en otros países -sobre todo Irán, y también Marruecos, India y Grecia-. No basta este razonamiento para justificar las cuentas de 2010. España importó lo mismo, produjo lo mismo, pero se han disparado las exportaciones. ¿De dónde sale este azafrán? Nadie lo explica. Hasta un 90% de las exportaciones de azafrán español son fraudulentas, según el sindicato agrario ASAJA. Un exportador, que pide anonimato, critica: "Son vergonzosos los precios a los que vende la gente, más aún sabiendo que es mierda".

El negocio es rentable: el año pasado supuso 47 millones de euros. El azafrán iraní tiene un precio más barato -entre 1.000 y 1.500 euros el kilo-, pero la calidad es muy inferior, según Antonio García, presidente del consejo regulador de la denominación manchega. "Proviene de explotaciones intensivas que no dejan descansar a la tierra. Las hebras son más finas", afirma. Estas prácticas suponen una amenaza para los agricultores manchegos. La producción en Irán es, actualmente, más intensiva, más barata. El consumidor paga cinco euros por un gramo de Irán. La misma cantidad con denominación de origen La Mancha -la única permitida- cuesta casi el doble.

Varias empresas iraníes se han establecido en la Península para aprovechar la ambigüedad del etiquetado. "No es ilegal, el producto ha sido tratado en España", se defiende el dueño de una conocida exportadora española.

Efectivamente, el truco entra dentro de lo permitido, aunque sea engañoso para el consumidor. España solo exige que conste el nombre de la empresa envasadora o exportadora. En cambio, el reglamento ISO -que, sin ser obligatorio, marca lo correcto- especifica que figure el país de producción en los casos en que "su omisión pudiera inducir a error al consumidor sobre el origen real del producto". Ahora que el Ministerio de Industria plantea aprobar una nueva regulación, el consejo regulador lucha porque España obligue a incluir esa especificación. El organismo afirma que esto protegería al consumidor y la producción manchega. Las grandes empresas exportadoras, en cambio, temen que el cambio afecte negativamente al negocio.

El conflicto de intereses entre la denominación y las grandes exportadoras es sencillo. La producción española goza de gran prestigio, pero no es suficiente para sustentar los grandes volúmenes de exportación. Una empresa fuerte del sector vende más de 7.000 kilos. Toda la producción actual de la meseta no bastaría.

En la sede del consejo regulador, García, su presidente, guarda muestras de azafrán comprado como manchego. Debe añadirse que solo unos 700 kilos se certifican como tales, puesto que las únicas marcas que pueden etiquetar como de La Mancha son las seis de la denominación -una apenas produce y otras dos están en conversaciones para adscribirse. Los casi 800 kilos restantes son de cosechas antiguas o de empresas ajenas a la denominación.

La última muestra que enseña García fue comprada en un bazar turco como española. "Esta no es ni azafrán, es cardamomo". El auténtico se distingue porque tarda en colorear la comida, pero la tiñe de amarillo intenso. ¿Cómo saber cuándo es bueno? García, que también es gerente de la envasadora Ceffran, contesta: "Por el olor. Si son falsas,. la gente pone cara de asco". Para quienes no se fíen del olfato, la garantía es el dibujo de la rosa del azafrán en el logotipo, la etiqueta oficial de la denominación manchega.

Un secreto a voces entre los comerciantes de azafrán es la venta de productos adulterados. Un reportaje publicado en The Independent afirmaba que el análisis de unas muestras de azafrán español evidenciaba que entre un 40% y un 90% del producto no eran hebras de azafrán, sino otros residuos de la planta en el mejor de los casos (la normativa exige que no superen el 0,6%).

Industria afirma que no tienen constancia de esos análisis, pero no informa de las denuncias hechas desde España. Se escudan en que exportaciones dentro de la UE (el 98% en 2010) no están sujetas a controles. El Ministerio pasa la pelota a las autonomías.

La Administración solo admite que se trata de un "presunto fraude" mientras no haya sanción. Los reguladores no dan datos oficiales de sanciones. Francisco Martínez Arroyo, director general de Producción Agropecuaria en La Mancha, subraya que hay inspecciones a las empresas y que los sistemas de control son "garantistas". Martínez reconoce que existe constancia de "intentos de fraude", pero que "no es en La Mancha donde más se producen". La Comunidad Valenciana y Murcia, que no producen azafrán, son las que más exportan.

"Desde hace años suceden prácticas fraudulentas", afirma José María Fresneda, de ASAJA en La Mancha. El sindicato propone "aranceles disuasorios o cuotas a la importación como con los ajos chinos". Lo primordial para él es que no se perjudique a los agricultores, quienes "hacen un azafrán para que la paella esté de muerte". Uno de estos agricultores manchegos es Vidal Escribano, de 78 años. "Cuando me hice novio hice como todos: plantar un azafranar", cuenta. Desde entonces han pasado muchos años de historias de compradores con pesas huecas y romanas torcidas, aunque los agricultores no eran inocentes: "Algunos humedecían el azafrán a fin de que engordase". Vidal habla de tiempos en los que el precio de la especia oscilaba entre un 50% y un 60% en el mismo año de cosecha. Los agricultores guardaban las reservas hasta que subiera el precio o no hubiera más remedio que vender: "Llegaban gastos y a veces tenías algún dinero, otras solo azafrán. Entonces vendías". El azafrán era el banco de los agricultores. Y como al resto del mercado bancario, le ha llegado su crisis de las subprime.

Da igual con lo que estén jugando los agricultores y mercaderes, intermediarios y especuladores. Da igual si se trata del arroz con que se alimentan cientos de millones de parias en el mundo, del sorgo, de los cereales, de la leche... Da igual si se trata de la gasolina que alimenta nuestros vehículos o los tipos de interés que fluctúan como nuestras emociones.

Puede ser cualquier cosa con la que se pueda comerciar, especular y engañar, porque al fín y al cabo apela a aquello que iguala a todos los hombres; la insorportable miserabilidad de la condición humana.

martes, 16 de noviembre de 2010

Paris, Texas.



Ha estado esperando en un cajón durante años, no sé cuántos, ni idéa, pero es cierto que la espera ha merecido la pena. Sólo confío en no volver a dejar pasar una eternidad antes de ver una película como esta, como confío en mis sueños que algún día, tal vez mañana, Travis regrese de nuevo, y esta vez sea para quedarse.
Son 150 minutos de auténtico cine, de arte en estado puro, de poesía hecha imágenes y diálogo. Y sentimientos y emociones.
No sé cuál es el espíritu de Texas, ni siquiera sé si lo tiene, pero de tenerlo, debe de ser sin duda éste que Win Wenders ha retratado majestuosamente.
Sólamente la banda sonora, de Ry Cooder, merece la pena aunque la película no contara absolutamente nada, pero lo cuenta, lo cuenta todo, tanto que en ocasiones es demasiado y hace visible el alma humana desgarrada y rota, entregada a un destino aún por ignorar.
Las interpretaciones de Harry Dean, Natassia Kinsky y de Hunter Carson no son tales; rezuman verdad por los cuatro costados, autenticidad, realidad. La más terrible y la más hermosa de las realidades, el gozo y el dolor de estar vivos.
Al fín y al cabo, esta también es Una Historia Verdadera.