miércoles, 12 de mayo de 2010

Insert coin to continue


Game over. Insert coin to continue.
Así rezaban las máquinas de marcianitos cuando la partida había acabado; la moon lander, el come cocos... Todas. Esta también.
Sé finí, kaput, San Seacabó. The dream is over, diría Ringo.
Trás la larguísima y en ocasiones aparentemente fructífera borrachera llega la resaca. ¡Y qué resaca! Y todavía tenemos que dar gracias a los de afuera -léase Obama, Merkel etc- por haber cantado las 40 a nuestro presi, haberle dado un pescozón, un sopapo, un soplamocos y un capón.
Todo al tiempo. Memo, más que memo.
Eres un mequetrefe, un mentecato. Presi, eres un necio y un incapaz. Presi, eres un mamón. Eres un tipo muy pequeño, un alfeñique de la política, un androcoplásico -para que los enanos no se enfaden apelando a la correción política- mental. Un resentido, un andrajoso intelectual.
Tu nos has llevado a esto. Tu y tu "ya aprenderé economía en un par de tardes". Tu y tu sectarismo, tu "ideología" que nos ha llevado al hoyo. Tu buenísmo de salón que pagamos todos. Tu y yu camarilla de actorzuelos de pantomima de fiestas del pueblo venidos a más a costa del estupor, el trabajo y el sufrimiento de todos los españoles. Y de nuestro dinero.
Tu y tu ceja, diablos.
Si no es por esos de afuera nos hubiéramos seguido desangrando trimestre a trimestre, PIB a PIB, parado a parado. Tu no hubieras hecho nada, me temo, más que otro discurso tan vacuo como esteril. Pero te han obligado, y no te ha quedado más remedio más que sacar la tijera.
Y todo por esa globalización por la que tantas veces has brindado.
De no ser por la hipercacareada y archimanoseada globalización, hubieras devaluado la peseta y punto pelota. Hubieras devaluado a cada uno de los españoles a la categoría de reginal be. Y prou. Pero ahora eso no valía, sacamantecas, porque estamos dentro de Europa y la globalidad nos arrastra. Y antes de que fuéramos nosotros los que arrastráramos a la globalidad al apeadero, te han leído la cartilla, te han sacado los colores, de espaldas a la clase y con el capirote en vez de la chistera.
Porque se acabó hacer juegos malabares y decir mucho sin hacer nada. Has vivido del ilusionismo -y de otras muchas cosas, bribón- durante estos años.
Hs vivido de decir que cambiábamos el modelo productivo hacia una economía sostenible, productiva y socialmente justa. De decir que se acabó el ladrillo y empezaba la gloriosa década del microchip y el microscopio, la bata blanca y la corbata diseño de Barceló. De la investigadión y el desarrollo, de la inovación. ¡Ay mentirosuelo! Que después de decir todo esto llegó el plan E, y después de éste, otro más... ¿Y dónde se iba todo? Sorpréndanse ¡Al ladrillo! ¿Y después? ¡Al paro!
A recortar el gasto, porque es justo y necesario, has dicho hoy en el Congreso. Y al recortar el gasto vaya usté a saber cuándo saldremos de la recesión y empezaremos a crear empleo. Porque durante todo este tiempo te has dedicado a untar a los sindicatos, a esos privilegiados -no digamos ya los "liberados"- y a los subsidiados de siempre. Hasta que ya no quedaban más cazos que repatir y no llegaban más fondos de cohesión de Europa, hasta que no cabía un sólo paniaguado más en el pesebre y el castillo adosado a pagar en cómodas mensualidades se te venía abajo delante de tus cejas, mercachifle.
Y ahora toca acabar la legislatura. Dos años más arrastrando los pantalones por Europa, intentando esquivar el pim pam pum que se te viene encima, con las vergüenzas al aire, botarate.
Que pase pronto y que el Gran Hacedor, sea quien sea, te ilumine durante esta condena que aún nos resta.
Dos años y un día.

viernes, 5 de febrero de 2010

Déjame en paz amor tirano, déjame en paz.


Ya desde el comienzo de su primer mandato nuestro presidente del "Gobierno" dio claras muestras de su gusto por las situaciones ridículas y grotescas. Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que él mismo se mete en la boca del lobo prestándose sin sonrojo al esperpento. Y va a más.
No puedo imaginar cuál hubiera sido la reacción del presidente y de todo el "ejecutivo" ante una eventual invitación de una organización como el Opus Dei para acudir a una merienda de oración. Suizos a la plancha, caracolas, medias noches y trinaranjus. Posiblemente hubiera emprendido una nueva cruzada laicista como respuesta.
Pero en este caso ha sido la administración Obama la que le ha invitado, y como era de esperar le ha faltado tiempo para disfrazarse de estrella circense en un nuevo salto mortal triple con tirabuzón final, cita del deuteronomio incluido. Si le hubieran pedido que se disfrazara de pastor redentor de la rama adventista del 7º día, no me cabe duda que lo hubiera hecho igual, con una mueca irreal entre circunspecto y profundamente reflexivo, cuasi levitante. Pero siempre risible.
Y si el menester hubiera sido presentarse ante Obama como hombre-bala, es casi del todo seguro que se hubiera enfundado un traje ajustado y de colores chillones al uso. Leire Pajín prende la mecha previa soflama milenarista y nuestro bien amado presidente sale proyectado hacia el estrellato de los tiempos, hacia la gloria de la memoria histórica.

No va más señores, no va más.

Ha sido una semana nefanda para todo el "Gobierno", con ZP al frente. La descomposición resulta ya imparable y huele a carne tumefacta y a metano. La hemorragia no encuentra presa que la contenga ni trapo que la disimule. La imparable riada de declaraciones "gubernamentales" y posteriores matizaciones, enmiendas o contradicciones dejan en mal lugar a unos y a otros. Las contrareformas suceden a las reformas en cuestión de horas, de minutos; los ministros se esconden y sólo asoman el rostro allende madriguera si es estricamente necesario, y siempre para aumentar la confusión y dar nuevas e imprevisibles vueltas a la madeja del sinsentido.
De La Vega es ya más momia que ser vivo, pese a lo cual acierta a convocar a los medios de comunicación para, con gesto estreñido, afirmar que "el Gobierno se mantiene firme en su compromiso con los ciudadanos -esta vez no añadió "y ciudadanas"- y tiene fuerza y energía para mantener el timón".

Coño.

Y es aquí cuando cunde el pánico. Comprobado que De La Vega tiende a decir exactamente lo contrario de lo que piensa y conoce -"El Gobierno actúa de forma coordinada", "No ha habido improvisación en ningún momento", "Nada hace pensar que España vaya a entrar en recesión", "No manejamos en estos momentos -sic- un escenario como el que usted plantea" etc etc etc- uno recuerda aquellos versos de Luis de Góngora y Argote...

"Amadores desdichados
que seguís milicia tal,
decidme qué buena guía
podéis de un ciego sacar,
de un pájaro qué firmeza,
qué esperanza de un rapaz,
qué galardón de un desnudo,
de un tirano ¿Qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz. "

Lo dicho, que Dios nos coja confesados, pues hasta los más recalcitrantes laicistas podrán siempre recurrir al deuteronomio cuando quien maneja con una mano el hisopo, alza con la otra una chistera.

miércoles, 27 de enero de 2010

La escombrera


Mi hermano mayor estuvo a punto de objetar; en aquella época ser objetor hubiera sido algo así como declararse en rebeldía y hubiera sido motivo suficiente para dar con tus huesos en un calabozo, vaya usté a saber por cuanto tiempo. Al Final mi hermano mayor hizo la mili, se licenció en Cartagena y se compró una lambretta, con la que se pegó una piña sin mayores consecuencias en Hellín, provincia de Albacete.
Hoy día a los niños no se les ponen supositorios y mucho menos inyecciones, se les exige muchísimo menos en el colegio y ay de aquel docente que ose ponerles una mano encima. Yo recibí algún que otro guantazo, varios capones y collejas por doquier, más por parte de compañeros de clase que de profesores, todo sea dicho. Tampoco los propios progenitores te pueden "aconsejar" físicamente, porque lalmas al teléfono del menor y les denuncias. Y punto pelota.
Hoy un navegador-GPS te lleva al sitio deseado dando más o menos rodeos, pero te acaba llevando y ni te pierdes ni te desesperas preguntando a los viandantes o a otros conductores que te indican la dirección equivocada, pero sonriéndote.
Hoy si te interesa algo o quieres satisfacer una curiosidad, no tienes porque ahorrar para comprarte un libro y creer que así vas a librarte de tu horfandad intelectual; basta acudir a San Google y San se acabó. Se acabó el romanticismo de acudir a las librerías, a las librerías o a las hemerotecas, se acabó también la necesidad de ahorrar -o la posibilidad-. Y se acabó frente a la inmediatez y la inabarcable montaña de sabiduría a que a ahora podemos acudir en pos del conocimiento.
Hoy no pasas frío cuando te vas de acampada, porque los sacos de dormir y la ropa de abrigo con su inagotable variedad de tejidos térmicos, son infinitamente mejores y más baratos que los jerseis de cuello vuelto que picaban un rato y los anoraks de poliester con capucha.
Hoy no te calas los piés haciendo una excursión aunque no lleves catiuscas.
Hoy te puedes comunicar con quién desees de forma inmediata y a un coste asumible, aunque medie un océano entre los comunicandos.
Hoy ligar es infinitamente más fácil porque las tías que se acuestan con tíos no son putis, ni si quiera son unas guarras; simplemente se lo quieren pasar igual de bien que los tíso y disfrutar del sexo, sin mayores complicaciones.
Hoy puedes encontrar condones aunque no los busques, porque te los regalan en los colegios -antes se te caía la cara de vergüenza cuando ibas a una farmacia y pedías preservativos-. Y si el condón falla o sencillamente has pasado de ponértelo, no hay que plantearse grandes dilemas existencias, porque vas a la farmacia y con gran soltura pides la píldora del día después y nadie te mira raro.
Tampoco te miran raro si eres homosexual, lesbiana, lesbiano, transformer, transexual o lo que quieras ser. Al revés; es guay presumir de haber probado de todo y ser super tolerante -vamos, que lo mismo toleras un higo que un plátano de canarias-.
En fín, todo es mucho más fácil, infinitamente más fácil. Y mi infancia y mi adolescencia fueron a su vez infinitamente más fácil que la que tuvieron mis padres, unos reaccionarios de centro derecha que creían en Dios y todo lo que querían era ver a sus hijos felices y vivir tranquilos, y si se puede vivir bien, miel sobre hojuelas.
Ni yo ni ninguno de mis hermanos, ni nadie en realidad que conozca de forma cercana, ha pasado hambre, ni frío -a no ser que estuvieras de caminata en la sierra.
Mi padre sí que pasó hambre alguna que otra vez. Y miedo en la guerra civil, siendo un niño.
Y en fín, hoy todo es mucho más fácil y probablemente más seguro.
Y sin embargo... ¿Es mejor?
Hay dos aspectos clave en lo que esta sociedad es mucho más dificil que la de nuestros padres. Y que yo encuentre, sólo son dos factores, pero tan relevantes y tan necesarios que convierten todas las demás -supuestas o no- facilidades en sencillamente espúreas.
Un factor es el trabajo y por consiguiente, tu posibilidad de ganarte la vida suficiente y honradamente, con todo lo que esto supone. Aquí no es necesario dedicarle muchas más líneas; todos sabemos cómo están las cosas y lo complicado que es hoy día crecer en una empresa y desarrollar una carrera profesional dentro de ella, en parte, no lo discuto, por culpa del propio empleado y sus veleidades, limitaciones o sencillamente pasotismo.
El segundo factor está directamente relacionado con el anterior, y es la dificultad para acceder a una vivienda digna y de forma también honrada; dejemos por ahora las fórmulas alternativas de "okupación" para esa minoría antisistema y antifilvit que básicamente y resumiendo mucho, no quiere pegar ni palo.
Y resulta una paradoja que sea tan complicado alquilar o comprar una vivienda cuando hay un stock tan alarmante en el parque inmobiliario español; se calcula que hay más de un millón de viviendas listas para dar cobijo y alguna satisfacción mayor pero por las que nadie parece estar interesado -ya sea por el precio o por la imposibilidad de quienes pudieran estar interesados en acceder a ellas dadas las enormes restricciones al crédito que se vienen produciendo desde hace un par de años, aunque su precio fuera razonable-.
Hemos pasado de la barra libre en el crédito a cortar el grifo del todo aún para aquellas empresas que pudiendo ser rentables se van al garete -con todos sus empleados detrás- porque sencillamente ningún banco u organismo oficial -ICO- les abre una línea de crédito que alimente su circulante básico. Y no sólamente se van a la calle los empleados, sino que aquellas empresas que eran proveedoras de la anterior sufren directamente las consecuencias del cierre de ésta. Y así en cadena, en una espiral vertiginosa, en un endiablado efecto dominó que amenaza con dejar pocas fichas en pié sobre el tablero.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¡Aturdido estoy!


No acabo de cogerle al aire a este Gobierno; en ocasiones me intento convencer de que quizá sea lo bisoño de mis planteamientos los que me separan de las tesis y de las iniciativas impulsadas por el ejecutivo, hasta que me doy cuenta de que aquello de lo que se le acusa y reprueba es, para desgracia de todos, cierto.
Nuestro presidente gusta de los discursos grandilocuentes y de las medidas irreflexivas e improvisadas; de los objetivos ambiciosos y de los adjetivos eufónicos e hiperbólicos sin medida.

Quizá, si se dejara examinar por un discípulo de Freud, llegaríamos a la conclusión de que su subconsciente se encuentra atormentado -dejémoslo mejor en acomplejado-, sintiéndose culpable por llegar a gobernar un país "sin saber idiomas", o sin haber recibido mayor instrucción que la de cualquier individuo que no encuentra mejor cobijo que la política y la vida pública, pues a los ojos de las empresas no resulta apetecible, bien por su currículo anodino o por cualquier otra circunstancia de la que no me corresponde a mi opinar.
Así, apremiado por una necesidad furibunda de emulación -Chuchill, Kenedy, Obama etc, de quienes ha fusilado multitud de frases y pensamientos- y de reconocimiento por parte de sus paisanos de León pero también por los de Pernambuco, se la lanzado a empresas de las que sale una y otra vez trasquilado -proceso de paz (en realidad de rendición ante ETA), alianza de las civilizaciones, lucha contra el cambio climático, desarrollo de un nuevo modelo productivo y de un nuevo orden económico mundial-. De ninguna de todas esas iniciativas cósmicas es él precursor ni adalid, sino mera caja de resonancia, pero eso a él le da igual con tal de figurar como un nuevo Nelson Mandela o un Ghandi posmoderno. Y mientras, su pléyade de acólitos le hacen las voces del coro -Pajín, Blanco, Aido...-.

Y es aquí donde chirrían todas las propuestas, todos los planes y todas las supuestas estrategias... Nos promete liderar la lucha contra el cambio climático pero se sigue subvencionando a espuertas el carísimo carbón que se extrae de las cuencas mineras de León y Asturias. Y con ese carbón caro y de mala calidad -cuya obligatoriedad de empleo en las industrias nacionales data ya de 1895- poder alimentar así las centrales termoeléctricas del país. En este mismo sentido, chocan también los planes de ayuda al sector del automovil para que se vendan más y más coches -sí, esos coches que consumen gasolinas y gasoleos, esos coches que lanzan a la sufrida atmósfera millones de toneladas de CO2 y que para su fabricación son necesarias las emisiones de otras tantas toneladas de ese matarratas que parece nos está contribuyendo a achicharrar a todos. Y mientras, el esperado coche eléctrico aguarda una mejor ocasión, claro que, cuando llegue, si para recargar sus baterías vamos a seguir quemando carbón caro y contaminante, vamos mal. Por cierto que ese carbón que se extrae de las cuencas asturleonesas, sale más caro que importarlo de otros países siendo además de peor calidad, por lo que contamina más. ¿No chirría un poco?
Pero no se vayan todavía, que aún hay más... Vamos a ser referencia mudial y acaso superior en innovación, desarrollo y tecnología, pero la cantidad destinada a esta partida disminuye sangrantemente en los presupuestos de 2010. Y para innovar, primamos la industría del automovil, como decía antes. Me pregunta mi amigo Pepe, que regenta un negocio de pantallas -no de LCD´s ni de plasma, sino de pantallas para lámparas- que porqué no se subvenciona a este sector, tan respetuoso con el medio ambiente, ya que en cada pantalla pega una leyenda recomendado el uso de bombillas de bajo consumo.
Y para seguir innovando atizamos la caldera con unas cuantas paladas más de carbón y ponemos una pistol en la sien de los bancos para que concedan créditos al consumo e hipotecarios con mayor alergía. Vamos, que abran el grifo... ¿Pero no fue ese precisamente el origen de las subprime y todas sus derivadas económico financieras que nos han llevado donde estamos? Créame, señor Presidente, estoy aturdido.

Y a todo esto, Mariano da un golpe sobre la mesa para volver a sestear después y ver cómo el "Gobierno" más absurdo e inconsistente de la historia reciente española se frota las manos al comprobar que su más feroz enemigo va a seguir siendo el mismo, el hombre tranquilo, el Santo Job, Mariano Rajoy Brey.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Cabezas de gambas y pipos de aceituna

Parece que en estos momentos de zozobra es cuando uno empieza a ver las cosas más claras. Vivimos en un “tinglao” que ya no se sostiene. El soporte, la base misma de este sistema que ahora hace aguas es, sencillamente, el consumismo. Algunos dirán que para llegar a tan resuelta conclusión no hacía falta pasar por una crisis; ni de éstas ni de ninguna otra dimensión, pero como decía antes, es en estos momentos cuando la situación se hace más evidente. La industria automovilística como todo lo que ello implica –agencias de publicidad, industria accesoria, componentes, transportes y logística- a un trís de desaparecer porque llevamos varios meses en los que se vende la mitad de coches que hacía sólo un año. Paralelamente me pregunto qué pasaría si la sociedad en su conjunto, las familias, los individuos en última instancia, consumiéramos un 20% menos de todo. -Yo creo que no seríamos más desgraciados por consumir un 20% menos de todo-. ¿Se iría todo al carajo? ¿Desaparecerían los restaurantes de comida y precios ultracretivos y con ellos los nuevos popes de la gastronomía? ¿Seguirían intentando cobrarnos 1,40 € por una caña en un bar con el suelo lleno de cabezas de gambas, servilletas y pipos de aceituna? ¿La SGAE seguiría con el palo y la hucha detrás de todo el mundo? ¿Los porteros de discoteca se seguirían llamando “selectores de ambiente”? ¿Seguirían los chalets clónico-individuales sobre parcela de 450m2 a la venta de Ciudalgolf a 1.600.000 €? ¿Seguiría Terelu Campus luchando por perder unos kilos de panceta? ¿Despegarían atestados los aviones con rumbo a paraísos de pulsera y todo incluido? ¿Se incrementaría el número de consultas al dermatólogo de alopécicos interesados en un injerto de cabello? ¿Se venderían más o menos toneladas de antidepresivos? ¿Desaparecería la profesión de “shopper”? ¿Las transferencias a las comunidades autónomas seguirían en aumento? ¿Habría menos ejecutivos sueltos por la calle vociferando por su blackberry con trajes oscuros y zapatos marrones de punta cuadrada? ¿Se mantendría el precio del gasóleo de automoción por debajo del eurito? ¿Se incrementaría el número de vocaciones religiosas? ¿Descendería el número de incendios “fortuitos” en nuestros pastos y bosques? ¿Seguiría el dueño de la Bruja de Oro en lista de espera de Virgin Galactic para hacer su primer vuelo suborbital? ¿La gente seguiría comprando masivamente bestsellers del tipo “Quién se ha llevado mi queso” aún sin saber quién fue Luis de Góngora y Argote? Y un poco más lejos todavía… ¿Escritoras del tipo de Almudena Grandes o Lucia Echevarría seguirían produciendo género? ¿Una noche en una casa rural miserable pero con área de relajación zen y spa seguiría costando 145 €? ¿Seguiríamos diciendo “NO” a la energía nuclear? ¿Seguiría teniendo el blogg de Pepiño Blanco más visitas que el mío? ¿Seguiría habiendo tantas y tan inútiles cadenas de televisión?

Lamento adelantaros que no tengo ni una sola respuesta para ninguna de todas estas preguntas –no todas baladíes-.
Sólo tengo deseos, pero como bien sabe mi mujer, una cosa es lo que queremos creer y otra cosa a veces muy distinta es la realidad en sí misma. Todas las noches al acostarnos me dice… “Creo que esta noche el peque nos va a dejar dormir de un tirón”

Y ahora, una excelente ración de creatividad, originalidad y metafísica aplicada a entornos econométricos turbulentos, de todo eso que precisamente no abunda por estos lares…
http://www.wikio.es/video/588583

sábado, 11 de octubre de 2008

El apocalipsis según San Chêz Dragó

Que todo el sistema social, político y hasta cultural de esta sociedad tal cual la conocemos, disfrutamos y sufrimos hoy día, está basada en el el consumo, es algo que no resulta novedoso. Todo funciona -o parece funcionar, o funcionaba- porque todos consumimos todo, cada vez más, cada vez más vorazmente. Consumimos productos y servicios básicos, alimentos, vestido, transporte, educación, sanidad etc etc, y consumimos también productos mucho más elaborados y sofisticados; entretenimiento, emociones, ocio, placer, sexo, cultura, amor y desamor. Sea lo que fuere lo que alguien pueda demandar, sea cual sea la motivación, la necesidad o la razón, allí habrá algún eslabón de este sistema de mercado dispuesto a ofrecérselo. Si de viajar al espacio se trata, también. Si tiene usted dinero, puede hacerlo. Usted lo merece, usted lo vale, usted tiene derecho.
La maquinaria funciona porque está engrasada por las sustancias que mejor lubrican, son viscosas y untuosas, grasientas y simples. Son las bilis del sistema mismo, son nuestras entrañas, nuestra propia naturaleza.
La apariencia, la ostentación, la opulencia, la exaltación de lo suplerfuo y lo inneceario, siempre que sean vistosos y atraigan miradas y envidias. La codicia, la ambición desmedida... ¡La catedral del dinero! ¡Pero si es lo mismo de siempre, desde que el hombre es hombre! Sólo que ahora todos hemos creído a acariciar el carnero. Y casi hemos podido hacer nuestro el sueño de tantos siglos, convertir el plomo en oro. Y la mayoría sin saber si quiera que tan altos secretos quedan sólo al alcance de los más altos alquimistas. La Arcadia, el Potosí, el vellocino de oro, ¡Todo ha sido posible! Y en esta última ocasión ¡lo hemos tenido tan cerca! Pero una vez más ha sido un espejismo, el racimo de uvas delante de la boca del asno, un trapo al que todos hemos entrado y del que la mayoría ha salido desplumado. Otra vez ha sido la maldita burbuja, tecnológica, financiera, inmobiliaria... ¡Qué más da de qué se haya colmado esta vez la pompa de jabón! Lo que de verdad está siempre sobrevalorado es el ego, la ambición y las ganas de hacer ver que tu eres más porque tienes más, un coche más grande, una casa mejor, unas vacaciones más caras. Y los que se enriquecen sean cuales sean las circunstancias, crisis o periodos de bonanza, son lo que bien conocen de la verdadera burbuja es el alma humana y en su transfiguración material, su inclinación por tener más y hacerlo ver mejor, más visible y más conspicuo.
Esa es la verdadera burbuja, la de siempre, la inmutable, la humana.
Y escucho no sin cierto sonrojo la adhesión de Sanchez Dragó a las tesis milenaristas del genial Arrabal. Esta puerta traumática que atraviesa hoy Occidente nos conduce inexorablemente a una nueva dimensión, catárquica y reparadora, en la que el orden mundial habrá sufrido un notable bamboleo en favor de las economías que saben producir mejor a menor coste, esto es básicamente China y quizá India. Ese será el final de los tiempos conocidos, el advenimiento del anticristo, el juicio final, la caída última de Sodoma y Gomorra. Joder qué fuerte.
Lo supe hace algo menos de un mes, era aún septiembre y me dirigía a la gasolinera de Carrefour a repostar y vi las enormes farolas ya engalanadas de luces y cadenetas de colores, como presagio de la Navidad aún en verano. Este año la Navidad debe comenzar antes que ningún otro; todo lo que no se ha vendido hasta ahora hay que venderlo en estos meses. Si hace falta, este año habrá dos Nochebuenas, dos días de Navidad, dos 31 de Diciembre y por supuesto, dos 6 de Enero. Lo que sea menester. Los hombres, los ciudadanos, los contribuyentes esquilmados por sus propios mentores. Como gallinas ponedoras; ¡Si hace falta que amanezca tres y 4 veces al día para que pongan más huevos, hágase! Si son necesarias más Navidades al año, sea, con tal de mantener vivo el espejismo y que la maquina pueda seguir carburando.
Así, el hombre és cada vez menos hombre y está más lejos de lo que realmente importa y trasciende, lo esencial, que ni es tangible ni brilla, porque sencillamente resulta invisible a los ojos. (Antoine dixit)

miércoles, 30 de julio de 2008

Por un calentamiento global, suave y progresivo.

La industria del calentamiento global avanza imparable; Al Gore y su séquito de augures catastrofistas, oenegés y demás organismos adalides de la verdad incómoda, con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático a la cabeza, han invertido miles de millones de monedas y lanzado a la atmósfera miles de millones de toneladas de CO2 y porquerías aún mayores en pro de la difusión y general aceptación de una verdad innegable e incuestionable.

El planeta se abrasa y en 10 años seremos todos carbonilla. Y el que ose siquiera discutirlo, es condenado en juicio sumarísimo a galeras. Se nos acusa de irredentos, de infieles, de negacionistas.
Hoy día en el ascensor cualquier desconocido te atiza una prédica sobre el calentamiento global que te sume en un estado de perplejidad y confusión mental del que no es fácil salir. Ayer mismo el portero de casa volvió a la carga...

-Vaya nochecita hemos pasado, mi señora no paraba de dar vueltas en la cama toda sudada, y yo me he tenido que refrescar las axilas varias veces... Esto del cambio climático va muy en serio.

-Pero Pepe, por Dios, que todos los veranos son así, lo que tienes que hacer el escender el ventilador, tío roña.

-¡Si hombre, para consumir más recursos limitados y contribuir al calentamiento global! ¡Tu es que eres un incrédulo, que estamos matando al planeta y éste se rebela y se defiende con huracanes, volcanes, terremotos y viruses de todo tipo! ¿Qué te crees que es el sida? ¿Y la salmonela de la mayonesa?

Así se las gastan estos abanderados del cambio climático, este ejército de zombies que repiten una y otra vez el mismo mantra hasta que consiguen sumar un adepto más. O un millón.
Cada vez que se publica un estudio "científico" que va en esta dirección todos los medios de comunicación, hasta la hoja parroquial, se hacen eco, lo difunden y magnifican. Cuando lo que se publica es contrario a estas tésis, las redacciones se van pasando la información de mano en mano, cual moneda falsa y lo miran de soslayo recelosamente. El grosor del hielo en el polo sur aumenta en los últimos años y sus temperaturas bajan mostrando una tendencia opuesta a las teorías impuestas por este ejército de salvación, redentores y papanatas varios, y ningún medio de comunicación ofrece la noticia, que podría causar estupefacción generalizadas y mermar los ingresos de las arcas del sin fín de empresas-organismos-instituciones que viven de esta historia.
Fíjese el lector que la he llamado historia, y no pamema o pamplina, porque intentando ser riguroso y medianamente científico en el análisis, sí parece claro que salvo casos puntuales donde se da el efecto contrario, en general se puede afirmar que en los últimos 50 años, la temperatura media del planeta ha aumentado en varias décimas de grado, y esta tendencia parece más acusada en los últimos 10 años de la serie. Pese a lo cual, sigue habiendo lugares de la tierra donde avanza la extensión de los glaciares y el grosor de la capa de hielo y donde en defintiva, bajan las temperaturas de forma sensible. Aún no sabemos de forma incotrovertible cómo afectan las emisiones del dióxido de carbono, de ese mismo CO2 que el jet privado de Al Gore emite con profusión cada vez que viaja en pos de un nuevo talón millonario.

Es decir, no niego la evidencia, que salvo manipulación y fraude masivo de registros y datos, parece que apunta en la dirección de un calentamiento más o menos global. A lo que me niego es a aceptar que el único responsable del supuesto calentamiento -esta noche hemos dormido con una colcha, en plena canícula- sea el malvado ser humano que emite más y más CO2.

El clima no ha sido constante a lo largo de la historia conocida, y aunque sólo se tienen registros fiables desde los últimos 100 años, hay otras formas de conocer cómo fue el clima en la antiguedad; a esta ciencia la llamamos paleontoclimatología, y lo que nos dice es que, por ejemplo, la edad media fue en Europa un periodo relativamente cálido, más aún que el actual, y entonces poco CO2 emitíamos a la atmósfera, hasta el punto que la actual Groenlandia era entonces una isla verde repleta de pastos y ganado -Greenland, tierra verde- frente a la actual costra de hielo que la cubre en su mayor parte.
Tendremos que ver en qué medida el hombre y sus deplorables emisiones de CO2 y otros gases llamados de efecto invernadero somos responsables del actual calentamiento, o si éste responde a un ciclo más en el devenir climático del planeta, o si obedece no al CO2 sino al metano que lanzamos con generosidad a la atmósfera muchos de los seres vivos que habitamos el planeta, y que somos, por definición, flatulentos, o si por el contrario responde a un cambio en la física del sol y sus ciclos más o menos regulares, con periodos de mayor y menor actividad termonuclear, que se traducen en mayor o menor presencia de manchas solares en su fotosfera.

Y bien, si al fin y a la postre fuera cierto que nos calentamos -yo aún no noto nada- ¿Qué habría de espantoso en que subiera una décimas la temperatura media del planeta?
Sí, ya sé, los sesudos ecologistas como mi portero Pepe y su mujer Marcela nos han advertido una y mil veces sobre sus posibles efectos adversos, como la desparición de miles de especies de animales y plantas por la destrucción de su hábitat, o la multiplicación de fenómenos meteorológicos devastadores, como tifones, tornados, gotas frías por doquier, sequías de proporciones bíblicas y todo tipo de plagas. Inundaciones, subida del nivel del mar en varias decenas de metros, desaparición de islas, arrecifes de coral y atolones etc etc. Sin olvidar los terremotos, tsunamis y hasta lluvias de meteoritos candentes. Toda una panoplia de infortunios y calamidades que acabaría con todo rastro de vida sobre la faz de la tierra en un satiamén. Y digo de vida, que no de vida inteligente, porque parece que esa se despidió hace tiempo. Sinceramente, yo no me creo nada.

Sin embargo, los posibles efectos positivos de una suave y gradual subida de la temperatura media del planeta, son más visibles, y de ellos nadie se atreve a hablar...
Tiraríamos mucho menos de la calefacción, con un empleo de combustibles fósiles, altamente contamientes, y de electricidad considerablemente inferior. Aquí mis porteros, que son los que se encargan de alimentar la caldera de carbón no me pueden negar que las ventaja son evidentes. Menos trabajo para ellos y menos toneladas de CO2 a la atmósfera. Los seres humanos tendríamos menos necesidad de abrigo; menos animales que sacrificar para utilizar sus cálidas pieles, menos tejidos plásticos y en general menos industria química tan contaminante. Y por supuesto, menos uso del transporte, público y privado, ya que una parte importante de nuestros desplazamientos los podríamos hacer a pie disfrutando de una temperatura más suave y un clima más benigno.
Las cosechas podrían ser mucho mejores y determinados cultivos podrían dar varias veces fruto al año; se acabó la escasez, los precios de las materias primas y los productos agrícolas disminuirían y mucha menos gente moriría de hambre. Y aún más, los excedentes podrían destinarse a la producción de biocombustibles. Hasta podríamos difrutar de vinos tintos cultivados en zonas ahora impensables, ¡y quién sabe si de aceitunas inglesas! Una vez más, todos contentos.
En los países de inviernos más rigurosos moriría menos gente de frío. ¿Sabéis cuántos hombres y mujeres mueren de frío en Rusia trás darse al vodka para combatir el frío y caer desvanecidos en cualquier parque o cualquier acera?

En fín, éstas son sólo algunos de los posibles efectos benéficos, no todos baladíes.

Más en serio, lo único que pido al común de los ciudadanos es que no den por bueno todo lo que nos digan desde los altavoces mediáticos y oficialistas, por mucho que nos den la matraca.

La realidad es mucho más rica y desde luego, mucho más compleja. Pocas veces nos encontraremos ante hechos del todo incontrovertibles; pongamos en marcha la reflexión, el siempre sano escepticismo, la apertura de mentes y la lucha contra el pensamiento único y granítico, por mucho que esto de la reflexión y el disenso "incomode" a los abanderados de la verdad única, a estos augures de la catástrofe que viven de la subvención y de las conciencias confusas y culpables de quienes ofrecen donaciones a todo este tipo de asociaciones que supuestamente trata de alertar y luchar contra el cambio climático.

Acabemos con el borreguismo institucionalizado, dudemos, cuando menos, de quienes no quieren ni pueden escuchar más voz que la suya, y pongamos en cuarentena a esa pléyade de arúspices de la debacle.

Y es que yo nunca fui amigo de rebaños, y mucho menos de pastores.