lunes, 5 de febrero de 2018

DE DIOSES Y MONSTRUOS

 



Hilas y las Ninfas
Hilas y las ninfas (1896) John William Waterhouse

          Ha vuelto a suceder; en esta ocasión la víctima ha sido nada menos que John William Waterhouse, probablemente el más prerrafaelita de los prerrafaelitas, con permiso de Millais.

Ha caído "Hilas y las ninfas", reza el obituario, hace apenas unos de días, el pasado 1 de Febrero. Todo sucedió en el Manchester Art Gallery, fue retirado de noche, imagino que pertrechados con petos de color marrón y linternas, unos hombres, seguramente también con visera, se lo llevaron escaleras abajo. Alguien debió echar finalmente la llave. El director del museo no fue muy creativo en sus explicaciones; adujo se trata de un cuadro que "cosifica" a las mujeres.
Ahora, esta obra maestra que según la corriente imperante, cosifica a las mujeres, descansa rodeada de esa misma paz que irradia, ajena a las miradas, a los curiosos, a los niños que van de excursión con el colegio al Manchester Arts Gallery, ajena a los comentarios petulantes, ajena también a las miradas ponzoñosas y perversas de aquellos que la han denunciado y condenado a la oscuridad. Y que nos condena también a los que no hemos podido ver la obra in situ.
Ha sido una defenestración preventiva. Nadie había pedido que se retirara el cuadro. Antes de que pudiera desplegarse el dedo acusador, mejor lo escondemos en las mazmorras. solucionado. ¿Se solucionarían así todos los problemas que aún no se han presentado?

Me pregunto cómo serán ahora las noches y los días de esas ninfas, de esas mujeres cosificadas  Malos tiempos para la lírica, malos tiempos para el arte. Caerán también óperas completas, libretos, esbozos, partituras, bosquejos, poemarios, comics, monólogos, series, cortos, grafitis, performances callejeras, marionetas, documentales... Una nueva patrulla incendiaria Fahrenheit 451 a escala global, como la vida misma, pone sus lanzallamas acusadores a punto, y apunta. Y eso basta para que el artista y su obra ardan via redes sociales y queden reducidos a cenizas en pocas horas. Jamás Ray Bradbury hubiera podido si quiera imaginar tamaño aquelarre. El cuadro en sí, qué duda cabe, es una obra maestra. Pero...

También cayó Celine arrastrado por el insoportable lastre de sus panfletos antisemitas. El era pacifista y sin embargo apoyó a los nazis. Pero regaló uno de los mayores legados literarios a la historia con su "Viaje al final de la noche", uno de los ochomiles del siglo XX. Influyó de forma evidente en autores posteriores como Bukowski, Borroughs, Sartre, Miller y otros, pero tales méritos no son suficientes para evitar que hoy día nadie se atreva no ya a rendirle un homenaje, sino a citarle si quiera. Un apestado por sus opiniones negacionistas y antisemitas, vomitivas todas ellas, qué duda cabe. Pero...

 
                                     
El cuarto (1952) Balthus
 
¿Y si te gusta Balthus, qué hacemos con sus obras? ¿También al almacén con ellas? Sí; Balthus idolatraba a las niñas, las veneraba como pequeñas diosas que encarnan en todo su ser, en su inocencia inmaculada y en sus actos la mayor de las purezas.
 
"Las niñas son las únicas criaturas que todavía pueden pasar por pequeños seres puros y sin edad. Las jóvenes adolescentes nunca me interesaron más allá de esta idea".

"Las niñas para mí son sencillamente ángeles y en tal sentido su inocente impudor propio de la infancia. Lo morboso se encuentra en otro lado".

Frases como éstas pesan sobre su obra como una losa de oprobio y repugnancia. Jamás hubo constancia alguna de que Balthus pasara de esa admiración quizá obsesiva a algo más. Pero...
 

Anny Hall (1977) W.Allen
Anny Hall (1977) W.Allen

Anny Hall. ¿Qué puedo deciros de esta película? Si le preguntáis a Marchante, Boyero o Pumares, da igual, todos te dirán lo mismo. Sin duda está entre las mejores 10 películas de toda la historia, para mi puede ser la más importante en mi vida, no sé si la mejor. Pero ahora a W.Allen sólo le llueven acusaciones, insultos, palos. Una de las escenas más memorables -¿O debería decir, alineándome con la corriente dominante "icónica"?- es la de el propio Allen -Alvy Singer- luchando a brazo partido contra una langosta viva y amenazantemente enorme en una olla repleta de agua hirviendo, mientras Annie -Diane Keaton- se desternilla.
 
El asunto es que Allen se enamoró de la hija adoptiva de su pareja Mia Farrow; Soon-Yi, y parece ser también que tuvo relaciones sexuales con ella cuando aún era menor de edad. ¿Convierte esto el arte monumental de Allen en "arte degenerado"? ¿Qué hacemos con toda la belleza, la inteligencia, la nostalgia, el humor vívido y chispeante y la deslumbrante luz de sus películas -y libros-? ¿Hacemos una pira gigante con todo ello -y él- y vemos simplemente cómo arde? Pues podría ser una solución, pero...

Hablar de Roman Polansky es subir abruptamente muchos escalones en términos de abyección y sordidez.
Se ha visto envuelto en asuntos verdaderamente turbios hasta la nausea, tanto como una violación... Polasky tenía 44 años, ya era famoso y conocido, entre otras cuestiones, por un pasado tormentoso y con muchísimos amigos de los más influyentes en Hollywood; Se llevó a una niña de 13 años llamada Samantha Gailey a una fiesta del star system hollywodiense y después le ofreció ir a la casa de un actor muy famoso del que la niña era una gran fan.

El director ya sabía que el actor -se trataba nada menos que de Jack Nicholson- no estaba ese día en la ciudad, pero le gustaban el ambiente y la luz de su casa para el reportaje, dijo. Así que ella aceptó rápidamente, un sueño hecho realidad.
 
Sharon Tate y Roman Polansky
Sharon Tate y Roman Polansky

Pasadas varias horas llegó a la casa la novia del actor, ella también actriz e hija de un gran director de cine -no descubro nada, era Angelica Houston-; quien encontró al famoso director y a la pequeña en el jacuzzi, rodeados de botellas vacías de champán, restos de drogas y envases vacíos de Quaaludes, un tranquilizante de moda por aquellos años.
El señor director pidió a la niña que no dijera nada, pero ella lo largó todo y dijo bien claro en aquel momento y, durante 30 años, que la habían violado.
 
Por no recordar la muy destructiva -para ella- relación -se casaron en 1968- que Polansky mantuvo a finales de los 60´ con la entonces promesa del celuloide Sharon Tate -El valle de las muñecas, El baile de los vampiros etc-, a quien maltrató y despreció lo indecible hasta abandonarla una vez supo que estaba esperando un hijo suyo; el director no quería ser padre.
Con el embarazo ya muy avanzado Tate asistió a una fiesta de la que no saldría con vida; La "familia" de Charles Manson la apuñaló brutalmente hasta la muerte. Sí, todo esto y mucho más es cierto, muy probablemente Polansky es un monstruo, un monstruo que ha creado obras maestras como China Town, La semilla del diablo o Lunas de hiel. ¿También lo quemamos todo? ¿Debemos aborrecer toda su obra o sólo las películas nefastas, que también las tiene?

Y, en fín, así podríamos seguir aeternum con una lista de personajes que en su vida profesional fueron auténticos genios creadores y sin embargo en la esfera privada fueron todo lo contrario... violentos, manipuladores,narcisistas y ególatras, maltratadores, asesinos, politoxicómanos, pederastas...

Porque podríamos seguir hablando de William Burroughs, Richard Wagner, V. S. Naipaul, John Galliano, Norman Mailer, Ezra Pound, Caravaggio, Floyd Mayweather,Max Ernst, Miles Davis, Phil Spector... y si empezamos a enumerar deportistas necesitaría unos gigas más de almacenamiento gratuito en este blog. 
 
¿Y qué decir de las mujeres? De inmediato, la lista se vuelve mucho más difícil e incierta: ¿Anne Sexton? ¿Joan Crawford? ¿Sylvia Plath? ¿Cuenta las que se hacían daño a sí mismas? ¿Las tendencias y prácticas autodestructivas o autolíticas son también comportamientos degenerados y perseguibles?

Todos ellos y ellas hicieron o dijeron algo horrible, o sencillamente eran seres horribles, y sin embargo fueron perfectamente capaces de crear algo maravilloso y eterno. ¿Lo horrible de su comportamiento infecta a lo maravilloso? ¿No podemos ver, oír, leer o en definitiva disfrutar de esa obra de arte sin dejar de tener presente al monstruo que lo creó? Abrumados por lo que sabemos de la vileza del artista genial, nos hacemos a un lado, llenos de repugnancia y renunciamos a la obra.

O quizá no. Quizá seguimos mirando y deleitándonos, intentando separar al monstruo de su obra. Sea como fuere, resulta perturbador comprobar la perfecta y puede que incomprensible coexistencia de ambos. Son dioses y son monstruos, y resulta difícil reaccionar ante tal disyuntiva.

1 comentario:

Juanjo Uzquiano dijo...

Nos están infantilizando.
Es un proceso que está basado en quitarnos las herramientas para que seamos capaces de pensar por nosotros mismos, tomar nuestras decisiones o decidir que está bien o mal, de esta manera nos adoctrinan y hacen que con el paso del tiempo demos por buenas todas las opiniones que vengan de estamentos superiores. Parece que hablo como un conspiracionista, pero lo cierto es que cada vez hay más muestras de lo que acabo de decir, parecen chorradas del tipo del que vemos en la exposición de esta obra pictórica, la reducción del lenguaje al estilo de 1984 o su adaptación absurda a la comprehensión de género, el porno omnipresente, la Alianza de Civilizaciones, el todos somos iguales, el buenismo que nos rodea...pero el fin parece que está claro, el convertirnos de personas a consumidores.
No perdamos la capacidad de pensar por nosotros mismos, y para eso, lo mejor, es leer...