miércoles, 11 de febrero de 2015

IN MEMORIAM

 
Que fueron siete años de chifladuras, mamarrachadas, dislates, voladuras y demoliciones ya no lo duda nadie, probablemente ni él mismo, el gran cenizo, "el fenómeno".
Dejó tras de sí un rastro de cadáveres políticos que oportunamente recomendados fueron encontrando grato acomodo en organismos y empresas públicas e instituciones nacionales e internacionales. Hicieron "su trabajito" como miembros y miembras de los gobiernos de Zapatero y una vez materializado el desaguisado, pusieron piés en polvorosa. Y aquí paz y después gloria. Fueron la muy juvenil y dicharachera generación del "pápa, flipa que man hecho ministra". Les pusieron y las pusieron ahí porque había que demostrar que era un "Gobierno" muy progre, muy chachi, muy modelno y muy guay. Y por supuesto, muy feminista. Y muy antiamericanos. Y muy rojos -Zapatero dixit-. Y muy sectarios.
 
Que España haya sobrevivido a tamaño dislate es un misterio sólo comparable al hecho incomprensible del mismísimo advenimiento de Zapatero. ¿Cómo llegó a ser secretario general del PSOE? Y más inexplicable aún... ¿Cómo llegó a ser presidente del gobierno?
El hombre que contemplaba las nubes jamás tuvo un ingreso que no proviniera del presupuesto general del Estado, es decir, del dinero de todos los españoles, exactamente igual que la mayoría de miembros y miembras que formaron parte de sus gobiernos.
 
No hay ninguna organización, aunque fuera una comunidad de vecinos con una sóla escalera, que pudiera soportar el paso por su presidencia de este hombre, y así condenó a una extinción darwiniana a su propio partido; no hay más que ver en qué penoso estado de descomposición interna se encuentra hoy día, sólo un paso de la irrelevancia electoral -la ideológica la alcanzó hace ya varios años-. Lo dinamitó, lo trituró, lo extrusionó; lo redujo a cenizas en un tiempo record. El solito consiguió lo que ningún dirigente popular se hubiera atrevido si quiera a soñar en sus delirios más húmedos. Llevó cual flautista de Hamelín del apocalipsis a todos los miembros y miembras de su organización a la debacle.
 
Lo realmente nefasto es que no limitó su inconsciente empeño y frenesí destructivo a su entorno "ideológico", sino que puso toda su impericia y negligencia al servicio de la nación durante los siete delirantes años que le tuvimos como presidente del Gobierno. Nos dejó a los pies de los caballos del apocalipsis de la troika europea, a un trís de la intervención de Bruselas, con sus señores de negro prestos cual matarifes afilando sus instrumentos de sanación. Entonces sí que nos íbamos a haber enterado de lo que son recortes. Griegos, irlandeses y lusos lo saben bien.
Fuimos el hazmereir internacional, la comparsa, el tonto útil, el emblema de la alianza de civilizaciones, los encuentros cósmico galácticos a ambos lados del atlántico, los aliados estratégicos de Chavez, Correa y Morales, el triunvirato bolivariano que asola Iberoamérica y que intenta expandir su mensaje "revolucionario" por todo el mundo, hoy día ya no de la mano de Zapatero sino de Podemos.
 
Hoy día y para los restos, dios le guarde muchos años, el fenómeno tiene su vida resuelta, como siempre, a cargo del erario público; Vive en una de la zonas residenciales más exclusivas de toda España, en Somosaguas y tiene dos ingresos reconocidos... como expresidente ingresa nada menos que 70.000 € al año. ¡Ole! Porque él lo vale, por el trabajito bien hecho, por el servicio prestado a todos los españoles empezando por él mismo. A esa cantidad le tenemos que sumar otros 80.000€ anuales que cobra como miembro del consejo Estado, y este emolumento es así gracias a una ley que él mismo aprueba en 2004 y que garantiza a todo expresidente el ingreso automático en este organismo tan inútil como cualquier otro. Previamente a esta ley tal ingreso debía ser aprobado en un consejo de ministros, de tal forma que expresidentes como Aznar y Gonzalez son obviamente también miembros de este Consejo, que tan generosamente remunera a sus partícipes, pero al menos ellos tuvieron la decencia y dignidad de renunciar a esta dádiva. Y por si fuera poco, no se vayan todavía que aún hay más, este pro hombre cuenta con despacho de por vida -hoy día frente a la plaza de Oriente- secretaria y dos funcionarios a su servicio. y naturalmente, una vez más, todo a costa del bolsillo de los españoles.
 
Y aún mantiene intacta su aurea de cenizo; justo el día anterior a que destituyera Pedro Sánchez a Tomás Gómez, éste busco su apoyo explícito -y vive Dios que lo obtuvo- del fenómeno para arroparle en el acto de presentación de la candidatura de Miguel Carmona a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Horas después Tomás Gómez, víctima del abrazo del oso, resultó achicharrado con pronóstico gravísimo.
 
Pero ahí sigue el fenómeno, ajeno a todo, observando desde el balconcito de su despacho vitalicio que da a la calle Bailén el rastro de destrucción que va dejando tras de sí, sin intuir si quiera que él es el responsable de la desolación, de la irrelevancia ideológica actual -y no digamos de la electoral- a la que ha condenado a su propia organización. Una condena tan vitalicia como su sueldo como miembro del consejo de estado.     

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